El colectivo del Centro de Salud pronunció un pregón de feria ‘para la esperanza’

Aurelio Maroto La Solana
Entrega de una placa a las pregoneras

Entrega de una placa a las pregoneras

Los acordes de la romanza de El Sembrador, interpretados por el violín y la guitarra del Dúo Belcorde, abrieron la gala inaugural, que en seguida dio paso al Cronista Oficial de la Villa, Paulino Sánchez, como presentador.

Un sembrador para sembrar, y dos sembradoras para seguir haciéndolo. El pregón de feria 2021 saludó a Santiago y Santa Ana con los compases del himno oficioso de La Mancha, y prosiguió con el merecido homenaje a nuestros sanitarios, los más cercanos, que devolvieron el cumplido desde la atalaya de un atril de esperanza.

Así fue como el ‘Tomás Barrera’ dio el pistoletazo de salida a una feria que sale de la UCI, pero que continúa en planta. Basta echar un vistazo a un ferial huérfano de atracciones, y a un preludio sin cabezudos, para entenderlo.

Pero esa orfandad debe ser pasajera. Alejandra Delgado y María José Romero de Ávila lo explicaron muy bien en un pregón a caballo entre el pasado, el presente y el futuro. El pasado, por el recuerdo a quienes se fueron antes de tiempo; el presente, por el tiempo recuperado y la prudencia que aún se impone; el futuro, porque no es posible vivir sin ilusión por el mañana. Las dos enfermeras, veteranas del Centro de Salud de La Solana, representaron al medio centenar de profesionales que trabajan allí, y que difícilmente olvidarán la triste epopeya del Covid-19, cuyas brasas todavía prenden.

Los acordes de la romanza de El Sembrador, interpretados por el violín y la guitarra del Dúo Belcorde, abrieron la gala inaugural, que en seguida dio paso al Cronista Oficial de la Villa, Paulino Sánchez, como presentador.

Resumió en un breve pero completo relato la cronología de este año y medio, entre confinamientos, calles solitarias, dramas familiares, remontadas y vueltas al pozo del miedo. Así, hasta hoy, con la vacuna como blindaje y los sanitarios del Centro de Salud como adalides del suero milagroso. Como buen historiador, recordó que fue precisamente un médico, Manuel Díaz Sirgo, quién inauguró el carrusel de pregones de feria allá por 1966, y recordó los 33 años de historia de nuestro Centro de Salud, desde 2014 en su actual ubicación.

Las dos enfermeras elegidas para la lectura del pregón, Alejandra y María José, jalonan 43 y 30 años de experiencia y están curtidas en mil batallas, aunque ninguna como la última. Felices por trabajar en la atención primaria, afirmaron que la pandemia ha puesto a prueba todo el sistema sanitario y ha supuesto una prueba durísima para todos los profesionales. “Somos cincuenta y todos somos indispensables para que el equipo funcione adecuadamente”. Sin embargo, Alejandra reconoció que desde febrero de 2020 “nada será igual”.

Recordó a quienes nos dejaron “sin ni siquiera poder despedirlos y honrarlos”. Y también el papel de los que aquí siguen y han jugado su papel. “A nuestros mayores, los que mejor han respetado las normas”. Aquí aprovechó para introducir una reflexión, a modo de reivindicación: “Tenemos un reto como sociedad, revisar el modelo de cuidados a las personas mayores”. O los niños, “auténticos campeones que han soportado medidas durísimas”. Y también los jóvenes, “tan denostados en estos días, que también han sufrido; no son los jóvenes, sino algunos jóvenes los que con su irresponsabilidad están poniendo en peligro lo que todos juntos estamos consiguiendo”, aclaró. María José no se quiso olvidar de la ciudadanía, a la que agradecen su disposición cuando de arrimar el hombro se trata.

“Nos hemos sentido respaldados por muchos solaneros y solaneras que desde el primer día nos prestaron su apoyo incondicional”.

Una prolongada ovación sucedió al final del pregón, antes de que el alcalde y el concejal de Festejos les entregaran una placa que representa a todo el colectivo del Centro de Salud. Un emotivo minuto de silencio en memoria de las víctimas del virus antecedió al discurso final de Luis Díaz-Cacho. El regidor enfatizó el compromiso de los solaneros con la convivencia, a pesar de la dificultad. “Los hemos pasado mal, pero juntos”. Y tuvo palabras de elogio para los trabajadores y trabajadoras del Centro de Salud. “Han sufrido como nadie cuando la situación nos ha desbordado, siempre en primera línea, en la trinchera de esta guerra invisible, insustituibles en su quehacer y profesionalidad”.

Dúo Belcorde

Dúo Belcorde

La última parte de la velada fue musical. El Dúo Belcorde ofreció un breve recital que mezcló piezas de Manuel de Falla, pasodobles, revista y hasta poemas musicados de García Lorca. El bis fue ‘España Cañí’, quizás un guiño al esfuerzo de todo un país en semejante trance.