Claudio Mihaila: “He aprendido mucho en Tomelloso”

Carlos Moreno Tomelloso
Claudiu Mihaila / F. Navarro

Claudiu Mihaila / F. Navarro

Este campeón del mundo de kung-fu se ha integrado plenamente en la vida de una ciudad a la que está muy agradecido

Lo que más llama la atención de Claudiu Mihaila, un deportista profesional afincado en Tomelloso desde hace 20 años es que siendo, nada más y nada menos, que bicampeón del Mundo, Wushu Taijiquan Chen Style 2019, nunca se desprende de su humildad. Su grandeza tiene siempre los pies en el suelo, ganada a pulso después de una vida que no ha sido precisamente fácil. Teníamos unas ganas enormes de entrevistar a un personaje entrañable, ejemplo de foráneo bien integrado, que como se podrá comprobar en esta entrevista defiende una filosofía muy particular y saludable. Habla con calma, tira de proverbios  y se nota a la legua que siente lo que dice. Ha sido un privilegio y un placer conversar con él.

-¿Cómo recuerda su llegada a España? 

-Llegue desde Rumanía a Madrid y era una situación complicada porque no tenía papeles.  Tenía 20 años y elegí España porque vi la oportunidad de conseguir los papeles y ser legal en un país europeo con un alto grado de desarrollo.  A Madrid llegué después que otros paisanos y no tuve la oportunidad de encontrar trabajo. Alguien me habló de un pueblo de la Mancha con mucha viña, donde había posibilidades de encontrar  trabajo y llegué a Tomelloso en el 2000 y aquí sigo.

-¿Le supuso mucha dificultad encontrar trabajo en la ciudad?

-Empecé a hablar con gente y recuerdo con agradecimiento a personas como Valentín Ramírez, que fue concejal del Ayuntamiento y candidato a alcalde, que me trató muy bien. Me insistió que pagaba a todo el mundo por igual. Yo todavía no sabía cortar melones, pero me enseñaron y me pagó como a todos, con mucho respeto. Luego pasé momentos difíciles como los de trabajar por un plato de comida o limpiar bares de noche, pero me fui integrando. Recuerdo también a Vicente Lahoz, constructor, que me ayudó a arreglar los papeles y desde entonces estuve en situación legal, pagando mis impuestos.

-¿Se ha sentido bien recibido en Tomelloso?

-Sí, muy bien. Desde el primer momento que vine intenté comprender sus costumbres, las fiestas que se organizan, el carácter de la gente, cómo funciona la ciudad…para ser uno más de ellos. Al fin y al cabo,  esto es lo que facilita la integración de alguien que viene de fuera. He tenido una mente abierta y puedo decir con sinceridad que he aprendido mucho en esta ciudad. He tenido la suerte de conocer a gente como Pedro Ortiz que siempre están ahí. No puedo saber si estaré muchos años aquí.  Aquí tengo casa, en Rumanía también, allí está mi madre…pero nadie sabe lo que puede pasar. La nacionalidad no la he podido conseguir por falta de capacidad económica.

-En esa integración de la que habla, el deporte también le ayudó, ¿no es así?

-Sí, está claro. Yo  tuve un grupo de baile muy famoso en Rumanía y salí del país con la idea de seguir con esto. Estuve un año dando clases gratis en el Barrio de Maternidad y logramos sacar un grupo de baile muy interesante. Hubo unos años en los que el trabajo me impidió tener contacto con el deporte, pero en el 2007 me pude implicar ya más en los bailes y artes marciales. Después tuve una enfermedad que me afectó al hígado y las articulaciones,  iba en silla de ruedas, pero pude superarlo gracias al taichí, recuperando el movimiento poco a poco, con mucha calma. Viendo la mejoría,  lo quise compartir con la gente en mis clases.

-¿Invirtió mucho en su formación?

-He tratado de aprender con los mejores maestros y entrenando con gente muy potente, pagando lo que estuviera al alcance de mis posibilidades. He estado en España con gente que ha estado mucho tiempo en China lo que me facilitó mucho el tema de la traducción.  Esto que invertí en mí, repercutió en mis alumnos.

-Ha conseguido grandes logros en el kung-fu…

-Es muy complicado ganar dos medallas de oro en un Campeonato del Mundo que se celebra en China porque el nivel es altísimo. En el 2017 fui subcampeón  y me quedé con la sensación de que podría haber sido primero de no ser por una inoportuna fiebre. Dos años después logré ganar esos dos oros en un Mundial que es la competición más importante, a la espera de que la disciplina pueda ser reconocida como olímpica.

-¿En qué se diferencia el kung-fu de otras artes marciales?

– Por su filosofía. De una búsqueda constante de la perfección, a base de trabajo. El Wushu se refiere a artes chinos y dentro está el kung fu, donde destaca el que tiene algo dentro y logra expresarlo. Lo mejor de todo es expresar lo que uno crea.

-¿Se siente reconocido como maestro?

-No tenemos que estar tan pendiente de lo que nos dicen. Nosotros sabemos mejor que nadie, lo que somos cada uno. Tengo que seguir y mejorar todo lo que pueda. Tengo muy asimilada la filosofía oriental y la trato de poner siempre en práctica. Me aporta paz interior y tranquilidad. Yo me puedo irritar o cabrear como cualquier otra persona, pero trato de reconducirme. He tenido la oportunidad de estar junto a los mejores maestros chinos y me sorprende su humildad y sencillez.

-Las artes marciales cuentan con numerosos adeptos en Tomelloso, ¿le ha sorprendido esta circunstancia?

-Tenemos que entender donde está el equilibrio entre negocio y arte.  Algunas veces creo que se enfoca más al negocio, veo una competencia excesiva. Uno dice que el arte es de Corea, de  China, pero en realidad todo lleva al mismo lugar, siempre que se haga un trabajo responsable, dándole un sentido positivo, tratando siempre  de ofrecer lo mejor, en eso consiste el arte. Tengo cuatro alumnos con los que me implico, les trato de enseñar lo mejor. Si tengo cien me resultará mucho más difícil. He tenido alumnos, algunos de un minuto. En ese periodo de tiempo le puedes aportar algo importante a alguien para mejorar.

-Está trabajando en el proyecto de traer una gala importante a Tomelloso, ¿en qué va a consistir?

– Se trata de que grandes maestros de distintas disciplinas sean nominados. A partir de aquí daremos unos premios. Es un sueño mío reunir en Tomelloso a setenta u ochenta maestros  que, al mismo tiempo, permitiría unos contactos muy fructíferos entre los deportistas. Espero contar con el apoyo de empresas y entidades porque va a ser algo importante para la ciudad.

-También se le ha visto mucha implicación en proyectos solidarios, cuéntenos…

-Es algo que está ahí. Somos hojas del mismo árbol suelen decir los japoneses y me implico igual que lo hace otra mucha gente. Hay que entender que un día puede uno y cuando tú no puedes, lo hace otro. Se trata de apoyarnos todos,  de tener serenidad, de parar un poco y dialogar. Así podemos hacer grandes cosas entre todos. El Ayuntamiento y la propia sociedad han hecho cosas importantes y así tenemos que seguir.