Cáritas Tomelloso ha atendido a 400 familias durante la crisis del coronavirus

Francisco Navarro Tomelloso
Teresa Requena en una foto de archivo de la clausura del curso pasado

Teresa Requena en una foto de archivo de la clausura del curso pasado

La crisis provocada por la COVID-19 ha hecho que Cáritas Interparroquial de Tomelloso haya aumentado el número de ayudas que presta. Han sido 400 las familias que la organización católica ha socorrido en Tomelloso en estos dos meses. La directora de Cáritas Tomelloso, Teresa Requena, nos explica en esta entrevista que con la pandemia se ha tenido que cambiar la forma en la que se prestan las ayudas.

Unos días antes de que se decretase el estado de alarma, «viendo la situación que se venía encima decidimos cerrar las dos sedes de Cáritas». A partir de ese momento comenzó el trabajo online «con reuniones telemáticas». La organización decidió, explica la directora, llevar a cabo las ayudas por medio de transferencias bancarias «porque era lo más cómodo. Gracias a Dios, bastante gente de la que en un principio teníamos que ayudar les hemos podido hacer los ingresos». Esta circunstancia ha sido un alivio, señala Teresa Requena «nos ha permitido en los días más complicados no tener que ir a la mayoría de las casas ni que los usuarios tuviesen que pasar por las acogidas».

Toda la atención se está llevando a cabo por teléfono «la mayoría de los voluntarios trabajan desde casa, interesándose por el estado de los usuarios. Pero no es lo mismo la atención telefónica que la presencial». En ese sentido, Requena espera que los cambios de fase en la desescalada permitan que haya más voluntarios y «viendo otras posibilidades de ayuda»

No obstante, los primeros días fue necesario llevar a cabo «algunas intervenciones presenciales porque había hogares, de migrantes por ejemplo, que no tenían cuenta bancaria y hemos tenido que acercarnos a su domicilio. Alguna de las ayudas, pocas, las estamos llevando a cabo así».

Tere Requena señala que Cáritas ha atendido en estos dos meses «a cuatrocientas familias de Tomelloso aproximadamente. Dentro de ellas hay usuarios de nuestros talleres, es decir, las personas con las que veníamos trabajando a lo largo del año». Asegura que se ha notado un repunte «de algunos autónomos que están en el paro sin cobrar, gente que está trabajando en el campo que tampoco son habituales, personas de los Ertes que no han cobrado todavía. En eso tres sectores se está notando un aumento, alguno hacía varios años que no lo atendíamos».

Cáritas sabe que «desde enero hay inmigrantes y transeúntes» en las naves abandonadas de las carreteras de Pedro Muñoz y Socuéllamos. Asimismo, hay migrantes, especialmente africanos, «que residen en viviendas de la ciudad en grupos de cinco o seis personas. La mayoría sin papeles y sin estar empadronados. A esas personas las atendemos presencialmente porque no tienen cuenta bancaria». Muchos de ellos, en su mayoría temporeros, están pendientes del inicio de la campaña del ajo. Por otra parte, al estar prohibidos los desplazamientos «no hay movimiento de transeúntes».

Requena teme más la situación social que se plantee a partir de junio «que lo que hemos pasado». Asegura que será difícil que las ayudas sociales lleguen a todo el mundo, a pesar de la abrumadora cuantía que se prevé.