“Las mujeres no somos un colectivo, somos la mitad de la población y por ello todos debemos actuar ante las violencias”

Julia Yébenes Ciudad Real

La consejera de Igualdad y Portavoz de Castilla-La Mancha, Blanca Fernández, analiza los avances en igualdad y llama a la ciudadanía a actuar ante las diferentes brechas que sufren las mujeres

El número de mujeres que cada año mueren a manos de sus parejas o exparejas en España sigue siendo escalofriante (37 en 2021 y 1.118 desde 2003), aunque afortunadamente cada vez hay más concienciación. Más empáticas, las nuevas generaciones identifican las violencias contra las mujeres, a pesar de los modelos de sexualidad que algunos aprenden en la ‘escuela de la pornografía’ y que trasladan a los ataques en manada como paradigma. Así lo opina la consejera de Igualdad y Portavoz de Castilla-La Mancha, Blanca Fernández, en una entrevista a lanzadigital por el #25N. En positivo, celebra los avances alcanzados en igualdad, por la evolución de la propia sociedad y por las medidas públicas de corrección cultural, aunque “quede mucho por hacer”. Cualquier bache social, advierte, es más acusado por las mujeres, tal y como ha puesto de manifiesto la actual crisis sanitaria del coronavirus, con más llamadas de auxilio y más necesidad de recursos. Por ello, aprovechando los réditos de la educación en valores de la escuela, Fernández llama a toda la sociedad a “actuar” ante los maltratos machistas. “Las mujeres, sostiene, no somos un colectivo, somos la mitad de la población” y, por esta razón, la reparación de desigualdades no debe ser objeto de un solo departamento, sino de todos los ámbitos gubernamentales y, por supuesto, de toda la sociedad. Es el resorte que Igualdad invita a activar en la campaña 2021 de la conmemoración del #25N con el slogan ‘Tú puedes actuar’.

PREGUNTA.- Estamos ante otro 25N salpicado de asesinatos machistas, ¿por qué siguen ocurriendo en una sociedad con mecanismos para su erradicación?

RESPUESTA.- Ocurren porque la mentalidad machista hace que haya algunos hombres, afortunadamente cada vez menos, que piensan que tienen el poder sobre sus parejas o exparejas o sobre cualquier mujer. Todavía hoy sigue habiendo varones quienes piensan que pueden seguir siendo dueños de las mujeres y por eso las humillan y agreden sexual, psicológica o físicamente. Es lo que explica este fenómeno. Es verdad que el pensamiento patriarcal radical o machismo están en nuestras venas y la inmensa mayoría tenemos tics machistas porque nos han educado así. Nos queda mucho para evolucionar como sociedad, para romper con todos los estereotipos e imaginarios asociados a mujeres y hombres, para considerarnos iguales. Pero creo que poco a poco conseguiremos romper toda esta violencia.

P.- En ese objetivo tendrá mucho que ve la pionera Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género de 2004 y el posterior Pacto de Estado que recoge su espíritu. ¿Ha sido una norma eficaz?

R.- La ley fue muy útil en su momento y ha permitido crear infraestructuras y seguir implementando herramientas contra esta lacra. También es evidente que ha habido una reducción de víctimas, sobre todo asesinatos machistas, con un 20% menos desde que tenemos estadísticas. Lo ideal sería que no hubiera, pero lamentablemente los hay y en su inmensa mayoría -casi el 80%- las víctimas han sido mujeres que no habían pedido ayuda y no habían denunciado por diferentes circunstancias. La conclusión es que hay que dar cada vez más confianza y hay que mejorar los tiempos de respuesta a las mujeres cuando denuncian porque, lógicamente, es un paso muy complicado en sus vidas. En Castilla-La Mancha, las instituciones tenemos que poner todos los recursos encima de la mesa y trabajar para que en el ámbito judicial se establezcan más juzgados exclusivos y excluyentes de violencia de género (sólo hay uno en Albacete). La falta de medios lleva a que no se atienda de la mejor forma a las víctimas.

