Los bancos de conservación, premio a la gestión sostenible

Aproca ha desarrollado un proyecto piloto y ha editado una guía sobre qué es esta figura 

J. Y. / Ciudad Real

Los bancos de conservación en España que el Gobierno tiene en proyecto impulsar en España (está paralizado) representan una oportunidad para los propietarios rurales, según este colectivo, teniendo en cuenta que más del 80% de las zonas naturales están en manos privadas. La novedosa herramienta, incluida en la nueva Ley de Evaluación Ambiental, e ideada para compensar los daños medioambientales, permitirá a los titulares de fincas “percibir su labor de protección como un premio a la gestión sostenible”.

El presidente de APROCA-CLM, Luís Fernando Villanueva, da valor a un sistema “que se lleva aplicando desde hace años en EEUU” y que se traduce en la generación de créditos por parte de los gestores que recuperen o mejoren un hábitat, que posteriormente podrán ser comprados por las empresas o entidades que causen impactos en el medio natural.

Precisamente, esta organización ha desarrollado un proyecto piloto en la provincia de Ciudad Real que acaba de finalizar, como muestra de las ventajas que alberga el proyecto, cuyo marco normativo está por cerrar ante la interinidad del gobierno.

Es más, Aproca ha editado una guía en la que da cuenta de todos los detalles de la figura y explica qué son y cómo funcionan los bancos de biodiversidad o conservación de la naturaleza, utilizando como modelo tanto las experiencias en otros países como los borradores de la  normativa que hasta ahora ha desarrollado el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

De la guía, subtitulada “Creación, cuantificación y mantenimiento” han editado 2.000 ejemplares, aunque también  está disponible en formato electrónico en www.aprocaclm.org

La idea, explica Villanueva a El Campo, es crear los bancos, es decir, los territorios objeto de planes de conservación y mantenimiento, que podrán obtener una serie de créditos ambientales, que se inscribirán en un registro del MAGRAMA, órgano coordinador del proyecto, aunque las competencias sean de las comunidades autónomas.

“No es ningún mercadeo”, se defiende Villanueva, sino “una recompensa a las personas que generan bienes para la conservación a través de inversiones en diferentes ámbitos, como el estado vegetativo de las plantas, del monte, del hábitat para las especies protegidas como el lince y o el águila”.

‘Los pagos se calcularán por hectárea mediante unas tablas del Ministerio, en función del coste de la inversión y del mantenimiento, así como la contraprestación no acaba ahí, advierte Villanueva, sino que “hay un compromiso para que a lo largo de los años haya un mantenimiento”.

La segunda parte viene a través de “los clientes” del banco, es decir, las empresas que “generan un impacto y producen pérdida de biodiversidad, y son las que te compran esos créditos, como por ejemplo una constructora o Adif cuando hace las obras del AVE”.

El portavoz de Aproca recuerda que ya existen las medidas compensatorias, aunque la novedad con los bancos de conservación es que  “podrá comprar créditos a propietarios de toda España, siempre que sean del mismo tipo de hábitat donde ha producido el impacto”.

Villanueva anima a los propietarios, agricultores o ganaderos a invertir en la conservación del medio natural, hasta ahora “sin compensación”, pues los bancos supondrán “una medida de incentivación para que la propiedad privada mejore el entorno”.

Ese portavoz reitera la importancia positiva del proyecto “muy aplicado en EEUU para mantener espacios como humedales y bosques, así como en Europa ya existen en Alemania, Francia y Reino Unido”, ante las “limitaciones que hay en los planes de gestión de los espacios protegidos la red natura 2.000”.

Mercantilización

De su lado, Miguel Ángel Hernández, portavoz de la Federación de Ecologistas en Acción de Castilla-La Mancha , se muestra crítico con una figura que “promueve la mercantilización”.

En declaraciones a El Campo, cuestionó la normativa que regula el sistema de creación de créditos y su compra por parte de entidades que provoquen daños, incluso consideró que los “resultados del proyecto de Aproca no han sido los que los propios gestores esperaban”. A su juicio, es un concepto que que está teniendo “mala acogida y poco éxito”:

“No vemos futuro” a una herramienta que, según agregó, “vamos a seguir combatiendo” tanto en España como en Europa.

Las principales críticas de EA se centran en los propios promotores, que tendrán en sus manos unas “medidas de corrección” en base a mecanismos de mercado, y por tanto económicos y especulativos, y en la propia administración que ante la posibilidad de compensar los ataques a la biodiversidad (hay instrumentos) no los aplica por falta de voluntad”, señaló .

Ecologistas en Acción siempre ha recelado de esta figura y ha reprobado que el Ministerio de Agricultura vaya permitir con los bancos de conservación que “proyectos que no debían ser viables por su elevado impacto ambiental, y que por eso requieren de medidas compensatorias, se puedan desarrollar comprando unos créditos valorados en función de mejoras ambientales que se lleven a cabo”.