“El enoturismo abre el abanico a más gente que quiere conocer el mundo del vino”

C. Moreno y F. Navarro Campo de Criptana
Fernandez, Zatón y Castiblanque en el patio de la bodegta / F. Navarro

Fernandez, Zatón y Castiblanque en el patio de la bodegta / F. Navarro

Lanza comparte tertulia con el recién elegido presidente de Ruta del Vino de la Mancha, Raúl Zatón; la tesorera de la asociación, Rosana Fernández y el bodeguero, Miguel Ángel Castiblanque

La elección de nueva directiva marca el inicio de una nueva etapa en el ambicioso proyecto de enoturismo, Ruta del Vino de la Mancha. Raúl Zatón, presidente; Rosana Fernández, tesorera y  un  bodeguero activamente implicado en la asociación, Miguel Ángel Castiblanque, han compartido tertulia con los periodistas de Lanza, desgajando todos los recovecos de un proyecto que tiene muy buena pinta. El marco donde transcurre la entrevista viene como anillo al dedo: la  tienda de Bodegas Castiblanque que, al igual que en el resto de dependencias de la bodega, el estilo arquitectónico manchego luce en todo su esplendor.

Tomamos asiento en torno a un tonel y al sabor de los exquisitos vinos y aperitivos que amablemente nos sirve Miguel Ángel. Raúl Zatón rompe el hielo explicando que “la nueva directiva tomó posesión de sus cargos hace un mes y estamos empezando a programar actividades y una hoja de ruta para potenciar lo que ya tenemos con el fin de atraer turistas a nuestros pueblos. Tenemos mucho que ofrecer y lo tenemos que saber explotar”.

Creciente interés de los jóvenes por el vino. Miguel Ángel celebra los avances conseguidos en materia de enoturismo. “Años atrás esta palabra era un poco rara, no la conocía nadie. Ahora estamos en un punto que la gente sí sabe lo que es el enoturismo, vamos superando los momentos más complicado de la pandemia y es un buen momento para reactivarlo. En esta bodega retomamos la actividad el 31 de mayo y estamos observando un repunte muy interesante de gente, que ve que cerca de casa, tiene atractivos de los que disfrutar. El perfil del visitante es de una edad que va bajando, con creciente presencia de personas en torno a los veinte años. La gente se interesa el vino, sus maridajes con los platos y por toda esa cultura que le rodea”.

Al hilo de lo que apunta Miguel Ángel, Rosana Fernández argumenta que el mundo del vino se ha visto como algo “elitista, un campo para entendidos, pero el enoturismo  abre el abanico a más gente que quiere conocer el vino y su entorno, sorprenderse con un territorio desconocido a pesar de ser cercano. Uno viaja a Galicia y empieza a ver hórreos por todos sitios y no nos damos cuenta que quien nos visita a nosotros también puede sorprenderse con nuestro paisaje tan abierto y luminoso, los molinos, la gran llanura, los platos, la sencillez y bondad de la gente… se trata de demostrar que los pueblos tienen mucho que ofrecer como alternativa a la ciudad”.

Sala de catas de Bodegas Castiblanque / F. Navarro

Sala de catas de Bodegas Castiblanque / F. Navarro

La cultura del vino. Miguel Ángel tiene muy claro que “desde que empezamos a entender el vino como un alimento saludable, que está dentro de la pirámide de la dieta mediterránea, lo estamos acercando mucho más a la gente. El mejor  vino es el que más te gusta a ti, así de simple, sin necesidad de que seas un experto. Además tenemos la suerte de estar en un país en los que hay muchos varietales, muchas maneras de vinificar…solo en Castilla-La Mancha tenemos una riqueza y una variedad vitícola enorme”. En la misma línea, Zatón celebra que la cultura del vino haya experimentado un sustancial avance. “Poco a poco nos hemos ido creyendo lo mucho y bueno que tenemos en nuestra zona. Los vinos que se elaboran en la Mancha son maravillosos y pueden competir con cualquier otro vino del mundo. Por suerte, esa costumbre de “vámonos de cañas” se va cambiando a la de “vámonos de vinos” y en esto ha influido mucho el enoturismo. En las pasadas semanas hemos visto como el mundo del vino puede estar presente en muchos ámbitos. Queda mucho por hacer, es cierto, pero la cultura del vino va avanzando”.

Miguel Ángel Castiblanque resume en una sola frase lo que significa el concepto de cultura del vino: “el vino es historia, es cultura y es  arte”.

Lazos entre municipios y colaboración público-privada. El proyecto Ruta del Vino de la Mancha se sostiene gracias a los lazos de colaboracion que han tendido siete municipios: Alcázar, Tomelloso, Campo de Criptana, Socuéllamos y Argamasilla de Alba que ha sido la última población en incorporarse, además de restaurantes, establecimientos hosteleros y bodegas. “Cada pueblo tiene sus reclamos turístico y entre todos se hace un atractivo paquete turístico para, al menos, una semana. Tomelloso tiene sus cuevas que no son nada sin las tinajas que se hacían en Villarrobledo, el Quijote, que se escribió en Argamasilla, no se entiende sin Dulcinea en El Toboso o los Molinos de Campo de Criptana. En unos cien kilómetros a la redonda podemos encontrar muchas cosas”, apunta Zatón.

Rosana Fernández destaca la diversidad cultural del territorio “donde lo mismo tiene atractivo una pequeña bodega, una tienda o una gran cooperativa. En una ruta tiene que haber experiencias de un buen hostelero o restaurante, un guía que te muestra como se elabora el vino en una bodega, un señor que te enseña un bombo o un molino. Esos recursos, que estaban ahí desde hace tiempo, hay que convertirlos en productos turísticos vendibles”.

Al abrigo del buen vino la conversación va avanzando. El enoturismo como estrategia en la lucha contra la despoblación, la apuesta por un turismo de calidad, los pasos de gigante en la formación del personal que vive en torno al vino son otros temas que surgen. Antes de la despedida visitamos el patio, la sala de catas y la cueva de la bodega. Fotografías de famosos que visitaron las instalaciones e  Ilustres firmas  en las tapas de las barricas  han ido conformando la gran historia de Bodegas Castiblanque. ejemplo de implicación en la Ruta del Vino de la Mancha que quiere caminar con paso firme.