La consejera de Igualdad y Portavoz de Castilla-La Mancha, Blanca Fernández / Elena Rosa

La consejera de Igualdad y Portavoz de Castilla-La Mancha, Blanca Fernández / Elena Rosa

P.- ¿Y va a haber novedad en este sentido?

R.- En la región nosotros no tenemos competencias, pero tenemos muchas esperanzas puestas en que haya avances en los próximos meses en este sentido.

P.- Dice que muchas mujeres no denuncian por diferentes causas, ¿qué le diría a las que puedan estar ahora mismo en peligro?

R.- Les diría que no hace falta que denuncien, sino que tan solo vayan a cualquier centro de la mujer donde las ayudarán de muchas maneras, sin cuestionamientos. Tenemos numerosos recursos, como ayudas sociales o al alquiler, y podemos intentar contribuir a que se encuentren más fuertes para poder salir del círculo de la violencia con programas como el de la atención psicológica para reforzar la autoestima dañada durante años. Las víctimas pueden acudir a cualquier centro de los 84 de la región, y allí serán atendidas por profesionales especializados que nunca las van a cuestionar.

P.- En 2020, con la pandemia, subió un el número de llamadas al 016, ¿cuál ha sido la tendencia este año?

R.- Se ha mantenido el incremento que se dio en marzo y abril de 2020, lo que quiere decir que hay una violencia que entonces afloró y sigue emergiendo. Eso es bueno porque no quiere decir que haya más violencia, sino que las mujeres solicitan más ayudas y eso siempre es positivo.

P.- También se abrieron recursos, ¿se han mantenido?

R.- Nos adelantamos y abrimos un centro de urgencia, el décimo quinto, ante el confinamiento, porque sabíamos que esta situación iba a provocar un empeoramiento de las condiciones que viven las mujeres víctimas de violencia machista. Así pudimos dar más cobertura de asistencia y nos comprometimos a mantenerlo hasta que hiciera falta, y así es. Es muy triste pero sigue siendo necesario

P.- Las jóvenes se están incorporando al feminismo y cada vez son más activistas, sobre todo desde 2018, pero al ser preguntadas por las relaciones con los hombres manifiestan cierta tolerancia a situaciones de violencia. ¿Qué acciones se desarrollan en este sentido en la región?

R.- Tenemos muchas campañas como ‘Rompe las cadenas’, y siempre estamos haciendo acciones o talleres en institutos y colegios. Una de las medidas que está teniendo muy buena acogida son los planes de igualdad, impulsados a través de la Consejería de Educación y financiados con fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. En estos momentos se desarrollan en 400 centros y ojalá se apliquen en toda la red. Con todo, hay que hacer una reflexión sobre la adolescencia, una etapa con muchas inseguridades y donde se conforma nuestra personalidad. Según la Macroencuesta de Violencia sobre las Mujeres, que hizo el Gobierno de España, hay un 40% de chicas jóvenes que declaran haber sufrido algún tipo de acoso o presión psicológica o simbólica vía teléfono, smartphone o internet. Al menos son capaces de reconocer estos episodios como violencia, lo que significa que ellas no son ajenas a la realidad social, y estoy convencida de que un porcentaje de chicos también lo identifican como tal. Sin embargo, no estoy tan segura de que nuestra generación hubiera sido capaz de reconocerlos como violencia. Por tanto, algo hemos avanzado y esto es positivo.

P.- No obstante, muchos de los jóvenes se forman en la sexualidad a través de la pornografía y la prostitución. El PSOE, su partido, se ha declarado abolicionista, frente a otras corrientes del Gobierno que apuestan por la regulación, ¿Cuál es la posición del Gobierno de Castilla-La Mancha en este tema?

