Las ‘tarjetas monedero’ de Cáritas Diocesana de Ciudad Real para familias en situación de vulnerabilidad continúan su implantación por toda la provincia. Los primeros pueblos en aplicarla como experiencia piloto fueron Manzanares y Almagro, aunque en los últimos meses también han llegado a Almadén y Agudo.
María Dolores Olmedo, coordinadora del Programa de Acogida y Acompañamiento de Cáritas, confirma que “en torno a 40 familias” ya disponen de la tarjeta, en la que la organización transfiere dinero para que puedan atender sus necesidades básicas. Frente a los antiguos vales, con estas tarjetas las familias pueden elegir “qué comprar y dónde”.
Dentro de la estrategia ‘Gracias a ti pueden elegir’, Cáritas pretende implantar estas tarjetas antes de final de año en “unas 15 localidades” y llegar a “entre 250 y 300 familias”. Los próximos en disponer de ellas serán Almadén, Agudo y la capital. La intención de la organización, según explica María Dolores Olmedo, es “dignificar las ayudas”.
El funcionamiento de las tarjetas
Con la tarjeta, que es una especie de tarjeta regalo de Globalcaja, el tesorero de Cáritas recarga cantidades de dinero “normalmente de forma mensual” y las familias que la reciben pueden pagar en los establecimientos con datáfono. Nunca se puede sacar el dinero en un cajero y Cáritas controla por la banca online los movimientos y gastos.
Su uso, por lo tanto, es “mucho más discreto”, y las personas tienen la libertad de acudir a comprar según sus necesidades de “medicamentos, alimentos, productos de higiene, bombonas de butano o material escolar”. Además, evitan los problemas en los establecimientos que no aceptan los vales.
La experiencia en las localidades que las han puesto en marcha, al igual que en otras diócesis del país, es muy positiva. María Dolores Olmedo confirma que “a las familias que las han recibido les ha gustado mucho, porque ahora en el supermercado pagan como cualquier otra persona sin vales”.
Los voluntarios también confirman que “la gente está siendo muy responsable y dedica el dinero a sus necesidades básicas”. También, valoran que “ahora los acompañamientos y las entrevistas son mucho más fructíferas, porque las familias en riesgo de exclusión son autónomas”.
Acabar con “las colas del hambre”
Desde hace varios años Cáritas trabaja para abandonar las donaciones de alimentos en especie y que dejen de existir por lo tanto ‘las colas del hambre’. “Queremos evitar las colas para recoger alimentos, porque las personas no tienen por qué señalarse, aunque estén en situación de necesidad”, señala Olmedo.
Además, en las bolsas de alimentos, al final la organización impone la comida “sin tener en cuenta las intolerancias, enfermedades, costumbres o culturas”. En Ciudad Real, cerca del 20 por ciento de las ayudas ya se hacen mediante transferencia o cheque bancario. La mayoría son de alimentos, aunque hay casos excepcionales que reciben para pago de alquiler o suministros.

