Luis Arroyo, rector honorario de la UCLM: «Aprenderemos a valorar más lo que tenemos, la familia, las amistades, todo lo que es importante»

Laura Espinar Ciudad Real
El catedrático de Derecho Penal, Luis Arroyo, este pasado martes en su domiclio/ J. Jurado

El catedrático de Derecho Penal, Luis Arroyo, este pasado martes en su domiclio/ J. Jurado

El futuro tras la grave crisis sanitaria que padecemos por la Covid-19 exigirá una constante acción de prevención frente a las epidemias. No se trata sólo de incrementar los medios en sanidad, sino también la atención de la educación porque “desde la escuela se debe saber lo que hay que hacer para prevenir los contagios. Lo siento mucho por los abrazos, pero por lo menos librémonos del besuqueo (…). Luis Arroyo, rector honorario de la Universidad de Castilla-La Mancha habla en esta entrevista sobre cómo sería la nueva normalidad tras la pandemia y a qué reflexiones nos obliga este período en que la población ha permanecido confinada durante 49 días. “La mayoría de las personas aprenderemos a valorar más lo que tenemos, la familia, las amistades y todo lo que hemos aprendido que es lo importante”, asegura.

El catedrático de Derecho Penal y rector honorario de la Universidad de Castilla-La Mancha, Luis Arroyo, entiende que el futuro tras la epidemia exige del compromiso de todos ya que, de lo contrario, “no nos deparará nada bueno ni en España ni en el mundo”. Las previsiones apuntan a una nueva fase de epidemia aguda que será especialmente grave en España, “un país que ya antes del 1 de enero de cada año debe más de lo que va a producir” y que necesita consenso entre sus gobernantes, explica en esta entrevista.

“Somos el único país de los gravemente afectados en el que la oposición desarrolla una política salvaje contra el gobierno, que asombra a los europeos. En Francia hasta la extrema izquierda apoya a Macron, y la extrema derecha está al menos en silencio. Aquí no hay más patriotismo de los conservadores que el de hojalata”, asegura.

Arroyo entiende que, a nivel mundial, el panorama es desolador y recuerda la recomendación del presidente de los EE.UU., Donald Trump, de beber lejía y suspender su participación en la OMS y la situación del país más grande y poderoso de Latinoamérica “que tiene de presidente a otro loco redomado, rodeado de hijos corruptos que gobiernan con él”.

El panorama que dibuja la pandemia obliga, por tanto, a identificar los bienes comunes universales y a superar un sistema económico globalizado “en el que la bolsa de Wall Street sube cuando la economía se derrumba. No podemos estar dominados por esa maléfica combinación de avaricia, miedo y falta de responsabilidad con respecto al destino de las empresas y de las personas”. Sin olvidar que la  gobernanza de la Organización Mundial de la Salud (OMS) debe ser reforzada.

Potente inyección de capital

En estos días es los que el Ejecutivo europeo que lidera Ursula von der Leyen comienza a trazar la trayectoria de  la economía europea en el futuro inmediato y cuyas previsiones apuntan a un desplome desconocido para la mayoría de las economías de la zona euro, el también miembro de la Academia francesa de Ciencias morales y políticas entiende que las empresas precisan de una potente inyección de capital, «que nos presten ese dinero y, para alcanzar las dimensiones de lo que se requiere,  es necesario que los que tienen el dinero, los que lo prestan, crean en nosotros”.

Sin embargo, para que se confíe en países como el nuestro, Arroyo cree que no basta con tener un gobierno responsable, sino que es necesaria “una oposición constructiva” y, a su juicio, “parece que la que hay hoy nos estuviera condenando a carecer de futuro”.

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Garantizar las prestaciones

Durante este período marcado por el coronavirus Covid-19 cuyo colosal impacto en España ha puesto contra las cuerdas al sistema sanitario y nos ha devuelto cifras de paro olvidadas -casi 600.000 personas desempleadas precisamente en marzo y abril, dos de los mejores meses para el mercado laboral en España-,  Arroyo considera que lo que más importa ahora es garantizar las prestaciones por desempleo y no dejar tirado, en la pobreza, a quien no lo tiene.

