Mariano Íñigo, experto en márketing: “El escaso consumo de vino por los jóvenes puede comprometer los actuales valores”

Julia Yébenes Ciudad Real
Los grandes consumidores de vino son personas maduras con mayor poder adquisitivo  / Elena Rosa

Los grandes consumidores de vino son personas maduras con mayor poder adquisitivo / Elena Rosa

El profesor de EAE Business School, apuesta en el informe ‘El sector vitivinícola 2018’ por activar el sector del enoturismo como herramienta para la promoción de la cultura vinícola

La curva que se dibuja a la baja en el consumo del vino en España en los canales hostelero y doméstico preocupan a los expertos en comercialización.

Los datos así lo indican y las valoraciones apuntan a una necesidad de atraer a los jóvenes, sobre todo de regiones tan productoras como Castilla-La Mancha, hacia un consumo moderado de un producto tan arraigado a la cultura mediterránea.

“Las personas de mayor edad son las que cada vez más en mayor proporción beben vino porque tienen mayor poder adquisitivo para poder seleccionarlo y pagarlo. Esto supone, a su vez, una de las mayores amenazas para el sector en nuestro país, ya que de prolongarse la caída de su consumo entre los jóvenes podría ver comprometidos los volúmenes y valores actuales”, indica Mariano Íñigo, profesor de EAE Business School y autor del informe ‘El sector vitivinícola 2018’.

En la comparativa de datos sobre consumo en los hogares y la hostelería procedentes de varias entidades como el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv) o el panel de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la principal conclusión es que “el consumo per cápita en España sigue bajando” y la principal causa es la escasa atracción del producto a los consumidores de menos de 35 años en relación a otros segmentos poblacionales”.

Para Íñigo, en declaraciones a Lanzadigital, “la tendencia es un problema, que seguirá a la baja sino cambian las preferencias”.

Dos litros menos por persona

El informe constata una bajada del consumo de vino en España de más de dos litros por persona entre 2015 y 2018, en los que ha pasado de los 13,40 a 11,26 litros por habitante. El descenso ha sido análogo a nivel hostelería como entre las familias, si bien ha sido ligeramente superior fuera de los hogares (1,2 litros menos) que en el segundo (al caer en un litro), donde también ha aumentado el valor.

En este sentido, el gasto de vino por habitante en las casas ha experimentado un crecimiento acumulado anual desde el año 2008, concretamente del 1,1%, hasta los 22,91 euros (desde los 20,61 euros).

Estos porcentajes indican, para el profesor, “un desplazamiento hacia vinos de mayor calidad, dado que los precios a la venta para el público no han experimentado oscilaciones de importancia”.

En conjunto, el consumo extradoméstico tuvo mayor descenso, del 6,3%, frente al 2,4% a la baja del de los hogares. No obstante, en ambos casos suponen el tercer año consecutivo de decrecimiento, con un 14% menos que en 2015.

Los datos son “más preocupantes”, para el profesor de Márketing, en territorios como Castilla La Mancha o La Rioja, principales zonas productoras de España, que cerraron 2018 en los puestos más bajos en gasto en vino por habitante, con y 11,75 euros 12,70 euros, respectivamente.

“La asignatura pendiente en Castilla-La Mancha es invertir las ventas de sus grandes volúmenes, con más envasado y menos granel”, apunta Íñigo, a tenor “de su calidad y su variedad de marcas”.

De esta manera, “añades valor a marcas reconocidas”, opina el experto en Márketing, que reconoce el liderazgo en los mercados internacionales de los vinos franceses, a donde “llegaron primero”.

En concreto, según las cifras analizadas por Íñigo, España es el tercer país productor mundial de vino, con un 15,2%, por detrás de Italia (18,8%) y Francia (16,6%), y el líder en exportaciones (19,6%). Sin embargo, Francia encabeza y duplica su cuota en beneficios, respecto a la que tiene en volumen (29,6%), mientras que en España registra el efecto contrario, al rebajar a la mitad (9,2%) su cuota de valor y caer hasta el tercer puesto.

Por ello, el autor del informe apunta a “aumentar el mercado” en latitudes más competitivas como China o La India.

A nivel interno, son necesarias, para Íñigo, las campañas de promoción, con el fin de recuperar “la dieta mediterránea, basada en los cereales, el aceite de oliva y el vino”. “España, apunta, es el país con más tasa de abandono de esta dieta, donde el vino está presente en dosis moderadas”.

Este analista es “optimista” y, en su opinión, habría que promover el consumo del vino con acciones dentro del ámbito educativo buscando hábitos responsables y culturales.

“La cerveza no es competencia”, pues cada producto “tiene su momento”. Para Íñigo, la tarea del sector comercializador del vino en España está “en desestacionalizar su consumo y adaptar los formatos a las nuevas tendencias sociales, cada vez con menos miembros en las familias”.

Enoturismo

En el informe, explica Íñigo, han incorporado un análisis del enoturismo como vehículo para el fomento de la cultura del vino, y para la dinamización del turismo en España. Traslada que “según la Encuesta de Gasto Turístico de 2018 del Instituto Nacional de Estadística (INE), los enoturistas se dejan 160 euros diarios per cápita, frente al viajero medio extranjero, con 146 euros, o el nacional, que gasta 48 euros”.

“Quienes apuestan por el enoturismo buscan otros factores, como la riqueza patrimonial y natural, y de su gasto destinan 32,5 euros a compras de vino y casi 31 a visitas a bodegas y a museos suman 30,81 euros, por lo que es una forma de aumentar valor en el sector vinícola”.

Íñigo también destaca el perfil del enoturista, con la mayoría mujeres (52,3%) y una edad comprendida entre los 36 y los 45 años (27,8%), seguidos de los que se encuentran entre 46 y 55 años (26,4%). “Castilla-La Mancha está al lado de Madrid y con la marca del Quijote se puede activar este sector”, concluye Íñigo.