El público disfruta con el estupendo Concierto de Semana Santa de la UM “Ciudad de Tomelloso”

Francisco Navarro Tomelloso
El concierto se celebró en la parroquia de Los Ángeles

El concierto se celebró en la parroquia de Los Ángeles

La Unión Musical de Tomelloso ofreció este domingo un singular y atractivo concierto en la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de Tomelloso. Este Domingo de Ramos los de José Antonio Sánchez-Ballesteros interpretaron para el numeroso público que se congregó en el tiempo un concierto comentado de Semana Santa.

La banda hizo un recorrido por la música de la semana  en la que se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, en un escenario muy propio, con una sonoridad majestuosa y con las imágenes de Jesús Pobre y María en el altar.

El concierto comenzó  imitando los sonidos graves de la bozaina, que recuerda siglos pasados e introdujeron al respetable en el concierto para continuar con las Saetas del Silencio, un trío del siglo XVI, de la Hermandad de la Veracruz de Sevilla. El siguiente número del programa fueron otras saetas, atribuidas a Francisco de Paula. Sánchez-Ballesteros, de manera didáctica fue explicando que son las hermandades las que sacan esa música a la calle para marchar.

A continuación, el concierto hizo —según señaló el director— un paréntesis para ofrecer al público una de las sonatas para trompa de Cherubini. El solista fue Antonio Plata “uno de los mejores trompistas de España”, dijo el director”. Una pieza que fue del agrado del público, tanto que aplaudió cada movimiento y dedicó al final una gran ovación al solista y la banda.

El concierto regresó a la música procesional que, según explicó Sánchez Ballesteros, recibió influencias, entre otros movimientos, del romanticismo. Así, las marchas fúnbres se incorporan a las procesionales y la Unión Musical Ciudad de Tomelloso interpretó como ejemplo “Neptú”, una marcha compuesta en 1921 por San Miguel.

Tras el romanticismo llega el nacionalismo y ahí se coloca la siguiente pieza “Solea dame la mano” de Manuel Font de Anta. Una pieza basada en las carceleras y que se basa en las saetas que cantaban los presos de la cárcel de Pópulo de Sevilla cuando pasaba por delante de la prisión la procesión del Silencio.

La siguiente pieza fue una marcha procesional de hace doce años, “Verbum Dei”, compuesta por Alicia Gómez Peinado. Una composición, explicó la autora, dedicada a su abuelo, que ella mismo digirió. El concierto acabó —no podía hacerlo de otra manera— con la marcha de procesión por antonomasia, “La Madrugá” de Abel Moreno y recibiendo la gran ovación del público”