“El Gobierno ha cuidado esto muy acertadamente, aunque ejecutarlo no estará siendo fácil, asegura. Habrá que rediseñar también el sistema de prestaciones de desempleo dotándole de los elementos motivadores para que el interesado busque el trabajo o acepte el que le ofrezcan, acorde con sus capacidades físicas e intelectuales, al menos entre los jóvenes. Y los sindicatos no deben en esto mirar para otro lado”.

No obstante, los trabajadores que mantienen su empleo han de realizar un mayor esfuerzo  y “exigirles mayor productividad”. Hoy es evidente que ya no hay fe posible en el progreso constante universal, explica, sólo el incremento de la productividad nos permitirá devolver la deuda histórica y la nueva. Sería fundamental que los progresistas demuestren que eso se puede conseguir sin contra-reformas laborales.

En el terreno de la Educación, uno de los sectores que han experimentado mayor transformación por la pandemia, el rector honorario de la UCLM reconoce el «gran salto adelante” que ha supuestol abrazar el uso de nuevas tecnologías en un corto espacio de tiempo. Un salto que, entiende, hay que aprovecharlo “para dotar de más valor, de más productividad, a nuestro sistema educativo, tanto el general como el universitario. La globalización de la enseñanza superior especializada ha sido espectacular con los webminar. Aunque habrá que superar las brechas digitales de sectores desfavorecidos”, aclara.

Situación de las residencias y centros de atención primaria

En el encuentro mantenido con el rector honorario de la UCLM se muestra a favor de que en España se restablezcan los criterios y dispositivos vigentes en Sanidad y de Salud Pública, ampliando los centros de atención primaria y la disponibilidad de UCIs. “Hoy sabemos que el éxito alemán en la pandemia se debe sobre todo a que tienen tres veces más atención primaria que los demás países”, asegura.

En este sentido, considera necesario abordar “radicalmente” la situación de las residencias de mayores, centros en los que la pandemia ha golpeado con fuerza en España, al igual que en Francia e Italia. Hay residencias ejemplares, asegura el catedrático de Derecho Penal Internacional, pero “hemos visto cómo en su mayoría carecían de cualquier medio para la intervención médica. En todo caso, deberíamos haber sospechado de que los fondos de inversión, que son lo peor de la economía financiera, apostaran por las residencias de ancianos como negocio, pues representa 4.500 millones de euros al año. No hemos sometido este sistema a control suficiente».

En su opinión, lo “más sorprendente es que tanto España como Francia tenían un buen plan de intervención frente a pandemias desde los años 2003-2005. En Francia incluso tenían reservas estratégicas de decenas de millones de mascarillas, pero las habían vendido. Aquí prefiero ni pensar lo que se hizo, pues todo valía contra el gobierno de Zapatero: que caiga España que ya la levantaremos nosotros, dijo el segundo de abordo de la época».

Librémonos del besuqueo

El futuro tras la pandemia exigirá una constante acción de prevención frente a las epidemias como la actual en el que no solo será necesario incrementar los medios en sanidad, sino que también la educación necesitará una mayor atención. Todos los jóvenes deben ver la película Contagio, de Steven Soderbergh, recomienda.

«Desde la escuela se debe saber lo que hay que hacer para prevenir los contagios. Lo siento mucho por los abrazos, pero por lo menos librémonos del besuqueo o, mejor, liberemos a las mujeres de nuestro besuqueo. La mayoría de las personas, que son razonables, aprenderemos a valorar más lo que tenemos, la familia, las amistades y todo lo que hemos aprendido que es lo importante».

¿Y a los políticos que les recomienda?

A los políticos solamente me atrevería a recomendarles dos cosas, que miren por todos y que miren lejos.