Mabel Lozano demanda reformas legislativas y concienciación para acabar con la prostitución

Noemí Velasco Manzanares
Mabel Lozano, junto a Julián Nieva y Beatriz Labián, además de representantes de Aieti en Castilla-La Mancha / N. V.

Mabel Lozano, junto a Julián Nieva y Beatriz Labián, además de representantes de Aieti en Castilla-La Mancha / N. V.

La cineasta presentó en Manzanares el largometraje 'Chicas nuevas 24 horas' ante jóvenes de Bachillerato, donde indaga en la trata de mujeres y la prostitución, como realidades indisociables. Mabel Lozano pone cara a los verdugos en 'El proxeneta', libro en el que documenta algunos de los "macroprostíbulos" que existen en esta provincia

Abolición frente a la prohibición. La cineasta Mabel Lozano defendió el viernes la aprobación de una ley que dé “mecanismos” a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para cerrar los prostíbulos y acabar con la trata de mujeres con fines de explotación sexual durante la presentación del largometraje ‘Chicas nuevas 24 horas’ ante alumnos de segundo de Bachillerato en Manzanares.

Las nuevas generaciones han crecido en una sociedad donde la prostitución está normalizada: la autovía A-4 es un nido de clubs y el tramo entre Manzanares y Valdepeñas es de sobra conocido por sus “macroburdeles”. En la España “garantista” perviven situaciones de “esclavitud”, aquí y a la vuelta de la esquina, sin que existan las herramientas legislativas necesarias para acabar con ella.

Encantada de volver a su tierra, la toledana expresó que “no se puede disociar la trata y la prostitución”, ya que, según explicó, “la prostitución se nutre de la precariedad, de la necesidad, de la pobreza, de la migración, de las mujeres sin papeles y de la guerra”. “Las mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual están en la prostitución, están siendo prostituidas, en el gran negocio del sexo de nuestro país, que necesita muchas mujeres nuevas cada día y cada vez más jóvenes”, añadió.

‘El proxeneta’ documenta algunos de los burdeles de la provincia

Muchos de los clubs de la provincia aparecen en ‘El proxeneta’, libro publicado hace tan solo un año en el que Mabel Lozano identifica “a los amos, a los verdugos, al victimario”. La obra recoge el testimonio de uno de los exproxenetas más importantes del país, dueño de catorce “macroburdeles” e “ideólogo de la trata”, tema que también trata en su último largometraje, ‘El proxeneta. Paso corto, mala leche’. Ellos son los que se lucran con los cuerpos de “miles y millones de mujeres y niñas”.

Acompañada del alcalde de Manzanares, Julián Nieva, la cineasta destacó que uno de los grandes impedimentos es que en España la prostitución es “alegal”. La mayoría de los clubes están dados de alta “como pensiones, hostales o moteles” y sin denuncia la policía no puede hacer nada. “Las mujeres no llevan cadenas en los tobillos, pero soportan vejaciones, coacciones, tienen que afrontar una deuda y los captores saben dónde está su familia”, explicó.

Abolición frente a leyes garantistas

Mabel Lozano es abolicionista porque es feminista. No concibe “una sociedad en la que el 50 por ciento de la población sea el cuerpo que puede comprar el otro 50 por ciento”. Además, advierte que “abolir no es prohibir”, supone “dotar de herramientas a las mujeres para las que quieran salir tengan una oportunidad, un trabajo”. Involucrada desde hace años en el tema, considera que la prohibición “penaliza a la mujer”, aparte de al demandante y al proxeneta.

En España la trata es un delito desde 2010, no tiene que ver nada con la moralidad, sin embargo, cuestiones como el proxenetismo consentido no está tipificado por ley. Mabel Lozano, que empezó en 2005 a hablar del tema, considera que “la prostitución es la forma más perversa de violencia hacia las mujeres, consentida, normalizada y permitida”.

La mirada está puesta en el borrador de ley contra la trata y la explotación sexual que prepara el Gobierno de Pedro Sánchez, y Mabel Lozano tiene claro que hay que seguir la tendencia de los países nórdicos, que han conseguido casi erradicarla, “al contrario de las leyes de Bélgica, Holanda y Alemania, que son garantes con los proxenetas y que ha triplicado la prostitución”.

El porno, un elemento más de la “industria del sexo”

Antes del encuentro con los jóvenes, Mabel Lozano hizo referencia la importancia de llegar a ellos, ya que “el consumo del porno se ha democratizado” y es un elemento más de la “industria del sexo”. La pornografía hace de enlace al sexo de pago, al que acuden “con edades cada vez más tempranas”, y además perpetúa una sexualidad que nada tiene que ver con las “relaciones afectivo sexuales sanas, democráticas e igualitarias”.

Contextualizados en un mundo globalizado, Lozano considera que los jóvenes tienen que ser “agentes activos” contra la prostitución, igual que el resto de la sociedad, “porque tiene que ver con el mundo que queremos construir o con el que no queremos”. Para la cineasta es fundamental que los jóvenes no ignoren nada, que “nada les sea indiferente” y que tengan un pensamiento crítico.

Informar, visibilizar y educar a la sociedad es básico para Mabel Lozano a la hora de construir un mundo en igualdad. La cineasta advirtió que hay que acabar con la normalización de la prostitución, la sociedad se tiene que plantear en qué situación están las mujeres que acaban en los burdeles y romper con la visión de la prostitución como una fórmula de “ocio” o “divertimento”. Para ello, los medios de comunicación también tienen un papel, y la cineasta lamentó que todavía en las páginas de algunos diarios y en la radio aparezcan páginas de contactos.