La empresa tomellosera Prunotec ha logrado un nuevo hito en el sector agrícola español al culminar, en apenas diez meses, la transformación integral de mil hectáreas de pistacho injertado en una sola fase, en una finca de la provincia de Albacete.
El proyecto, el mayor de Europa en este cultivo en una única intervención, ha supuesto un esfuerzo colosal de planificación técnica, ingeniería agronómica y trabajo sobre el terreno. Sergio Arribas, uno de los responsables del proyecto junto a Antonio Villanueva, explica a Lanza cómo se ha gestado esta gesta agraria.
–Otro faraónico proyecto que saca adelante Prunotec. ¿Cómo ha sido el proceso?
—Ha sido una plantación de mil hectáreas de pistacho en una finca de Albacete, y ahora mismo se puede decir que es el proyecto más grande de Europa en una sola fase. Se ha desarrollado desde septiembre de 2024 hasta julio de 2025. En solo diez meses hemos llevado a cabo la transformación completa, con un índice de brotación del 98 %.
–Un trabajo espectacular en el que han sido muchas las personas que han ido tirando del carro…
—Totalmente. Hay que descubrirse ante la labor de los trabajadores, del equipo técnico, y también de las empresas que han colaborado con nosotros en la instalación de riego, la preparación de suelos, el movimiento de tierras… Ha sido un proyecto bestial, que nos ha obligado a trabajar de lunes a domingo desde septiembre. Incluso la última fase la hemos tenido que realizar de noche, para evitar las altas temperaturas de junio y julio. Un esfuerzo descomunal de todos.
–Ya van unos cuantos proyectos de envergadura de Prunotec, ¿no es así?
—Sí, este año hemos desarrollado proyectos en un total de dos mil hectáreas. A la vez que hacíamos este de mil hectáreas, hemos trabajado en otro de trescientas hectáreas en Talavera de la Reina. También llevamos varios proyectos de almendro en Huesca y Zaragoza, igualmente de gran tamaño, y estamos iniciando otro más de almendro en Portugal.
–¿Reviste mucha dificultad acometer este tipo de trabajos?
—Muchísima. El proyecto exigía un planteamiento técnico muy preciso: decidir qué variedades implantar, establecer la densidad adecuada de machos y hembras y diseñar un patrón de plantación específico. Hemos trabajado con cuatro variedades de pistacho para cubrir la polinización completa. Ha sido un trabajo muy potente de ingeniería y dirección técnica. Y para nosotros ha sido importante que, además de llevar a cabo la implantación, nos hayamos quedado también con la gestión técnica del proyecto.
–Proyectos así parecen refrendar que cultivos como el pistacho y el almendro gozan de buena salud. ¿Es así?
—Sin duda. El almendro ha pasado un par de años complicados por las heladas y los precios, pero ahora ha remontado y se encuentra en una buena tesitura. Y el pistacho es un cultivo muy interesante, con una rentabilidad alta a largo plazo y cada vez más demandado.
–¿Cómo van las cosas en su campo de experimentación en Las Canteras?
—Muy bien. Estamos trabajando activamente con el IFAPA, el Instituto Andaluz de Formación e Investigación Agraria, para estudiar el comportamiento de diferentes variedades de pistacho y almendro en distintas zonas de España. Analizamos tipos de poda, fertilización, resistencia a sequías o heladas… Nuestro campo nos está dando información muy valiosa sobre cómo se adaptan a nuestra zona y qué variedades funcionan mejor. Intentamos estar siempre a la vanguardia.
–Todo esto implica también una fuerte apuesta por la formación, ¿no?
—Desde luego. La formación continua es clave para posicionarse en el mercado y sacar adelante proyectos como este con éxito. Es lo que nos permite obtener resultados como ese 98 % de brotación en Albacete. El cliente, que ha hecho una gran apuesta, ha quedado muy satisfecho.
–¿En qué próximos proyectos están trabajando?
—Tenemos pendiente iniciar el proyecto en Portugal, además de otros en la zona norte: Zaragoza, Huesca y Lérida. También seguimos con proyectos en nuestra región, en Talavera de la Reina y Albacete, sin olvidar los trabajos que desarrollamos en Extremadura. La actividad no para.
