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24 febrero 2024
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El 80% de las mujeres que trabajan en el Complejo Industrial de Repsol en Puertollano están especializadas en áreas científicas

Maria Luisa Soriano
María Luisa Soriano
Lanza / PUERTOLLANO
La ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, disciplinas STEM por sus siglas en inglés, no entienden de género. En el Complejo Industrial de Puertollano las mujeres científicas son el 80% del total de mujeres con titulación universitaria que trabajan día a día en el centro industrial. Ocupan puestos de liderazgo, gestión y de relevancia técnica

Cada día decenas de procesos industriales se llevan a cabo en el Complejo Industrial de Repsol en Puertollano. La gestión y desarrollo de todos ellos emplea a más de 1.500 profesionales de Repsol, altamente cualificados. La ciencia y la tecnología son palancas claves para que el centro funcione diariamente con las más exigentes condiciones de seguridad para las personas, las instalaciones y el entorno.

 

Del total de mujeres con estudios superiores en el Complejo Industrial de Repsol en Puertollano, el 80% están especializadas en diferentes áreas de la Ingeniería y la ciencia, lo que se conoce como materias STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés). Y en este escenario, donde las carreras técnicas y científicas son mayoría, trabajan un buen número de mujeres científicas que son ejemplo de que, en Repsol, la ciencia no entiende de género.

 

En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra cada 11 de febrero con el objetivo de lograr una mayor participación e inclusión de las mujeres y las niñas en el mundo de la ciencia y la tecnología, cuatro de esas científicas (mujeres STEM) cuentan cómo ha sido su trayectoria y sus vivencias.

 

Cuando María Luisa Soriano, técnico de Procesos de Refino, inició sus estudios universitarios tenía claro que quería orientar su vida laboral al mundo científico-tecnológico. Su trabajo tiene mucho de análisis y de métricas. “Mi función consiste en dar apoyo a las unidades del complejo para asegurar la producción según los estándares de la compañía, mejorar los procesos, y actualizarlos tecnológicamente”.

Virginia Herves
Virginia Hervés

Desde su puesto como técnico de Procesos de Diferenciación en el área Química, Virginia Hervés, realiza a diario el seguimiento y optimización del proceso de fabricación de polipropileno, asegurando que sea un proceso seguro, eficiente y respetuoso con el medioambiente y además participa en el análisis de nuevos productos diferenciados.

Carmen Barbancho
Carmen Barbancho

La labor de Carmen Barbancho, jefe de Laboratorio también en Química, se basa en asegurar la calidad del producto que se expide a diario en el Complejo Industrial. “Trabajamos para asegurar la medida de nuestros equipos y con un plan analítico para cada planta, comprobamos que el producto tiene la calidad exigida por Repsol y por nuestros clientes. Desde el Complejo se fabrican muchos productos que se importan y exportan a nivel mundial”, explica.

 

Cristina Marina
Cristina Marina

Otra de las mujeres científicas que trabaja en el Complejo Industrial de Puertollano es Cristina Marín, jefe de Sala de Trabajos Especiales del Laboratorio de Refino, donde realizan tanto análisis de productos comerciales como los productos que sirven para alimentar las unidades. Asimismo, estudian otras muestras especiales distintas a las habituales para proyectos de mejora y desarrollo.

La educación, clave para tener más mujeres y niñas en la ciencia

 

María Luisa cree que la ciencia debería fomentarse más desde la escuela, desarrollando metodologías que hagan que las nuevas generaciones aprendan a la vez que se divierten, y se muestre la necesidad de la ciencia en nuestra vida cotidiana. “Creo que sería fundamental que las asignaturas de ciencias fueran obligatorias en todos los cursos de la Educación Obligatoria. Muchas alumnas no eligen asignaturas como Física, Química o Matemáticas porque creen que requieren mucho esfuerzo y dedicación, y no son conscientes de que si las eligen pueden acceder a un futuro profesional de calidad”, afirma.

Carmen opina que “debemos trabajar en políticas de igualdad reales. Debemos luchar para que las mujeres desempeñen cargos de responsabilidad en el mundo científico-tecnológico por su valía y no porque deban existir unas cuotas”. “Las niñas y mujeres deben tener referentes femeninos reales. Soy optimista y veo que poco a poco vamos avanzando en todas las áreas”, puntualiza.

Cristina no cree que el acceso a una titulación de ciencias sea el problema. “El acceso a los puestos de trabajo científicos en el sector público es ya de un 40%, y se ha mejorado sustancialmente en la oferta de la empresa privada en el entorno de la ciencia”, expone. Cree en la importancia de visibilizar referentes femeninos en puestos de responsabilidad, que normalicen en la sociedad la superación del `techo de cristal´. “Y que sirva para convencernos a las propias mujeres de que somos candidatas muy valiosas, para cualquier puesto como nuestros compañeros varones. Veo que muchas veces no acabamos de creérnoslo nosotras mismas”, confiesa.

Esfuerzo, dedicación y confianza

 

María Luisa aconseja a las niñas que quieran dedicarse a la ciencia que trabajen duro y que no abandonen. “El esfuerzo y la dedicación al final traerá su recompensa. La ciencia no entiende de sexo, sólo de aptitudes y actitudes. La ciencia es conocimiento, y el conocimiento es lo que nos hará ser unas mujeres libres y respetadas”, expresa.