R.- Nuestra posición es abolicionista porque entendemos que es la esclavitud de siglo XXI. Es una actividad ilícita que provoca que haya otra actividad ilícita peor, como es el tráfico de niñas y de niños. Es un gran problema para España porque es uno de los países de Europa que más prostitución consume. Pensamos que hay una falta de concienciación social, dado que se habla de la prostitución como el trabajo más antiguo del mundo, cuando es la esclavitud más antigua del mundo. Los jóvenes tienen que saber que las mujeres prostituidas no lo hacen libremente, sino que en su inmensa mayoría han llegado a ese mundo por necesidad. Muchas de ellas han llegado extorsionadas, engañadas, amenazadas, apalizadas y son obligadas a drogarse en el prostíbulo, de donde no pueden salir. Hombres y mujeres tenemos que tomar conciencia de lo que verdaderamente es el mundo de la prostitución, que deberíamos llamar el mundo de la esclavitud sexual y del tráfico de personas. Y además no somos conscientes de la cantidad de mujeres asesinadas en este mundo porque muchas no tienen papeles y no constan en ningún registro oficial. Como instituciones tenemos que tirar más de la manta y rearmarnos con mecanismos para terminar con estas mafias.

El lazo sirve para conmemorar el 25 de noviembre, fecha en la que se celebra el Día contra la Violencia de Género / Elena Rosa

El lazo sirve para conmemorar el 25 de noviembre, fecha en la que se celebra el Día contra la Violencia de Género / Elena Rosa

P.- También sigue presente el modelo de la violencia en manada ¿Qué habría que hacer?

R.- La violencia sexual contra las mujeres siempre ha existido, y aun así siempre está muy invisibilizada. El 14 % de las preguntadas en la Macroencuesta del Gobierno declararon haber sufrido algún tipo de violencia sexual, de las cuales un 2,2% había sido violadas (250.000), y más de dos millones han sido víctimas de algún tipo de violencia sexual. En cambio, sólo el 8% de las agresiones sexuales se denuncian, es decir, estos datos son sólo la punta del iceberg. Creo que hay una conciencia social en general de mucho más respeto a las mujeres que antes, es palpable y evidente en las últimas décadas, por más que haya ejemplos de lo contrario. Pero también es verdad que nos enfrentamos a un problema como es el acceso a la pornografía de los jóvenes de muy poca edad a través de Internet, en parte por la falta de control parental. Hay estudios que determinan que el primer contacto es a los 8 años y hay un consumo más recurrente entre los 11 y los 12 años. Si nuestros niños ven pornografía por las redes, y ésta es cada vez más violenta y más dura, con escenas donde se trata a las mujeres como un objeto, aprenden algo que no deben y como no deben aprenderlo sin no tienen otro referente. Aunque no quiere decir que todos se van a convertir en violadores. Luego hay otros fenómenos y prácticas minoritarias y muy dañinas como las violaciones en manada o la utilización de drogas. Hay que acabar con los culpables, que vayan a la cárcel y, sobre todo, lo que más nos interesa que es proteger a las niñas y mujeres de esa victimización secundaria, de la que muchas veces la sociedad es responsable. Inconscientemente muchas veces a nivel social cuestionamos a la mujer porque lleva una minifalda, porque sale de madrugada, o por las compañías que frecuenta, mientras no reparamos en los agresores. Tenemos que erradicar de una vez por todas el cuestionamiento a las víctimas y apoyarlas al 100%, darles cariño y empatía, porque si no será mucho más difícil su recuperación. Las secuelas de una violación o agresión sexual son brutales, y multiplican por seis los pensamientos suicidas. Hay que apoyarlas para que se recuperen porque son víctimas de un delito.

P.- Usted es una gran defensora de la educación para impulsar la igualdad y dice que sin igualdad no hay libertad. ¿Por qué?

R.- Las personas nos socializamos y nos construimos a base de muchas cosas del mundo que nos rodea y ahí están la familia, la escuela, el grupo de iguales, los medios de comunicación y las redes sociales. Las familias educan en libertad, pero en los colegios debemos garantizar una educación en los valores constitucionales de igualdad, respeto y no discriminación. Así se garantizará una sociedad de futuro mucho más madura. Son prácticas que se han ido notando en positivo con el paso de las generaciones, en la medida en que se ha ido universalizando la educación, aunque se presenten nuevos retos. Por tanto, hay que intentar mejorar más en dichos valores a través de las aulas, que no tienen que ver con las matemáticas, la historia, la música o la tecnología, sino con la construcción de personas que sean libres y, al mismo tiempo, capaces de respetar la libertad de los demás. Si conseguimos eso, conseguiremos mucho y reduciremos a la mínima expresión lo que es la violencia, la agresión, la falta de respeto o el machismo. Por ello, soy una gran convencida de que la educación es esencial.

