Catas para convertir el vino en un producto “moderno”

Noemí Velasco Manzanares
El enólogo de Pago Casa del Blanco, Antonio Merino, ofreció este viernes una cata comentada en las jornadas 'Manzanares, tierra de vinos' / N. V.

El enólogo de Pago Casa del Blanco, Antonio Merino, ofreció este viernes una cata comentada en las jornadas 'Manzanares, tierra de vinos' / N. V.

El enólogo de Pago Casa del Blanco, Antonio Merino, reflexiona sobre los retos que tiene que afrontar el sector vitivinícola para ganar la batalla ante el consumidor desde las jornadas 'Manzanares, tierra de vinos'

Expectante ante la acogida de los vinos jóvenes de la añada 2017, que han tenido su puesta de largo este fin de semana en Manzanares, el enólogo del Pago Casa del Blanco, Antonio Merino, reflexiona sobre la proliferación de eventos para dar a conocer y hacer partícipes de la producción de la tierra al consumidor de Castilla-La Mancha.

Unas horas antes de impartir una cata comentada dentro de las jornadas ‘Manzanares, tierra de vinos’, Antonio Merino confiesa a Lanza que “la promoción de la cultura del vino es algo obligado en La Mancha”. “Vivimos en el mayor viñedo del mundo, pero no sólo tenemos que hablar del vino, sino beberlo, y en ese esfuerzo estamos todos los profesionales del sector”, añade.

Promoción para ganar la batalla en el mercado

La media de consumo de vino en España ronda los 21 litros, una cifra que contrasta entre el resto de países productores, donde destacan los 42 litros de Francia, los 41 de Portugal o los 33 de Italia. Las estadísticas notan un ligero “repunte” este año, pero Merino es cauto.

El “cocinero” de los vinos de Pago Casa del Blanco confiesa que ese aumento puede que sea por un verdadero aumento del interés por los caldos o porque “el consumo de todos los productos en general ha aumentado por la mejor situación económica”. “Espero que no sea el segundo caso”, confiesa.

La excelencia del vino de Castilla-La Mancha no está en duda, ni el esfuerzo de los miles de viticultores, ni de los bodegueros, para hacer “un producto con una complejidad y tantos matices como pocos”, pero al llegar al mercado interior falla.

Antonio Merino reconoce que, “hasta ahora, lo peor que hemos hecho ha sido la promoción, porque al enfrentarnos con otros productos de ámbito más industrial y sin tanta riqueza nos quitan el protagonismo”. Por eso, considera que cualquier acto de promoción contribuye a “igualarnos”.

Así pues, el enólogo advierte como en algunos países “tomar un vino chardonnay es símbolo de posicionamiento social”, mientras que en España “beber vino no es chic, es lo de toda la vida”. Y aprovecha para hablar del bajo consumo entre los jóvenes, lo poco que ayuda “la rebeldía con respecto a los mayores, las ganas de ruptura para un producto nuestro y con tanta tradición en nuestra tierra”.

El vino “hay que beberlo” sin más complejidad

Vecinos de Manzanares y de la provincia conocen las curiosidades del vino de La Mancha con Antonio Merino / N. V.

Vecinos de Manzanares y de la provincia conocen las curiosidades del vino de La Mancha con Antonio Merino / N. V.

Con sus nociones básicas, “ligeras, fáciles y sencillas”, Merino aprovecha para destacar que las catas también contribuyen a romper las barreras a la hora de degustar un vino. El enólogo expresa que “endiosar” el vino ha quedado atrás, porque muchas veces la gente se acercaba al vino “con miedo a meter la pata, de decir algo que no es correcto”.

Así pues, el experto destaca que “el vino hay que beberlo, degustarlo, a veces es para catar y otras veces para acompañar una comida sin más complejidad”, y en estas catas comentadas además de satisfacer la curiosidad de los consumidores, la bodega también aprende de las “preferencias y las inquietudes”. “Obtenemos una información muy valiosa de este tipo de actividades”, apunta.

En sus catas comentadas al inicio del embotellado, Antonio Merino aprovecha para acercar a los consumidores algunos “vinos en rama” que todavía están en proceso de elaboración, para que vean la evolución de la fermentación y el trabajo en bodega, y además da recomendaciones sobre maridajes y temperaturas para degustar.

El precio tiene que subir, pero no por una menor oferta

La otra cuenta pendiente del sector vitivinícola de Castilla-La Mancha es conseguir un posicionamiento con precios más altos en los mercados internacionales, y en este sentido, Antonio Merino observa que, pese a la menor producción este 2017, “no va a haber grandes variaciones en vino embotellado”.

Al margen de las oscilaciones que pueda experimentar el vino de granel, Antonio Merino reconoce que en la actualidad “el sector no puede asimilar una subida de por ejemplo un 10 por ciento”, cuando de por sí el mercado interior ya está retraído, al margen de un incremento de un 1% o 2% de acuerdo al IPC.

Asimismo, destaca que “el incremento del precio tiene que venir derivado de la consolidación del vino como imagen de marca, porque es un producto de alta calidad y hasta ahora mantiene precios irrisorios, y no porque este año haya menos oferta”.

Convencido de que “el precio del vino tiene que subir porque transmitamos al consumidor que el producto merece la pena y tiene que tener una posición más alta”, Merino recuerda que hace una semana en California observó que el vino más barato de la carta de un restaurante valía 45 dólares, y “se vende”, una realidad radicalmente opuesta a la española.

La añada de 2017 será “única”

Atípica, corta y marcada por las altas temperaturas, Antonio Merino aprovecha para hablar de añada 2017, que ha dado mucho trabajo en las bodegas para equilibrar las maduraciones rápidas que tuvieron algunas variedades. El enólogo explica que “el concepto de añada va a quedar más patente si cabe este 2017, porque los vinos serán muy diferentes a los de otros años”, fruto de esas condiciones meteorológicas particulares.

Aunque es una bodega joven, Pago Casa del Blanco nunca había vendimiado tan pronto, a principios de agosto con las uvas sardonnay y sauvignon blanc, entre sus doce variedades. Los vinos de 2017 serán “de nivel, para disfrutar y apreciar”, y Merino recomienda el blanco ‘Pilas Bonas’ y los tintos ‘Veo veo’ y ‘Tris tras’, que son “amenos, jóvenes y divertidos”.