Ecologistas en Acción cierra el año de rutas senderistas

Lanza Puertollano
La subida de estos senderistas hasta la Chimenea Cuadrá / Lanza

La subida de estos senderistas hasta la Chimenea Cuadrá / Lanza

La Chimena Cuadrá, el puente natural, todo ello por la Sierra de Calatrava, ha sido el lugar de la última ruta senderista de Ecologistas en Acción Valle de Alcudia este año

Para terminar las rutas de este año, Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia ha elegido la realización de una ruta de carácter senderista y cultural por nuestro entorno natural más inmediato, aunque muy degradado por la acción del hombre, como es el cerro de Santa Ana, con especial atención a dos de sus elementos más significativos: el “puente natural” y la “chimenea cuadrá”. En la actividad contó con la compañía y apoyo de la asociación Portus Planus, que nos han encaminado por los vericuetos de esta sierra.

La mañana estaba muy fría, más bien heladora, relata Manuel Mohedano, cuando el grupo de senderistas se concentró en la plaza de Salesianos, y bien abrigados para iniciar la marcha. La subida por el camino de las antenas y el calorcillo de sol fueron entonando poco a poco los cuerpos, aunque el aire frío que soplaba en lo alto del cerro acompañó toda la jornada.

La primera parada explicativa se hizo ante una de las varias canteras que se hicieron en la sierra para sondear las posibilidades de extraer mineral de hierro y que no obtuvieron resultados positivos.

Dolmen y pinturas rupestres

Como el “puente natural” y el “dolmen” se encuentran próximos a esta cantera, se aprovechó la parada para hablar también de estos parajes y de las pinturas rupestres que en ellos realizaron nuestros antepasados hace unos cuatro mil años. Los expertos no se ponen de acuerdo en el propósito de las pinturas: para unos se trataba de señalizarlos como espacios reservados al culto, y para otros se dedicaban a realizar encuentros sociales.

La última ruta por la Sierra de Calatrava / Lanza

La última ruta por la Sierra de Calatrava / Lanza

Aunque las pinturas apenas son perceptibles en las cuarcitas que conforman el puente, bien merecen las pequeñas dificultades que hay que superar para bajar hasta su contemplación, y después para subir. Además, las amplísimas vistas que desde aquí se aprecian del valle del Río Tirteafuera, hace considerar las sensaciones que tendrían los primeros habitantes de estas sierras cuando por aquí se reunían.

Terminada la visita al “puente natural” y a sus pinturas, se procedió a continuar la ruta hasta llegar a la cota más alta de este cerro, con visible aspecto de ser una antigua edificación y desde donde se aprecian claramente las dos murallas o cerramientos para la defensa del poblado que aquí debió existir.