Los vecinos de Terrinches celebran el solsticio de verano en el yacimiento prehistórico de Castillejo del Bonete

Carlos Monteagudo Terrinches

Coincidiendo con el solsticio de verano, los vecinos de Terrinches han subido hasta el cerro donde se ubica el yacimiento prehistórico conocido como Castillejo del Bonete y celebrar este día como lo hacían sus antepasados hace 4.000 años.

Alrededor de medio centenar de vecinos de Terrinches y de localidades cercanas se han dado cita este jueves, desde las 6.00 de la mañana, en las inmediaciones del yacimiento prehistórico conocido como Castillejo de Bonete para “festejar” el solsticio de verano al igual que hace 4.000 años lo hacían sus antepasados.

Los monumentos de Stonehenge en Inglaterra o Karnak en Egipto muestran que, durante más de 5.000 años, los habitantes de los más variados sitios del planeta han tomado nota de los recorridos septentrional y meridional del Sol, al que muchas sociedades lo consideraban como su dios. Terrinches no podía ser menos y los vecinos de Luciano erigieron un centro ceremonial vinculado a una religión solar, pues tanto su ubicación como las alineaciones definidas por sus muros refuerzan su simbolismo astronómico y la importancia de los elementos astrales en el mundo funerario, ritual y religioso de la Prehistoria reciente de La Mancha. Elementos que toman fuerza en los solsticios de invierno y de verano.

Según los investigadores que estudian el yacimiento, el arqueólogo y director de las excavaciones del Castillejo del Bonete, Luis Benítez de Lugo; el astrofísico y profesor de la Universidad de La Laguna, César Esteban, y el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Sevilla, José Luis Escacena, coinciden en que el punto que los pobladores de este lugar tomaron como referencia para levantar este centro ceremonial la montaña que hay justo en frente del yacimiento, conocida como Peña del Cambrón, y por donde sale el astro rey en los solsticios de verano e invierno, así como alineaciones con este y otros eventos solares singulares, como los equinoccios.

“Hemos visto a Dios”

El catedrático de Prehistoria en la Universidad de Sevilla ha asegurado que las personas que se han acercado hasta Castillejo de Bonete para presenciar la salida del sol “hemos visto a Dios”.

“Dios ha salido por el punto que tenía que salir. Porque Dios es una persona que se comporta matemáticamente, con rigidez, es perfecto y, si estudiamos bien su conducta, veremos que todos los años está en el mismo sitio donde podemos predecir que lo vamos a encontrar. Hemos visto a Dios porque nos hemos metido en la mentalidad de la gente que construyó este centro ceremonial”, ha explicado el catedrático.

Según Escacena, la sociedad de aquella época -hace más de 4.000 años- “no tenía ninguna idea de que el Sol era un reactor gigantesco nuclear de hidrógeno y helio, simplemente era su Dios. Ellos veían a Dios, nosotros lo hemos convertido en un elemento de pura espiritualidad. Ellos lo veían con su cuerpo y salía, les protegía, les ofrecía su calor, su fuente de vida, su luz… por eso, muchas veces la adoración a nuestro Dios son plegarias que se dirigen al ‘altísimo'”, ha continuado el catedrático.

Imagen del Castillejo del Bonete en Terrinches / J.Jurado

Imagen del Castillejo del Bonete en Terrinches / J.Jurado

Cuando el solsticio de verano se acerca, el ángulo del Sol con respecto al Ecuador terrestre cambia tan poco a poco que, a lo largo de unos días es difícil percibir la transición sin la ayuda de instrumentos. De ahí viene el término solsticio, que significa “quietud solar”. “A ojo desnudo el mundo antiguo apreciaba que el Sol había salido dos días seguidos por el mismo punto y al tercer día empezaba el movimiento de nuevo. Eso creó el mito de la muerte y resurrección de Dios: dos días muerto y al tercer día resurrección, que es muy anterior al Cristianismo. El cristianismo lo heredó de diferentes religiones orientales que tenían más de 5.000 años de antigüedad”, ha concluido el catedrático de Prehistoria.

Cuevas descubiertas en 2003

El arqueólogo y director de las excavaciones, Luis Benítez de Lugo, ha explicado que Castillejo del Bonete es un santuario solar compuesto por varios túmulos conectados entre sí mediante corredores. Un santuario que presta atención a los solsticios, especialmente al de invierno, ya que según ha explicado “hay un corredor que apunta hacia la Peña del Cambrón, donde se produce la salida del Sol, pero también otro corredor, el más largo, apunta al sentido contrario, justamente a la puesta de Sol del día en el que se produce el solsticio de invierno”.

Cámaras bajo el yacimiento / J.Jurado

Cámaras bajo el yacimiento / J.Jurado

Todo el complejo monumental fue edificado sobre una cueva natural que consta de varias galerías. La cueva, que ha permanecido sellada desde la Prehistoria hasta 2003 (momento de su descubrimiento), está acondicionada mediante construcciones diversas. También cuenta con arte rupestre esquemático. Tanto su interior como los túmulos exteriores fueron empleados recurrentemente durante más de cinco siglos para enterrar personas, depositar objetos y realizar ritos de comensalidad.

Yacimiento visitable

La Viceconsejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, con la intención de poner en valor estas investigaciones y dar a conocer el yacimiento declarado como Bien de Interés Cultural (BIC), ha decidido abrirlo al público para que todos los que sientan curiosidad por esta cultura se acerquen a vivirlo ‘in situ’.

Con esta visita, ha arrancado en Terrinches las Jornadas del Solsticio de Verano que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de la localidad para poner en valor la vinculación de Castillejo del Bonete al culto solar.

De izquierda a derecha: David Triguero, Enrique Jiménez Villalta, Nicasio Peláez y José Luis Escacena / J.Jurado

De izquierda a derecha: David Triguero, Enrique Jiménez Villalta, Nicasio Peláez y José Luis Escacena / J.Jurado

A esta visita al yacimiento han asistido también el jefe de servicio de la Dirección Provincial de Cultura de la JCCM, Enrique Jiménez Villalta, el vicepresidente de la Diputación, David Triguero, y el alcalde de Terrinches, Nicasio Peláez.