Titanes del arte urbano y la inclusión

Noemí Velasco Manzanares
Silo de Calzada de Calatrava, con murales de Okuda, inspirados en personajes del cineasta Pedro Almodóvar dentro del proyecto 'Titanes' / J. Jurado

Silo de Calzada de Calatrava, con murales de Okuda, inspirados en personajes del cineasta Pedro Almodóvar dentro del proyecto 'Titanes' / J. Jurado

Ciudad Real aspira a tener el mayor museo de arte urbano. Artistas internacionales han pintado los silos de Manzanares, Corral de Calatrava, Malagón, Calzada de Calatrava y La Solana en las últimas semanas a través del proyecto ‘Titanes’. Más de 450 personas con capacidades diferentes participan en esta iniciativa que conjuga el arte con la inclusión social promovida por la Diputación y la asociación Laborvalía. Detrás está Okuda San Miguel

Personajes de las películas del cineasta Pedro Almodóvar miran hacia la llanura manchega en una explosión de llamativos colores, triángulos y lunares desde el antiguo silo de Calzada de Calatrava. Los campos de cereal, de viñas, olivos y azafrán envuelven uno de los gigantes del grano de Manzanares, mientras que grandes medallas en oro cuelgan de un segundo, más robusto, como símbolo del poder ligado al control de los recursos de la tierra. La asociación Laborvalía, a través de la Diputación provincial, ha convertido la provincia de Ciudad Real en un museo de arte urbano al aire libre en base a la inclusión como “motor de progreso y cohesión social”.

Hijos de la España franquista, el Estado construyó los silos en la posguerra para mantener la autarquía económica y controlar el hambre en el pueblo. Fue una época de escasez de recursos y míseros salarios para los campesinos, donde el recién creado Servicio Nacional de Trigo organizó toda una estructura intervencionista en la economía agraria que duró hasta 1984 a expensas de la entrada en la Unión Europea. Desde entonces estas catedrales del trigo con más de 22 metros de altura quedaron sin uso, abandonadas y en condiciones lamentables en algunos casos.

Sin embargo, estos ejemplos de la arquitectura industrial ligados al campo han permanecido en el paisaje de provincias como Ciudad Real y ofrecen infinidad de posibilidades dentro de la puesta en valor del pasado. Al estilo de otras ciudades europeas como Deventer (Países Bajos), donde convirtieron un almacén de grano en un complejo de restauración, Almagro fue hace un par de años el primer pueblo de la provincia que reabrió el antiguo silo como espacio cultural. Entonces surgió la relación con el arte urbano, a partir de la intervención realizada por Antonio Laguna en el exterior, donde hizo un homenaje a personalidades del teatro: Miguel Narros, Francisco Nieva, Adolfo Marsillach y César Oliva. A vista de pájaro, los silos ponen en valor las señas de identidad de las poblaciones de La Mancha.

Un museo de “arte mural inclusivo”

Silos de Manzanares, con murales de Spok Brillor y Daniel Muñoz, a la izquierda, y de Grupo Plástico, a la derecha / N. V.

Silos de Manzanares, con murales de Spok Brillor y Daniel Muñoz, a la izquierda, y de Grupo Plástico, a la derecha / N. V.

El foco está puesto en la veintena de silos que perviven en la provincia. El proyecto ‘Titanes’, que conjuga el arte urbano con la inclusión social de personas con capacidades diferentes, ha llegado en las últimas semanas a cinco localidades. Artistas de prestigio internacional, junto con más de 450 personas con discapacidad, coordinados por 50 monitores de centros ocupacionales, han pintado los silos de Manzanares, Calzada de Calatrava, Corral de Calatrava, Malagón y La Solana. Estos días, los botes de pintura y los sprays están agolpados a los pies del silo de Herencia.

Inspirado en la ‘Convención de derechos de las personas con discapacidad’, celebrada en Nueva York en diciembre de 2006, el proyecto promueve que las personas con discapacidad desarrollen su “potencial creativo, artístico e intelectual”, en su beneficio y para el enriquecimiento de la sociedad. El origen está en el taller creativo Valorarte, impulsado por la asociación Laborvalía hace cuatro años, que creó un espacio que contempla la pintura, la fotografía y la escultura como vías de comunicación y relación con el entorno. Así, ‘Titanes’ son los silos, pero también las personas con discapacidad en su día a día, los artistas, el museo de “arte mural inclusivo” y las gentes de la provincia, ejemplos de “capacidad, trabajo y talento”.

Tras el verano, los expertos del arte callejero pasarán por Ciudad Real, Porzuna y Villanueva de los Infantes. El grafitero Óscar San Miguel Erice, Okuda, y su equipo Ink and Movement están detrás del ambicioso proyecto. La Diputación provincial pretende llegar a prácticamente todos los silos de la provincia para crear la ruta de arte urbano en edificios industriales más ambiciosa que existe a nivel internacional, que incluirá hasta un museo. Así pues, el proyecto contempla la intervención en el interior del silo de Villanueva de los Infantes, que pasará a ser un espacio museístico gestionado por las personas con discapacidad del centro ocupacional de ADIN.

Murales que cambian el entorno

Al subir a las enormes grúas del silo de Calzada de Calatrava fue impresionante, llegaba de Hong Kong, de una ciudad plagada de rascacielos, y de repente solo vio “campo, campo y campo”. Okuda confiesa a Lanza que el proyecto ‘Titanes’ tiene varios elementos especiales: está cerca de su casa -Madrid-, cuando en los últimos tiempos siempre está fuera de España, y supone dar vida a edificios de gran formato abandonados, con lo que vuelve a sus inicios. Además, destaca el valor añadido de trabajar con los chicos de Laborvalía, “unos asistentes muy especiales”.

