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02 marzo 2024
ACTUALIZADO 08:34
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Las Tablas y Ruidera, potenciales víctimas del cambio climático

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En la región se evidencia “un clima cambiante”  con impactos en su biodiversidad, según el climatólogo Jonathan Gómez

J. Y. / Ciudad Real

La cumbre de París sólo lo ha puesto en la agenda de la actualidad, pero el impacto del calentamiento global es ya una realidad que, incluso, según los científicos, está poniendo en riesgo a todo el planeta. El compromiso alcanzado en la capital francesa el 11 de diciembre se cerró en falso, según los expertos, a pesar de la acción colectiva aprobada para evitar una subida de más de dos grados centígrados. Castilla-La Mancha no es ajena a estos riesgos y sus espacios naturales podrían ser potenciales víctimas.

Todos los territorios y ecosistemas están afectados, y Castilla-La Mancha no se escapa a estas consecuencias, una vez que viene registrando de manera continuada episodios extremos  en forma de veranos muy cálidos y de virulentas tormentas y pedriscos. La falta de agua para riegos agrícolas y la pérdida de especies en espacios protegidos son algunas de las peores secuelas que podrían darse a mediados de siglo, afirma el geógrafo y climatólogo toledano Jonathan Gómez Cantero.

El experto, que formó parte del quinto informe que elabora el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas (ONU), acudió a París en calidad de asesor y tras las negociaciones y el acuerdo de cerca de 200 países, esta “en desacuerdo” con el compromiso alcanzado en la Cumbre del Clima para atajar el calentamiento desencadenado por el hombre con sus emisiones de gases de efecto invernadero.

“No da los resultados que se esperaban”,  pues, según explica, se retrasa la puesta en marcha de medidas que frenen de manera inmediata el cambio climático, al “dejar la puerta abierta al petróleo, y a la quema de combustibles fósiles, a cambio de que la industria atrape el CO2”, sostiene, a la vez que denuncia “el olvido de las energías renovables”, muy necesarias para esta lucha. Gómez recuerda que los países más desarrollados deberán limitar sus emisiones, “tras alcanzar unos máximos excesivos” y que en el caso de China ha fijado en 2030, así como tendrán que  movilizar 100.000 millones de dólares anuales en el llamado fondo verde por el clima.

El acuerdo es insuficiente, reitera el climatólogo, porque será revisado en 2023 y no en  2020 como exigían los científicos, por lo que habrá “años muertos”, sentencia, en unos años en los que los más ricos seguirán comprando derechos de emisiones.

Sobre Castilla-La Mancha, explica que ya se evidencia “un clima cambiante” con impactos en su biodiversidad, pues está dentro del escenario globalizado en el que hay “un aumento de la torrencialidad, que implica más erosión y desertización”, así como “cada vez hay más cambios en los desplazamientos de las especies”. “Cada año hace más calor y se baten records en verano”, recuerda Gómez, que agrega que, igualmente, los otoños e inviernos son mucho más cálidos. Este escenario “forma parte de los extremos del cambio climático” en la región, los cuales, según Gómez Cantero, provocarán “serios problemas en los recursos hídricos”.

El también miembro de la Asociación Internacional de Geoética explica que el incremento generalizado de las temperaturas afectará de manera directa a la agricultura de regadío y por tanto a la renta de los productores, así como los espacios naturales “tendrán una situación complicada en el futuro debido a la escasez de agua”.

En un horizonte no muy lejano, que el climatólogo fija en 2050, algunas zonas de la comunidad castellano-manchega, hoy patrimonio natural y verde, como el territorio que ocupa la DO Mancha, “desaparecerán por la vulnerabilidad de cambio climático”. La producción de abejas de la Alcarria también se vería alterada por el calentamiento global, al igual que las especies únicas de Las Tablas de Daimiel o Las Lagunas de Ruidera registrarían variaciones a efectos de su emigración.

Este conjunto de corolarios, originados por la “tropicalización” del clima castellano-manchego también tendrán una repercusión económica y laboral, con caídas del IPC y el aumento del desempleo, avisa el científico.

