Muere el alcazareño Javier Marchante, uno de los creadores de los Premios Ágora del Festival de Almagro

Julia Yébenes Ciudad Real
Javier Marchante, en una foto reciente / Lanza

Javier Marchante, en una foto reciente / Lanza

Su funeral se ha celebrado a las 4,30 horas de este sábado en la Parroquia de Santa María y ha sido incinerado. La familia depositará mañana las cenizas en la tumba de su madre

El alcazareño Javier Marchante, gran divulgador del teatro del Siglo de Oro español, muy conocido en los principales foros de la dramaturgia de los siglos XVI y XVII, y amante de la literatura universal, murió este viernes a los 66 años de edad.

Su desaparición está siendo muy llorada por destacados nombres relacionados con las artes escénicas como su amigo personal Andrés Peláez, quien fuera el director del Museo Nacional del Teatro, ubicado en Almagro, o Antonio Serrano, investigador teatral, profesor y director de las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería, donde Marchante fue el responsable de comunicación durante años.

Hombre afable, generoso, y gran comunicador, Marchante era profesor de Francés, carrera académica que inició en el IES ‘Miguel de Cervantes’ de Alcázar de San Juan. En los años 90 se trasladó a la Escuela de Idiomas de Ciudad Real, época en la que inició su vinculación con el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, y donde junto a Peláez y la periodista del País, Rosana Torres, creó los premios Ágora de Teatro.

Estos galardones eran concedidos en sus inicios por parte de la prensa nacional y provincial y el museo a personalidades de diversos campos relacionadas con los montajes de cada edición y se entregaban en un pub con el nombre de los galardones durante la madrugada de los jueves, después de haber caído los telones de todos los espacios.

Cubrió varias ediciones del certamen con Radio y Televisión Surco, donde desarrolló un exitoso espacio de entrevistas con los grandes nombres que acudían al ciclo encajero.

Pero fue en Almería donde Marchante vivió su etapa dorada y encontró una gran acogida en lo que fue “su tierra adoptiva”, tal y como ha relatado su sobrino Javier Grande Marchante a este diario. Allí permaneció durante más de dos décadas, y ejerció como profesor de Francés para los niños inmigrantes que se escolarizaban en un centro educativo procedentes de países francoparlantes.

En esta capital andaluza también vio cumplido su gran compromiso y pasión con el mundo del teatro, y acompañó a Serrano como encargado de la prensa de las jornadas de teatro, que en 2013 recibieron uno de los Premios MAX de Teatro, además de la Medalla de Oro de las Artes Escénicas de Almería.

Grande Marchante, que estaba muy vinculado a su tío (está estudiando Filología Hispánica y “tenemos los mismos gustos en la lectura y por el teatro”), ha destacado su personalidad generosa y sociable, y ha informado que deja un vacío en su entorno familiar, ya que desde hace un año había vuelto a Alcázar, tras dos años jubilado, donde también enseñaba Francés a los usuarios de Cruz Roja.

En los últimos meses estaba delicado de salud, desde que en marzo pasado sufrió un ictus, y posteriormente un infarto en diciembre, aunque “se estaba recuperando bien”. Su muerte se produjo al mediodía de este viernes cuando estaba en su casa y se empezó a encontrar mal. Al parecer, cuando llegó la ambulancia ya había fallecido.

El funeral de Javier Marchante se ha celebrado a las 4,30 horas de este sábado en la Parroquia de Santa María y ha sido incinerado. La familia depositará mañana las cenizas en la tumba de su madre en el cementerio alcazareño.

Han sido muchos los nombres que han dado el pésame a su hermana y sus sobrinos, como el propio Antonio Serrano, el director teatral Manuel Canseco, el actor Carlos Hipólito o el propio Andrés Peláez.

Gran pesar

Desde Murcia, Peláez ha mostrado a lanzadigital su pesar porque era “amigo del alma”. “Lo conocí nada más llegar a Almagro, porque tenía mucho interés por el museo y el teatro, y me sorprendió su gran afición”.

A lo largo de los años han mantenido un contacto cercano, como la última comunicación hace dos días por washap “para decirme que cuando estuviera mejor, vendría a visitarme a Murcia”.

Ha evocado su personalidad y sociabilidad, que le hacía ser único, una forma de ser que al director museístico le hacía decir en julio cuando el alcazareño recalaba en Almagro: “Ha llegado Marchante pues ya ha empezado el festival”.

Peláez ha recordado su trayectoria periodística de Marchante, que inició en la revista Bisagra, y posteriormente en el Grupo Surco. También ha recordado la creación de los Ágora “en el bar del Gordo”, y su vinculación reciente al Premio de Teatro ‘Lorenzo Luzuriaga’ que el sindicato Fete-UGT entrega cada año en el marco del festival almagreño.