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Elefantes en el Guadiana

Cuesta imaginarlo pero el río Guadiana ya existía hace más de 100.000 años, claro que nadie lo llamaba así. Los homínidos que frecuentaban sus praderas en busca de agua y alimento no tenían la capacidad de hablar, pero no eran completamente animales. Lo demuestra el hallazgo este mes de agosto de hachas de piedra pulidas (achelenses) a pocos metros del cauce actual, en Poblete, junto a fósiles de elefantes y ciervos mastodónticos, en la primera campaña de excavación sistemática en el yacimiento de Albalá.

En dos semanas –del 13 al 26 de agosto- especialistas en evolución humana han encontrado más de dos mil restos en una de las trincheras abiertas de lo que hoy forma parte de una finca agrícola, la mayoría hachas, pero también fósiles de elefante y huesos largos de un animal por especificar con fracturas frescas, abiertas para comerse el tuétano.

“Fuera de una cueva es raro encontrar algo más que herramientas líticas, lo relevante aquí ha sido el hallazgo de fósiles”, señala Ignacio de la Torre, del Instituto de Arqueología del University College London, codirector de una excavación que tenía en mente desde 2011 pero que la crisis y los recortes han retrasado siete años.

Mucha espera que según dice ha merecido la pena. En las cuencas manchegas de los ríos Guadiana y Jabalón ha habido hallazgos esporádicos de materiales prehistóricos en superficie, lo importante en Poblete es que se han topado con piezas en posición estratigráfica (capas de sedimento que se han ido acumulando), algo raro en yacimientos paleolíticos.

Un terreno con pocas alteraciones

¿Qué significa eso?, que en el terreno apenas hay alteraciones. “Hemos encontrado un nivel más antiguo separado por diez centímetros de espesor en la trinchera que hemos excavado esta campaña. La idea es continuar trabajando en ella y abrir otras dos más, tenemos un terreno muy amplio para actuar”.

Quince días de mañanas de trabajo de campo y tardes de investigación en el laboratorio (en Valenzuela) no han dado para más. Quedan incógnitas por resolver la principal es saber quiénes fueron esos homínidos o más bien a qué ‘preneardentales’ se parecía ‘el hombre de Albalá’.

“Por los restos sabemos que los homínidos que venían aquí tenían más de 100.000 años, pero tendremos que investigar al menos un año más para datarlo”, asegura el arqueólogo.

Decir que eran contemporáneos al hombre de Atapuerca, emparentados por cronología, no es exacto, “en el yacimiento burgalés están secuenciados homínidos de entre un millón y ochocientos mil años, los nuestros son de ese tipo pero no sabemos si de cien mil o de doscientos mil años”.

De la Torre, que ha dirigido la excavación junto a Rafael Mora (Universidad Autónoma de Barcelona) y Alfonso Benito (Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana) confía en conseguir financiación del Gobierno de Castilla-La Mancha para el año que viene (esta campaña la ha financiado la Junta en su oferta 2018), y recurrirán a otras fuentes de ingresos para planear “una campaña más larga y con más gente”.

Un equipo de investigación especializado en evolución humana ha encontrado más de dos mil restos líticos / Elena Rosa

Estudiantes de universidades andaluzas

Este verano han excavado en Albalá unas veinte personas, la mayoría estudiantes de historia de universidades andaluzas porque curiosamente cuando Susana Vega, la técnica de laboratorio de la Autónoma de Barcelona que hizo el llamamiento en busca de voluntarios, del centenar de solicitudes ninguna llegó de Castilla-La Mancha.

Fran, uno de los estudiantes que ha participado en la excavación, con una de las hachas más grandes que han encontrado / Elena Rosa

Tres hachas de más de veinte centímetros

Fran Capilla, estudiante de Historia de la Universidad de Málaga, es uno de esos voluntarios. La de Albalá ha sido su segunda campaña arqueológica y está encantado. “Están saliendo piezas muy interesantes”. Lo dice con un hacha bifaz acabada en punta y pulida por las dos caras, de las más grandes del yacimiento, que ha encontrado la misma mañana del reportaje.

“Me interesa la rama de prehistoria y arqueología porque es la más desconocida de la historia y queda mucho por investigar. En estos días he aprendido muchas cosas que desconocía, se me ha abierto un mundo completamente nuevo”, afirma.

Los estudiantes que han participado en esta primera campaña sistemática de exvacación en la zona, en plena faena / Elena Rosa

Tecnología africana

Otros dos estudiantes más han encontrado hachas tan grandes como la suya y el resto algún elemento lítico relevante. “No esperábamos tanta densidad”, subraya Carmen Ramos, que prepara su doctorado en el University College bajo la dirección de De la Torre sobre el periodo achelense en Tanzania (hace un millón y medio de años), “curiosamente la tecnología que estamos encontrando aquí se parece mucho a la de África más que a otros yacimientos europeos”, resume la doctoranda.

Relacionado con el homo heidelbergensis (homínido anterior al neardental y al sapiens) el yacimiento de Albalá hay que situarlo en el Paleolítico Inferior, el periodo más antiguo de la presencia humana en la Tierra. El superior es del humano moderno, tipo Altamira; en el medio encontramos presencia de homínidos más antiguos que los de Altamira pero de menos de 100.000 años: los neandertales. Albalá estaría en ese Paleolítico más alejado de nosotros, el inferior de hace más 100.000 años, en el periodo de Atapuerca, pero aún no se sabe cuánto más antiguo.

Caza pieza interesante para la investigación se fotografía y topografía, se guarda en bolsitas con su correspondiente numeración que después se examinan y analizan con detalle en el laboratorio. En cuanto finalice el trabajo y el equipo de arqueólogos saque sus conclusiones lo remitirá al Museo de Ciudad Real, custodio del patrimonio provincial, que en última instancia decide si se expone o almacena.

¿Podrían aparecer restos de homínidos?

¿Podrían aparecer restos de homínidos en Albalá? “Ojalá”, responde con una amplia sonrisa el arqueólogo, que sabe que de ocurrir algo así tendría relevancia internacional. “El hombre Paleolítico se refugiaba en cuevas que no hay por aquí, lo que sí tenemos claro es que a esta terraza del Guadiana venían con mucha frecuencia para beber y cazar”.

La campaña de excavación en este yacimiento se planeó en 2011 y se ha preparado con prospecciones previas en los años 2016 y 2017.

Fue un alumno de Ciudad Real el que despertó el interés de Ignacio de la Torre por este yacimiento, “nosotros trabajamos mucho con evolución humana, este estudiante me mostró materiales que venían de Albalá y hace siete años decidimos investigar más. Cuando prospectamos nos encontramos con un lugar más interesante del que esperábamos encontrar y aquí estamos, esperamos volver el próximo verano”.