Mata a su hermano de un disparo accidental en una montería en Valdehornos

El fallecido tiene unos 45 años y es de Madrid, como el dueño de la finca que organizó la batida

Belén Rodríguez
Ciudad Real

Un cazador de unos 45 años y cuya identidad no ha trascendido murió este sábado de un disparo accidental que le asestó su propio hermano, mientras participaban en la misma montería en la finca Valdehornos de Navalpino.

Ocurrió sobre las dos y media de  la tarde según confirmó la Delegación del Gobierno de Castilla-La Mancha, en plena montería organiza en esta finca entre los términos municipales de Navalpino y Horcajo, atravesada por el río Valdehornos y propiedad de un reconocido cazador madrileño vinculado a Navalpino.

Los implicados en el tragedia también son de Madrid, al parecer del municipio de Chinchón, según se comenta en la pequeña población de los Montes de Toledo por la que los vecinos vieron pasar a varias patrullas de la Guardia Civil y a una ambulancia tras un accidente cuyas causas se están investigando.

En una mala temporada cinegética (ya han muerto al menos siete cazadores, el último un perrero esta semana en Jaén por disparos accidentales), Carlos Aranda delegado de la Federación de Caza de Castilla-La Mancha en Ciudad Real explica que por las circunstancias del accidente teme (no lo había confirmado) que el accidente se haya producido doblando puesto. “La ley sólo permite una escopeta por puesto en una montería, sin embargo muchas veces esta norma no se cumple”, subraya Aranda, que vuelve a insistir en que “hay que extremar la precaución, respetar las normas de la montería organizada y las medidas de seguridad tanto en señalización como en prendas distintivas”.

Aranda, que conoce al dueño de la finca del accidente y ha cazado en ella, asegura que Valdehornos es una finca “ideal para la caza mayor”, y el responsable del coto “un cazador de muchos años que trabaja de manera muy seria”.

Juan de Dios García, presidente de la Federación de Caza de Castilla-La Mancha también habló con este diario para insistir en lo mismo: “Hay que cumplir las medidas de seguridad por encima de todo”, ni De Dios ni Aranda entienden cómo puede ser que un cazador dispare a un perrero, “siempre deben ir con ropa distintiva, no se concibe que pase algo así”.

El caso es que la temporada cinegética está siendo, en sus palabras: “trágica”, “pese a que desde las distintas federaciones nos esforzamos día a día en nuestros mensajes de prudencia y respeto a las normas”.