Los restos de siete represaliados de la provincia de Ciudad Real se entregan a sus familias el día 16 de abril

Eran naturales o residentes en Argamasilla de Alba, Piedrabuena, Villamayor de Calatrava, Socuéllamos, Villanueva de la Fuente, Daimiel, Villarrubia

Ciudad Real (EFE).- La Asociación de Familias de Represaliados en la cárcel de Valdenoceda (Burgos) hará entrega el próximo sábado, 16 de abril a partir de las 11:30 horas, a sus familias de los restos exhumados e identificados de diez represaliados en este penal, de los que siete eran castellano-manchegos.

Según ha dado a conocer hoy esta asociación en un comunicado, estas diez personas fueron presos políticos que murieron de hambre y frío y fueron enterrados en una parcela de Instituciones Penitenciarias.

Con estas diez entregas, la asociación ya ha conseguido realizar un total de 61 identificaciones desde el año 2010.

Entre los identificados está Juan Pedro Aliaga Sánchez Rey, natural y vecino de Argamasilla de Alba (Ciudad Real) que murió el 18 de mayo de 1941, y Dimas Almendros García, de Corral de Almaguer (Toledo), que residía en Piedrabuena (Ciudad Real) y murió el 24 de octubre de 1941.

También Anastasio del Barrio Herrero, de El Cubillo (Segovia) y residente en Villamayor de Calatrava (Ciudad Real), que murió el 27 de marzo de 1941; Eloy Sánchez Martínez, natural de Masegoso (Albacete), que vivía en Socuéllamos (Ciudad Real) y murió el 8 de abril de 1941, y José Estero Navarro, natural de Villanueva de la Fuente (Ciudad Real) y vecino de Socuéllamos que murió el 5 de abril de 1941.

Los otros dos castellano-manchegos cuyos restos serán entregados a sus familias son Modesto Flores Jiménez, natural y vecino de Daimiel (Ciudad Real), muerto el 31 de marzo de 1941, y Valentín Villanueva García, natural y vecino de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), que murió el 18 de febrero de 1943.

Además de estos castellano-manchegos, se entregarán a sus familias los restos de Plácido Cabrera Fuentes, natural y vecino de Valdepeñas de Jaén (Jaén), que murió el 16 de enero de 1942; Antonio Abad Vara, natural y vecino de Getafe (Madrid) que murió el 4 de septiembre de 1942, y Teodoro Pérez Martín, natural de Miraflores de la Sierra (Madrid), muerto en la prisión el 18 de octubre de 1941.

La prisión central de Valdenoceda era una antigua fábrica de sedas, que abrió como penal a finales de 1938.

Desde ese momento, comenzaron a ingresar en el penal habitantes de la zona, apresados durante la represión en Burgos.

Desde el final de la guerra civil, fueron trasladados al penal presos de toda España, especialmente de las provincias de Ciudad Real, Jaén y Madrid, aunque había también vascos, valencianos, catalanes, extremeños y murcianos.

Según esta asociación de familias de represaliados de Valdenoceda, desde el comienzo de funcionamiento de este penal, las condiciones de vida fueron muy duras, con condiciones extremas para poder sobrevivir.

Así, todos los presos supervivientes siempre han recordado el hambre que pasaban y cómo en el pueblo siempre se decía que en Valdenoceda no se disparó ni un tiro, “simplemente dejaban morir a los presos”.