P.- Estamos hablando de violencias hacia las mujeres, ¿cómo va celebrar el Gobierno autonómica el 25N?

R.- Vamos a hacer un acto institucional en la localidad de Fuensalida, en el que reconoceremos a entidades, asociaciones, colegios y personas que se hayan dedicado a intentar sensibilizar contra la violencia machista, proteger a las víctimas y cualquier acción que haya tenido incidencia en acabar de una u otra manera con la violencia de género. La sociedad tiene que saber que absolutamente todos tenemos un papel protagonista. El 77% de las asesinadas no había denunciado y las que lo habían hecho habían sido ellas, nadie lo había hecho por ellas. Eso quiere decir que hay que la ciudadanía tiene que involucrarse más, estar ahí alerta, y saber que no es un problema íntimo, individual, ni doméstico, sino social y estructural, que viene desde hace siglos. Solo con un cambio de mentalidad podemos combatir la lacra y por ello el eslogan es ‘Tú puedes ayudar’ porque entendemos que todos podemos ayudar y aportar nuestro granito de arena.

Fernández reconoce qeu al menos los jóvenes saben reconocer situaciones de violencia / Elena Rosa

Fernández reconoce qeu al menos los jóvenes saben reconocer situaciones de violencia / Elena Rosa

P.- ¿Cómo van los trámites de la ley de Diversidad Sexual y la de Igualdad de Castilla-La Mancha?

R.- Estamos tramitando la ley LGTB, en el ámbito de diversidad, y está en exposición pública la reforma de la Ley de Igualdad de Castilla La Mancha (2010), que necesita pocas adaptaciones porque es muy buena, ha sido y sigue siendo muy útil y tiene mucho tiempo por delante y mucho recorrido. Hay que adaptar algunas cuestiones como el cambio del lenguaje, y adaptar recursos a los tiempos que vivimos.

P.- ¿Y han monitorizado su aplicación?

R.- Hemos avanzado mucho en Castilla-La Mancha, aunque aún queda mucho para hacer. Está dando a poco a poco sus frutos. La brecha laboral de género se está reduciendo bastante y en los dos últimos años prácticamente dos de cada tres empleos creados han sido femeninos. Eso tiene que ver con el marco laboral pero también con las estrategias del gobierno que estimula la contratación de mujeres o incentiva que las mujeres emprendan. El paro femenino, igualmente, se está reduciendo, aunque todavía hay brecha, y con el Estatuto de las Mujeres Rurales nos hemos puesto como obligación que los consejos de dirección de las cooperativas han de tener una representación paritaria. La Ley de Igualdad nos ha hecho tener una perspectiva transversal en el Gobierno de la Comunidad Autónoma, es decir, la acción política para promover políticas favorables a la mujer es de todo el Ejecutivo y no sólo de la Consejería de Igualdad o el Instituto el Instituto de la Mujer. Agricultura tiene sus propias medidas para discriminar en positivo a la hora de incorporar a las jóvenes al campo o para favorecer la titularidad compartida, un hito, la Consejería de Hacienda y Administraciones Públicas ha puesto en marcha el segundo Plan de Igualdad de la Administración Pública, el Plan Concilia y un protocolo de prevención del acoso sexual entre la plantilla de la Junta, la Consejería de Economía tiene en todas sus líneas de subvención alguna medida de acción positiva para intentar que haya más empresas de mujeres o contratación femenina y la Consejería de Educación está inmersa en los planes de igualdad, en colaboración con la Consejería de Igualdad. Hay que partir de que las mujeres no somos un colectivo, sino que somos la mitad de la población y partimos de una desventaja. Por tanto, no puede ser que depositemos las responsabilidades para revertir la posición de desigualdad en la mitad de la población en una sola consejería, sino en todas con una mirada y perspectiva de género. Hay que intentar contribuir en conjunto a que subamos un poco más. De eso se trata.