La defensa del acusado de abusar de su sobrina dice que “no hay una sola prueba contra él”

Belén Rodríguez Ciudad Real
El pacto ha evitado el juicio que se iba a celebrar hoy / Clara Manzano

El pacto ha evitado el juicio que se iba a celebrar hoy / Clara Manzano

El abogado explica que le mandó unos ‘whatsapps’ “moralmente reprobables, pero eso no significa que abusara de su sobrina”. El caso ha quedado hoy visto para sentencia. Las acusaciones piden 5 años de cárcel

Jesús Manuel Fernández Pacheco, abogado del acusado de abusar de una sobrina de 13 años en La Solana, asegura que “no hay una sola prueba contra él”, y ha defendido al final del juicio esta mañana en la Audiencia que “no es culpable de nada”.

V.R.R.L., el presunto pederasta, ha admitido que le envió a su sobrina una serie de ‘whatsapps’ de contenido sexual “moralmente reprobables, pero que no tienen que ver con lo que se ha enjuiciado aquí”, ha insistido el letrado en declaraciones a lanzadigital.com. “Él tenía muy buena relación con su sobrina y por un mal entendimiento de la confianza le mandó esos mensajes”, añade.

Para las acusación sin embargo no hay dudas de que un día antes de enviar esos ‘whatsapps’ a la niña había abusado de ella, y piden 5 años de cárcel por estos hechos, además de ocho de alejamiento y seis más de libertad vigilada, en caso de que sea condenado y pase por prisión.

La recogió ebria y se la llevó a su casa

Las acusaciones consideran probado que el 5 de septiembre de 2015 el adulto, hermano de la madre de la menor, fue a recogerla por la noche a un corralón de la familia en el que había estado haciendo botellón con sus amigas porque se encontraba mal (él mismo le había dejado la llave). Se supone que para que no la vieran sus padres se la llevó  a su casa, en estado semiincosciente por el alcohol, la metió en la cama y abusó de ella.

La adolescente, ahora de 15 años, se ha mostrado muy segura de su denuncia y mantuvo el martes en su declaración que su tío abusó de ella.

Perdió la consciencia pero sabe lo que pasó

En el juicio, que se ha celebrado a puerta cerrada ante la sección segunda de la Audiencia Provincial, explicó que le sentó tan mal lo que bebió que perdió la consciencia, pero que recuerda lo suficiente como para saber que sus amigas llamaron a su tío, que él se la llevó a su casa, y que cuando despertó estaba tumbado con ella en la cama.
En la sesión de este miércoles también han declarado las miembros del equipo psicosocial de los juzgados, que consideran de creíble el testimonio de la menor.

La acusación particular en este caso la ha ejercido la abogada Concha Marín, del programa de la Junta de atención a menores víctimas de delitos sexuales Revelas-m. En el caso también hay una reclamación de cantidad por los daños morales sufridos por la niña de entre 9 y 12.000 euros.