Piden tres años por alzamiento de bienes para un empresario cárnico de Ciudad Real

Mercedes Camacho Ciudad Real
un momento del juicio por un presunto delito de alzamiento de bienes / Elena Rosa

un momento del juicio por un presunto delito de alzamiento de bienes / Elena Rosa

J.A.A. dejó a deber más de 110.000 euros tras la compra de varias máquinas cuando quebró la empresa que dirigía y que se ubicaba en Aldea del rey

La Audiencia Provincial de Ciudad Real comenzó a enjuiciar este martes a un empresario cárnico de Ciudad Real, J.A.A., para el que la Fiscalía pide tres años de prisión y una indemnicación de 110.000 euros por un presunto delito de alzamiento de bienes después de que la empresa Carnes del Campo de Calatrava S.L. cesara su actividad y dejara pendiente una deuda de 110.000 euros en máquinas a una empresa de Burgos.

Durante el juicio, que ha quedado aplazado a una segunda sesión a la espera de localizar a uno de los testigos principales que no ha comparecido, la acusación particular ha elevado la petición de pena del Ministerio Fiscal hasta los seis años -3 por estafa y tres más por insolvencia punible- mientras que la defensa solicita la libre absolución al defender que fue una situación sobrevenida por la crisis y por la desapacidión de las máquinas adquiridas.

Durante su declaración, J.A.A. ha recordado que, al igual que su familia, siempre se ha dedicado a este sector por lo que, aconsejado por su gestor según él y dado el volumen de trabajo, decidió dejar de ser autónomo con las carnicerías para crear la sociedad limitada Carnes del Campo de Calatrava en 2004 para, en 2006, abrir la fábrica en Aldea del Rey.

Para esa empresa es para la que adquirió diversa maquinaria en 2007 a la empresa Urrutibeazcoa por importe de 110.000 euros, de las que la Caixa financió 50.000 euros a través de leasing mientras que el resto estaba previsto que se abonara en pagarés, si bien después del primero ya no hubo fondos.

Una situación que el procesado ha achacado al advenimiento de la crisis que hizo que los bancos “nos cerraran el crédito cuando estábamos en pleno crecimiento”, si bien ha asegurado que en el momento de hacer la compra sí tenían acceso al crédito “porque, de lo contrario, laCaixa no nos habría dado un leasing de 50.000 euros”.

Ampliación de plazo

Siempre según su testimonio ante el tribunal, cuando detectó que no iba a poder hacer frente al segundo pagaré -ya que había abonado un primero- remitió una carta a los responsables de la empresa que les vendió las máquinas explicándole la situación, que estaba renegociando con los bancos y que le ampliara el plazo de pago o que tomara en pago las mismas máquinas.

“Pero no quisieron las máquinas y el abogado que vino con el señor Modesto me dijo que iban a ir a por una propiedad que les dije por activa y por pasiva que no era mía”, ha continuado J.A.A., quien ha agregado que las máquinas se las llevó para guardarlas la empresa Refrigeraciones Aparicio de Villanueva de los Infantes -donde dos testigos han dicho que las vieron- para que no se estropearan cuando tuvo que dejar la nave de Aldea.

Tras el cierre de la empresa, se fue a trabajar a Tomelloso en una empresa con la que también tenía deudas y lleva en el paro “desde 2013 o 2014”. Desde que ocurrieron los hechos, ha señalado que nunca recibió notificación del juzgado de Puertollano por el procedimiento civil en el que se le condenó a pagar 110.000 euros a la empresa demandante, que los vehículos que tenían estaban en leasing y que las máquinas desaparecieron, por lo que lo denunció a la Guardia Civil.

Cree que no hubo alzamiento sino estafa

Por su parte, el denunciante, Modesto Urrutibeazcoa ha considerado que el acusado estafó a su empresa y que le negó la ampliación de plazo para pagar porque no se “fiaba” después de que devolvieran un pagaré, al tiempo que ha negado que rechazaba el pago con las máquinas.

Tras negar en un primer momento que el acusado abonara parte de lo que le adeudaba con una bodega de cecina, finalmente lo ha reconocido igual que sí cobró el primero de los pagarés por importe de algo más de 17.000 euros.

Por su parte, quien era contable de Carnes del Campo de Calatrava en aquella época ha dicho que J.A.A. sí que hizo “todo lo posible” para negociar con los bancos, pagar las deudas y salvar su empresa pero que no pudo “y se mantuvo informados de la situación a los proveedores más importantes”.

Entre el resto de testigos que han declarado se encontraba un cliente y proveedor del acusado, que ha sido uno de los que han reconocido que vio las máquinas en Refrigeraciones Aparicio, cuyo propietario no ha comparecido y ha obligado a la suspensión del juicio para que se le vuelva a citar.