Virginia cree que lo que necesitan las niñas para elegir su carrera y por consiguiente su profesión son “las ganas que tengan y el empeño que le echen”. “Tienen que pensar que la ciencia es uno de los grandes pilares que mueve el mundo y que ellas pueden formar parte de eso, con esfuerzo y ganas de trabajar y de luchar y no tiene nada que ver con ser niñas o niños”, apostilla.

Carmen sugiere que las niñas nunca dejen de formarse y luchen por aquello en lo que creen en todos los ámbitos de la vida. “Creo que orientarlas y educarlas para que puedan decidir por ellas mismas es la mejor herencia que los padres podemos dejar a nuestros hijos. Y como dijo Arquímedes `Dame un punto de apoyo y ¡moveré el mundo! ´. ¡Confiad en vosotras!”, sentencia la jefe de Laboratorio de Química.

Cuando María Luisa Soriano, técnico de Procesos de Refino, inició sus estudios universitarios tenía claro que quería orientar su vida laboral al mundo científico-tecnológico. Su trabajo tiene mucho de análisis y de métricas. “Mi función consiste en dar apoyo a las unidades del complejo para asegurar la producción según los estándares de la compañía, mejorar los procesos, y actualizarlos tecnológicamente”.

Virginia Herves
Virginia Hervés

Desde su puesto como técnico de Procesos de Diferenciación en el área Química, Virginia Hervés, realiza a diario el seguimiento y optimización del proceso de fabricación de polipropileno, asegurando que sea un proceso seguro, eficiente y respetuoso con el medioambiente y además participa en el análisis de nuevos productos diferenciados.

Carmen Barbancho
Carmen Barbancho

La labor de Carmen Barbancho, jefe de Laboratorio también en Química, se basa en asegurar la calidad del producto que se expide a diario en el Complejo Industrial. “Trabajamos para asegurar la medida de nuestros equipos y con un plan analítico para cada planta, comprobamos que el producto tiene la calidad exigida por Repsol y por nuestros clientes. Desde el Complejo se fabrican muchos productos que se importan y exportan a nivel mundial”, explica.

 

Cristina Marina
Cristina Marina

Otra de las mujeres científicas que trabaja en el Complejo Industrial de Puertollano es Cristina Marín, jefe de Sala de Trabajos Especiales del Laboratorio de Refino, donde realizan tanto análisis de productos comerciales como los productos que sirven para alimentar las unidades. Asimismo, estudian otras muestras especiales distintas a las habituales para proyectos de mejora y desarrollo.

La educación, clave para tener más mujeres y niñas en la ciencia

 

María Luisa cree que la ciencia debería fomentarse más desde la escuela, desarrollando metodologías que hagan que las nuevas generaciones aprendan a la vez que se divierten, y se muestre la necesidad de la ciencia en nuestra vida cotidiana. “Creo que sería fundamental que las asignaturas de ciencias fueran obligatorias en todos los cursos de la Educación Obligatoria. Muchas alumnas no eligen asignaturas como Física, Química o Matemáticas porque creen que requieren mucho esfuerzo y dedicación, y no son conscientes de que si las eligen pueden acceder a un futuro profesional de calidad”, afirma.

Carmen opina que “debemos trabajar en políticas de igualdad reales. Debemos luchar para que las mujeres desempeñen cargos de responsabilidad en el mundo científico-tecnológico por su valía y no porque deban existir unas cuotas”. “Las niñas y mujeres deben tener referentes femeninos reales. Soy optimista y veo que poco a poco vamos avanzando en todas las áreas”, puntualiza.

Cristina no cree que el acceso a una titulación de ciencias sea el problema. “El acceso a los puestos de trabajo científicos en el sector público es ya de un 40%, y se ha mejorado sustancialmente en la oferta de la empresa privada en el entorno de la ciencia”, expone. Cree en la importancia de visibilizar referentes femeninos en puestos de responsabilidad, que normalicen en la sociedad la superación del `techo de cristal´. “Y que sirva para convencernos a las propias mujeres de que somos candidatas muy valiosas, para cualquier puesto como nuestros compañeros varones. Veo que muchas veces no acabamos de creérnoslo nosotras mismas”, confiesa.

Esfuerzo, dedicación y confianza

 

María Luisa aconseja a las niñas que quieran dedicarse a la ciencia que trabajen duro y que no abandonen. “El esfuerzo y la dedicación al final traerá su recompensa. La ciencia no entiende de sexo, sólo de aptitudes y actitudes. La ciencia es conocimiento, y el conocimiento es lo que nos hará ser unas mujeres libres y respetadas”, expresa.

Virginia cree que lo que necesitan las niñas para elegir su carrera y por consiguiente su profesión son “las ganas que tengan y el empeño que le echen”. “Tienen que pensar que la ciencia es uno de los grandes pilares que mueve el mundo y que ellas pueden formar parte de eso, con esfuerzo y ganas de trabajar y de luchar y no tiene nada que ver con ser niñas o niños”, apostilla.

Carmen sugiere que las niñas nunca dejen de formarse y luchen por aquello en lo que creen en todos los ámbitos de la vida. “Creo que orientarlas y educarlas para que puedan decidir por ellas mismas es la mejor herencia que los padres podemos dejar a nuestros hijos. Y como dijo Arquímedes `Dame un punto de apoyo y ¡moveré el mundo! ´. ¡Confiad en vosotras!”, sentencia la jefe de Laboratorio de Química.

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