Empresarios de Ruidera defienden un “turismo sostenible”

Noemí Velasco Ruidera
Bañistas en las Lagunas de Ruidera / N. V.

Bañistas en las Lagunas de Ruidera / N. V.

El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera ha vuelto a ser un hervidero de gente durante todo el verano, atraída por el baño. Sin embargo, empresarios de las Lagunas de Ruidera detectan una leve reducción del negocio e insisten en la promoción del "turismo sostenible", que revierta en la economía de la zona. Frente a la masificación de personas en las lagunas, la saturación de aparcamientos y la basura, desean visitantes que consuman en los restaurantes, hoteles y que hagan turismo activo. Además, confiesan su preocupación sobre los efectos que puede traer la prohibición del paso a vehículos particulares a las lagunas

Paraíso natural en medio de La Mancha, las Lagunas de Ruidera han sido un año más un hervidero de gente durante todo el verano. La afluencia multitudinaria persiste, aunque los empresarios de la zona han notado una ligera disminución del negocio y reivindican una apuesta decidida por el “turismo sostenible”.

Con cincuenta años de trayectoria al frente del Hotel Entrelagos, Teo Amador Capdevila confiesa que “el mes de julio fue peor que el del año pasado y el de hace dos”. La principal causa que detectan los hosteleros es el predominio del turista que pasa un solo día en las lagunas, atraído por la zona de baño, y que trae la comida y la bebida de fuera.

La gente no falta, pero Capdevilla lamenta que “el 90 por ciento no genera economía en la zona”. Incluso, advierte que “en muchas ocasiones la saturación de gente que existe, y como consecuencia, la falta de aparcamientos”, disuade a personas interesadas en comer en los restaurantes de Ruidera.

Hace ocho o diez años, “antes de la crisis”, las empresas que viven del turismo de las Lagunas de Ruidera tuvieron su mayor apogeo. Desde entonces, el responsable del Hotel Entrelagos reconoce que no han vuelto a cifras similares, aunque sin duda, el turismo todavía es generador de riqueza y empleo en la zona.

Este verano, el hotel, que tiene restaurante y playa privada que da acceso a una de las lagunas, ha contratado a una veintena de personas, entre camareros, socorristas, personal de limpieza. La mayor afluencia es en julio y en agosto, por lo que en septiembre han ido a la calle. Solo seis personas quedan para el invierno.

Cierto repunte de negocio más allá del verano

Varias personas recorren en kayak las Lagunas de Ruidera/ Archivo

Varias personas recorren en kayak las Lagunas de Ruidera/ Archivo

“Este verano ha sido raro”. Engracia Serrano, del restaurante La Perca Rosa, hace una valoración similar. La hostelera destaca que “las lagunas han estado a tope”, pero según señala, “en el establecimiento ha habido menos gente que en otros años”. El mayor bajón lo notó en los primeros diez días de agosto, y además dice que “la gente ha tenido pocas ganas de gastar”.

Las causas del leve descenso de clientes en las lagunas no están claras entre los hosteleros. Engracia Serrano confiesa no saber si es “porque la gente teme la nueva crisis económica que están anunciando o porque ya ha empezado y no nos hemos dado aún cuenta”. En su caso, este verano han estado diez personas contratadas y en invierno quedarán tres.

La Perca Rosa es otro de los pocos restaurantes que sobreviven abiertos durante todo el año, aunque en invierno haya días “en los que la caja registradora no suma más de veinte euros”. La mayoría de los establecimientos que flanquean la carretera que rodea las lagunas y que están creados en torno al turismo cierran en otoño.

Si el negocio ha decrecido en verano, no ha ocurrido lo mismo en invierno. Engracia Serrano apunta que durante los primeros meses del año observaron un cierto incremento de clientes atraídos por el turismo activo. El ciclismo y el senderismo cada vez está más de moda, y ha empezado a repercutir en la zona.

De hecho, la responsable de La Perca Rosa afirma que “el turismo está cambiando”, sobre todo, por la proliferación de deportistas, que en muchos casos representan el ejemplo de “turismo sostenible” que tanto defienden los empresarios de la zona. Poco tienen que ver con el “domingueo” y la basura en el entorno.

La cueva de Montesinos nota la falta de efemérides

Entrada a la Cueva de Montesinos en el término municipal de Ossa de Montiel / Elena Rosa

Entrada a la Cueva de Montesinos en el término municipal de Ossa de Montiel / Elena Rosa

Las visitas también han disminuido en la cueva de Montesinos, donde el ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha vivió una de sus aventuras. Jesús Pascual, de Ecoturismo Ruidera, una de las cinco empresas que realizan visitas guiadas, señala que en su caso “ha podido influir que se acabaron las efemérides, el cuarto centenario del Quijote y el aniversario de la muerte de Cervantes”.