Como comisario del proyecto, encargado de reunir a los artistas, Okuda ha pintado el “abanderado de todos los silos”, el “más imperial” y el más grande, el que se ve desde más lejos dispuesto a “cambiar el entorno”. En el pueblo de Pedro Almodóvar era imposible permanecer al margen de sus personajes, sin olvidar a Don Quijote, en este festival del arte urbano que reúne a artistas -más de la mitad- que coincidieron en un evento en Canarias hace quince años. “Espontáneo” y “fresco” es el encuentro, pues según Okuda trabajar con las personas con discapacidad “transmite una energía especial” y habla de las largas conversaciones que ha tenido con Rubén, un chico autista que hace un año apenas hablaba. “Ha aprendido a comunicarse a través del arte y eso es increíble”, confiesa.

El silo “condecorado”

Silo de Malagón, con murales de Hell’o Colective, inspirados en elementos del paisaje  manchego / J. Jurado

Silo de Malagón, con murales de Hell’o Colective, inspirados en elementos del paisaje manchego / J. Jurado

El paisaje urbano ha cambiado en las últimas semanas en Manzanares. Spok Brillor y Daniel Muñoz explican que las medallas que surcan uno de los antiguos silos simbolizan “la opulencia, la riqueza ligada al trigo y al pan en las zonas agrícolas”. Además, la obra “es un homenaje al propio silo, que, en vez de decorado, aparece “condecorado”. Las medallas simbolizan la resistencia al paso del tiempo, por eso no han querido eliminar los desconchones que demuestran su longevidad. Los artistas dicen que el arte urbano conlleva una “magia” especial, y ha sido toda una casualidad que este silo vaya a formar parte de la futura “ciudad deportiva” de Manzanares. El color oro también tiene un matiz especial para Valorarte.

Toda obra es un “resumen de experiencias personales y artísticas”, por eso las medallas del silo también simbolizan los quince años desde que Spok Brillor y Daniel Muñoz hicieron su primer proyecto juntos. Reconocen que algunas obras son “celebraciones de la propia estética”, pero el silo de Manzanares tenía que tener un significado especial, ir en una dirección concreta. Al lado está el pintado por Equipo Plástico –formado por Nano 4814, Nuria Mora, Sixe Paredes y Eltono-, que recrea el campo manchego.

También están las antiguas naves de oficinas, pintadas por los usuarios del centro ocupacional y que incluyen referencias a María Francisca Díaz Carralero, la poeta conocida como ‘Ciega de Manzanares’ en el siglo XIX, “que tanto aportó a la literatura española”. Virginia Caro, monitora de Valorarte y artista, explica que el mural representa elementos claves de su literatura, como el corazón, la lágrima y “el Sol y la Luna que nunca vio”, además de la boca, porque a pesar de su discapacidad, fue una gran recitadora de versos.

Quince años pintando paredes por todo el mundo a nivel profesional. Spok Brillor confiesa que lo primero que pintó fue un coche quemado que había en su barrio, en Madrid. Nada tiene que ver con los colosos de La Mancha, que representan una gran oportunidad para estos artistas que nunca habían tenido la opción de pintar edificios históricos, acostumbrados a paredes en general carentes de simbolismo. Lejos de quedar reducido a zonas marginales, el arte urbano ha tomado las calles, las plazas y los edificios públicos. Daniel Muñoz confiesa que “cada vez es más común que recurran a nosotros ayuntamientos o asociaciones”, en los últimos años “es bastante frecuente”. Alrededor de 50 artistas viven del muralismo en la actualidad en España, con un buen nivel a escala internacional.

A veces pintan edificios y plazas públicas, aunque el proyecto ‘Titanes’ es uno de los más ambiciosos en los que han participado, sobre todo por la puesta en escena. Los grandes festivales de mural suelen movilizar a muchos muralistas, pero normalmente todas las obras se realizan en el mismo barrio. En este caso, los trabajos son por toda una provincia y en edificios colosales. México, Bélgica, Brasil y España: muralistas de todo el mundo han coincidido en las últimas semanas en la provincia. Almagro ha sido el centro de operaciones y el ambiente ha sido “genial”. “Casi todos nos conocemos, nos cruzamos en diferentes proyectos, por lo que el encuentro ha sido estupendo y motivo de celebración”, incluso para alguna noche de karaoke.

Un proyecto “tangible”

El arte es un mecanismo de comunicación y de expresión, para todas las personas, también para mujeres y hombres con capacidades diferentes. Por eso, Spok Brillor y Daniel Muñoz coinciden en alabar el proyecto de integración social que está detrás de ‘Titanes’. “El arte funciona como terapia” y en este caso los chavales participan en un proyecto “constructivo, tangible, útil, que va a quedar ahí”.

Mientras que los artistas del proyecto Valorarte pintan la nave aledaña a los dos silos, dirigidos por la monitora manzanareña Virginia Caro, los artistas confiesan que el intercambio ha sido continuo. “Te alegran el día y tú les alegras, es enriquecedor para ambas partes”, reconoce Spok Brillor, que ha llegado a intimar con algunos, como Sebas. Virginia Caro explica que para los participantes “la visión del arte como mera estética ha cambiado y hoy forma parte de su vida”, les entusiasma y son capaces de trabajar codo a codo, fraguar ideas y desarrollarlas, de manera que no hay mejor forma de inclusión.