El temporal de lluvia y nieve da una tregua al campo seco

Julia Yébenes Ciudad Real
El agua caída favorecerá el desarrollo de los cereales / J. Jurado

El agua caída favorecerá el desarrollo de los cereales / J. Jurado

Las precipitaciones en forma de lluvia y nieve que se han registrado en las últimas semanas en la provincia de Ciudad Real y a lo largo de toda Castilla-La Mancha, con hasta 40 litros de agua por metro cuadrado en algunos puntos de la región, beneficiarán a los diferentes cultivos, sobre todo a los herbáceos de invierno

Las precipitaciones en forma de lluvia y nieve que se han registrado en las últimas semanas en la provincia de Ciudad Real y a lo largo de toda Castilla-La Mancha, con hasta 40 litros de agua por metro cuadrado en algunos puntos de la región, beneficiarán a los diferentes cultivos, sobre todo a los herbáceos de invierno, a punto de entrar en fase de ahijamiento.

Los agricultores consultados por lanzadigital coinciden en señalar que el agua caída en las últimas semanas da una tregua al campo, hasta final de año lastrado por una sequía de cuatro años.

Bendición

Para el cerealista ciudarrealeño Pedro Martínez, las precipitaciones en forma de agua y de nieve han sido una “bendición” para los cultivos herbáceos de Ciudad Real y provincia, teniendo en cuenta “la falta de agua que veníamos arrastrando”.

Martínez, que ha sembrado avena y triticale en la presente campaña, agradece el cambio de ciclo, coincidiendo con el inicio del año, porque aportará “humedad” a la tierra y el agua será una gran “reserva” para la actividad agraria.

Señala que hasta las últimas horas han contabilizado más de 170 litros por metro cuadrado en el año hidrológico (desde el 1 de octubre), una cantidad “no excesiva” pero “suficiente”.

En la misma línea, Abel Alcolea, señala que sus mediciones son en la Comarca de La Mancha de 175 l/m2, en la media de los 380 l/m2 que se registran al año. No obstante, según el presidente de Asaja en Pedro Muñoz, “todo depende de la primavera, que será la que salvará o no las cosechas”.

Por ahora, los efectos son evidentes y al menos el primer metro y medio de tierra desde la superficie “ya está húmedo” porque el suelo ha hecho efecto esponja con las lluvias “bien caídas”, lo que está haciendo que se fortalezca la raíz, y que posteriormente de fuerza al tallo.

Alcolea también habla metafóricamente de las reservas de agua del subsuelo como “hoteles de cinco estrellas” para leñosos como las viñas, “ya que en 2017 se habían agotado”.

Presencia de la nieve

En el Campo de Montiel la situación todavía es mejor, pues “hemos estado nevados hasta esta mañana”, relata este mismo lunes Juan Miguel Requena agricultor de Villanueva de la Fuente.

“Estamos expectantes”, asegura Requena, ante las consecuencias “creemos que muy positivas” de la gruesa capa de agua helada caída en dos nevadas consecutivas hace ocho días, con un espesor de hasta 20 centímetros, que ha hecho un efecto iglú y ha protegido de las temperaturas “gélidas” a los cultivos en el subsuelo.

Las precipitaciones son “el mejor sistema de goteo y el riego más preciso” para los cultivos de la zona: cereales, almendros y olivar, aunque en este último caso “tenemos incertidumbre”.

“Tememos, señala Requena, que la nieve que se quedó en las ramas de los olivos pueda hacer algo de daño al árbol”, hasta hace pocas semanas con un estrés hídrico extremo, que se ha notado en la cosecha local, con una bajada de producción de más del 60%.

En concreto, de los 2,8 millones de kilos de aceituna del año pasado, este año se han quedado con 800.000 kilos.

Pero la estimación generalizada es de satisfacción, porque calculan una recepción en tierra de entre 40 y 50 litros de agua por metro cuadrado, una vez la nieve se convierta en líquido.

Igualmente, este productor, que ha sembrado unas 200 hectáreas de cereal, cree que las recargas subterráneas beneficiarán a los pantanos de la zona, como son el de Peñarroya, Vallehermoso, Jabalón o Cabezuela.

Con todo, Requena es cauto y recuerda que, en el caso de los cereales, “hasta que no se cosecha, todo es hierba”, pues “cualquier golpe de calor puede estropear las expectativas”.

Apenas ha cambiado el ciclo

Por su parte, para el técnico de cultivos herbáceos de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha, Esteban Esquinas, las precipitaciones llegadas a la región con el último temporal “apenas han cambiado el ciclo de cultivo”, dado que, en base a su desarrollo vegetativo, “está hibernando”.

Desde el sembrado en otoño y tras la nascencia, explica el técnico, el cultivo “se para y no crece” hasta el ahijamiento, aunque el agua ya acumulada en la tierra será aprovechada cuando se reactive la planta y suban las temperaturas.

De la misma manera, Esquinas indica que las lluvias son positivas porque “dará un empujón al ahijado y posterior espigado”.

Corregir deficiencias

Para el presidente de UPA Castilla-La Mancha, Julián Morcillo, el último temporal “ha venido bien y debería seguir”, tras cuatro años “complicados y difíciles” para la agricultura de la región.

Las lluvias también ayudarán a “corregir deficiencias en los pantanos”

Desde la organización seguirán trabajando por impulsar cambios estructurales en escenarios de sequía, con el fin de modificar normas a la hora de decretar declaraciones alerta y prealerta.

UPA ve necesarios los protocolos en los que se refleje la situación de sequía y vayan  acompañados “de medidas y dinero”.