En este sentido, Jesús Pascual insiste en que las administraciones “tienen que apostar por un turismo sostenible”. “Hay que promocionar que la gente venga a hacer turismo y haga actividades, porque no hace falta que venga más gente, lo que hace falta es que hagan más cosas aparte de bañarse”, señala.

Rutas en kayak, senderismo por la Quebrada del Toro, deportes de aventura, … Las posibilidades de turismo activo en las Lagunas de Ruidera son amplias y para todo tipo de públicos. Por ejemplo, Ecoturismo Ruidera trabaja con grupos de jóvenes, jubilados y hasta familias con niños.

Mejores datos en el camping Los Batanes

Entre las empresas consultadas por Lanza, el camping Los Batanes ha sido el mejor parado en la campaña de verano. Javier Caravaca señala que “agosto ha sido igual que el año pasado, con una ocupación cercana al 100% en todo el mes, y julio ha notado una ligera mejoría, con más personas en los fines de semana”.

Con capacidad para 1.200 personas, unas 260 parcelas y 30 alojamientos, el camping Los Batanes es cada verano uno de los puntos neurálgicos de las Lagunas de Ruidera, sobre todo para las familias. La temporada alta son los dos meses de verano, aunque está abierto hasta el 3 de noviembre. En septiembre cambia mucho el tipo de público: “entre semana hay muchos extranjeros y familias españolas los fines de semana”.

De la masificación de personas que llegan atraídas por el baño y que no consumen en los establecimientos de Ruidera, también se queja el camping, aunque sobre todo por la suciedad. “Lo que peor llevamos es que la gente no respeta y deja su basura en el entorno”, destaca Javier Caravaca.

A su juicio, una de las causas que hay detrás de la basura que prolifera en las lagunas es “que no hay suficientes puntos de contenedores y papeleras”, y que “existe poca información sobre el respeto al parque natural”.

Caravaca señala que “siempre ha sido así”, e informa de que desde hace años “los que trabajamos en los establecimientos nos dedicamos a limpiar nuestras zonas aledañas”. Considera que “la limpieza del parque también deja mucho que desear”.

Preocupación por las limitaciones en el parque

Lagunas de Ruidera, uno de los lugares más turísticos de Castilla-La Mancha/ Lanza

Lagunas de Ruidera, uno de los lugares más turísticos de Castilla-La Mancha/ Lanza

En otro orden, las medidas planteadas por la Junta de Comunidades y la dirección del parque también preocupan a los establecimientos de la zona por los efectos que pueden tener en sus negocios. Entre ellas destaca el control del acceso al parque por vehículo particular, el establecimiento de un servicio de autobús para ir de una laguna a otra y la construcción de un carril bici.

El principal temor de las empresas es que las medidas disuadan a las personas que habitualmente acuden en verano a las Lagunas de Ruidera, y que no sirvan para que el disfrute del parque natural sea más cómodo, ni para atraer turistas en otras épocas del año.

Tras recordar que a principios de verano hicieron una protesta las empresas de la zona, con el apoyo de los ayuntamientos de Ruidera y Ossa de Montiel, por este motivo, Engracia Serrano confiesa que “da la impresión que las medidas van orientadas a limitar el número de personas que acuden a las lagunas”, por ejemplo, al prohibir el aparcamiento.

Ahora bien, la responsable de La Perca Rosa avisa que “no existe garantía” de que vayan a funcionar las políticas dirigidas a fomentar el turismo sostenible en otras épocas del año. “No se sabe lo que puede pasar, y aquí vivimos del turismo, no hay agricultura, ni industria, ni construcción apenas”, insiste.

En la misma línea, Javier Caravaca señala que “frente a las prohibiciones sería más positivo mejorar aspectos que permitan que venga más gente, pero más cómodamente y de forma sostenible”. El trabajador del camping señala que “el dinero que se va a invertir en prohibir el paso, se podría dirigir a mejorar la limpieza o a hacer las zonas más accesibles y seguras”.

Asimismo, desde el restaurante Entrelagos también apuntan a las “numerosas trabas administrativas” que existen para las empresas del entorno a la hora de hacer reformas en sus locales, para adaptarse a las nuevas demandas de los consumidores y actualizar sus servicios.