Tomar conciencia
Por ello, Gómez Cantero anima a tomar conciencia para luchar contra el fenómeno, tras el “fracaso estrepitoso de la Cumbre de Copenague, y el inicio del camino en la de París”, cuyas conclusiones “deberían hacerlas obligatorias a partir del 1 de enero de 2016”.

Y es que los efectos del aumento de la temperatura por la acción del hombre son medibles a escala mundial. Tan sólo con la subida en 0,85 grados de la temperatura media del planeta desde que existen registros, 1880, “se ha fusionado casi por completo el Ártico”, mientras que ahora “hablamos de subir dos grados más o haber si conseguimos no superar el 1,5”.

Para el climatólogo, los gobiernos tienen la obligación de poner medidas como cambiar el modelo eléctrico, limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, impulsar una educación ambiental que apueste por la sostenibilidad, y cambiar las energías fósiles por las renovables. A nivel personal, aconseja practicar hábitos saludables, con un uso menor del coche, y la ampliación de la flota de vehículos eléctricos.

Gómez aplaude la puesta en marcha de la oficina de cambio climático de Castilla-La Mancha para poner al día el inventario de emisiones y revisar la estrategia regional frente al cambio climático.

Estrategia regional

Al Gobierno de Castilla-La Mancha le preocupan las consecuencias del sostenido calentamiento de la tierra y, por ende, el de este territorio. Por ello, se ha planteado “como imperativo” diseñar una estrategia que rebaje “al máximo” los niveles de carbono en los límites autonómicos.

De ahí la Viceconsejería de Medio Ambiente y la apuesta por impulsar un modelo de desarrollo sostenible. El responsable de este área, Sergio González Egido, señala que el “compromiso” del Ejecutivo castellano-manchego ha empezado por reunir al Consejo Asesor de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha (CAMA), para impulsar la Oficina de Cambio Climático y preparar la estrategia regional.
Este recurso “existía pero estaba desaparecido”, explica González, a la vez que comenta la necesidad de “actuar” de manera ordenada para mitigar las repercusiones del cambio climático. “Sabemos que hay datos sobre su impacto”, expone, por lo que “vamos a valorar su repercusión en cada campo y así planificar acciones precisas”.

El principal objetivo, sostiene, es “obtener un diagnóstico” general, mediante el análisis de indicadores como los ecosistemas, recursos hídricos, diversidad biológica, suelo, sector forestal, agrario, riesgos naturales, turismo y energía.

Se trata de estimular un modelo de desarrollo socioeconómico bajo en carbono, y actualizar el inventario regional de emisiones de gases de efecto invernadero.

“Lo fundamental es establecer objetivos de mitigación y decidir las líneas de actuación a lo largo de 2016”, indica González, que agrega que de será una dinámica de trabajo que “vertebrará” toda la acción política del ejecutivo castellano-manchego.

“Mantendremos  reuniones con todas las consejerías para definir medidas y objetivos en cada una de ellas”, subraya, en lo que es una  “prioridad” que el gobierno castellano-manchego abordará “de manera transversal”, con el fin de promover las energías renovables y la eficiencia energética.

El viceconsejero insiste en que hay que proteger recursos medioambientales e hídricos en  Castilla-La Mancha, imprescindibles para el desarrollo agrícola, ganadero y para la industria agroalimentaria.
 Precisamente, una de las amenazas más claras del cambio climático es la sequía, un fenómeno que en la región viene siendo devastador en los últimos años, sobre todo para las cosechas agrícolas y para los productos agroganaderos.

De ahí la importancia de que el Ejecutivo castellano-manchego priorice la estrategia regional, que ataña no sólo a las acciones públicas y colectivas, sino que incida en la vida doméstica de la ciudadanía para concienciar a toda la sociedad de lo importante que es cuidar el medio ambiente. Por ello, desde el CAMA, integrado por organizaciones agrarias, cinegéticas y conservacionistas, entre otras, promoverán hábitos de vida saludables, además de otras medidas para fomentar el transporte público colectivo.

 

 

 

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 Maite Guerrero
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