La implosión de la torre de Elcogas la ha reducido a polvo y escombros

Graci Galán Puertollano

Atrás quedan dos décadas de funcionamiento para Elcogas, su última imagen ha quedado ya borrada, la torre de refrigeración se ha desdibujado del paisaje tras su implosión

La torre de refrigeración de Elcogas ya ha quedado reducida a polvo y escombros. Con puntualidad, a las dos de la tarde, se producían las detonaciones de los 125 kilos de dinamita que hacían que este emblema industrial, ubicado en la carretera a Calzada, se desvaneciera ante una inmensa nube de polvo.

Muchas miradas pendientes de este hecho desde el perímetro de seguridad creado para el momento, y muchos recuerdos que quedarán en la memoria de quienes vieron crear esta empresa, quienes trabajaron en ella de uno u otro modo, y para quienes aprecian a la ciudad de Puertollano

De este modo, Elcogas ha dado un paso más en su inevitable proceso de desmantelamiento al que está sometido desde que decidiera desconectarse de la red y dejar de generar electricidad, con esta decisión también se fueron 300 puestos de trabajo, directos e indirectos.

La gran mole de hormigón que presidía las instalaciones de Elcogas, de 122 metros de altura y 86 metros de anchura en su base, caía irremediablemente y se borraba de la retina de los asistentes -cuerpos de seguridad fundamentalmente, aunque tampoco faltaron algunos curiosos-, la torre se inclinaba muy levemente hacia la zona sureste, alejándose así de la carretera CR-504. Una implosión que ha hecho que esta torre caiga con las 466 microcargas colocadas en los pilares de la misma; precisamente esos mismos pilares que la vieron levantar han servido también para caer.

Además, para minimizar los riesgos habituales asociados a este tipo de voladuras se ha utilizado un mallazo metálico y un envolvente de geotextil para intentar evitar las proyecciones, así como 50 captadores de polvo que han activado, simultáneamente a la detonación, cortinas de agua de hasta 70 metros de altura para contener dicho polvo, y reducir el impacto ambiental en la zona de actuación.

Por su parte, como medida de control y para asegurar que no ha habido afecciones posteriores, también se han colocado sismógrafos y micrófonos en las zonas próximas a la central para medir las ondas sísmicas y acústicas, respectivamente. No obstante, la nube de polvo se ha extendido hacia la zona de la carretera en el momento de su caída.

Tras la demolición de la torre de refrigeración, Elcogas continuará con el desmontaje, desmantelamiento y demolición del resto de equipos, instalaciones y edificios de la planta que no vayan a ser reutilizados, así como con la restauración ambiental de los terrenos, trabajos que está previsto que finalicen antes del 31 de julio de 2019.