Los niños saharauis se despiden de Puertollano tras pasar su verano “en paz”

Graci Galán Puertollano
Los niños saharauis se despidieron de la alcaldesa en el salón de plenos / G.G.

Los niños saharauis se despidieron de la alcaldesa en el salón de plenos / G.G.

Es el acto más solidario de todos los veranos, las familias que acogen a los niños saharauis para que pasen un verano y unas vacaciones en paz alejados de las inclemencias de los campamentos de Tindouf

Los niños saharauis visitaban este jueves el salón de plenos del Ayuntamiento de Puertollano para despedirse de la alcaldesa de la ciudad, Mayte Fernández, y disfrutar de un pequeño refrigerio a la vez que recibían una mochila cargada de material escolar con el que comenzar el curso en los campamentos saharauis.

En total han sido nueve los niños que han pasado estas “Vacaciones en paz” en la ciudad de Puertollano acogidos por ocho familias -una de ellas ha tenido en acogida a dos hermanos- para disfrutar del cariño que les han ofrecido, así como una revisión médica para volver a su tierra en las mejores condiciones posibles.

Luisa López, responsable de este programa en Puertollano, lamentaba que cada vez son menos las familias que acogen a estos pequeños y justificaba que el perfil de las familias acogedoras son de nivel medio o bajo, en ningún caso de niveles económicos altos. Por este motivo, considera que la crisis ha afectado a estas acogidas dado que estas familias tienen que realizar un pequeño desembolso para equipar a los pequeños, “que vienen con lo puesto”. Además, agradecía la colaboración que la Diputación provincial tiene con este programa subvencionando el billete de estos pequeños y del Ayuntamiento de Puertollano que les ha ayudado con 3.000 euros que han servido para financiar diferentes actividades que han realizado como un campamento o la estancia en una casa rural.

La mirada de estos pequeños, su perpetua sonrisa a pesar de las dificultades que pasan en su tierra hacen que sean uno de los momentos más emotivos del verano, también el más triste a la hora de despedirlos. Una experiencia que las familias que han pasado por ellas no olvidarán nunca.