El constructor tomellosero Isidoro Burillo analizó un tema de candente actualidad, el de la reforma de viviendas, en el programa de La 1 de Televisión Española, Directo al grano, emitido el pasado lunes.
Directo al grano se emite en directo cada tarde, de lunes a viernes, con un enfoque cercano, dinámico y plural, dispuesto a abordar la agenda diaria de temas sociales, políticos y de consumo que más preocupan a la ciudadanía. El espacio también pone el foco, a través de investigaciones y reportajes exclusivos, en cuestiones poco o nada conocidas para la gran mayoría de la sociedad.
El programa está presentado por Marta Flich y Gonzalo Miró y cuenta entre sus colaboradores con Ramón Espinar, Ada Colau, Lilith Verstrynge, Pilar García de la Granja, Antonio Jiménez, Isabel Durán, Alfonso J. Ussía, Paco Lobatón, Manuel Jabois, Emilio Doménech y Rosa Villacastín, entre otros.
Isidoro Burillo, responsable de la empresa CBV, fue entrevistado por los periodistas del programa en el entorno de trabajo de una vivienda que está reformando frente al estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. Los periodistas comenzaron preguntándole si actualmente se reforma más que antes, a lo que aseguró que “la gente se inclina más por reformar que por comprar”.
Según explicó, el elevado coste de los solares y las condiciones de la normativa urbanística obligan a los constructores a levantar muchas plantas, por lo que la tendencia es adquirir pisos de segunda mano y reformarlos.
En cualquier caso, Burillo subrayó que el abanico de reformas que se pueden llevar a cabo en una vivienda es muy amplio. “Desde lo más básico hasta lo último que se lleve hay una diferencia abismal. El precio por metro cuadrado de una reforma puede oscilar desde los 700 u 800 euros hasta cantidades por encima de los 3.000 euros”.
No cuesta lo mismo —añadió— una reforma destinada a inversión para alquiler por habitaciones que la de alguien que compra un piso para vivir en él. “Lógicamente, este último va a meter calidades más elevadas y productos nuevos. Por ejemplo, una ventana puede ir desde la más básica hasta otra con perfilería y cristalería mucho más avanzada”.
Una realidad distinta en Tomelloso
Al trasladar estas reflexiones a la situación de Tomelloso, Isidoro Burillo explicó que “más que reformas, lo que más se está haciendo es comprar casas antiguas para derribarlas y construir viviendas nuevas”. Muchas viviendas de la localidad —señaló— están construidas con tapiales antiguos, que han ido acumulando humedades y otros problemas, lo que lleva a muchos vecinos a decantarse por lo nuevo, aunque se trate de una opción más cara.
El constructor también lamentó el excesivo intrusismo que, a su juicio, está creciendo en el sector de las reformas. “Hay mucha gente en paro que trabaja en economía sumergida, y personas poco profesionales que, en cuanto saben colocar dos rasillas, se creen capacitadas para gestionar una reforma”. Sin embargo, recordó que una reforma exige coordinar proveedores y distintos oficios para que el proyecto llegue a buen puerto.
La empresa de Isidoro Burillo desarrolla actualmente su actividad en Madrid y Toledo, realizando trabajos para una empresa de élite, Mecea, y su responsable mantiene una actitud positiva ante las dificultades del sector. “Siempre hay que tirar hacia delante y saber afrontar los problemas que, inevitablemente, pueden aparecer”.
Reconoce que hay clientes con alto poder adquisitivo que dudan y modifican decisiones sobre la marcha. “Te plantean una reforma y, con el tiempo, te piden cambios. Hay quien no lo soporta, pero nosotros partimos de la base de que el cliente siempre tiene razón y tendrá la reforma que desea. Al final, su éxito será también el nuestro”.
Finalmente, en un análisis global del sector, Burillo advirtió de que las subcontrataciones y privatizaciones están a la orden del día. “La administración externaliza muchos servicios, con sus ventajas e inconvenientes. Nosotros seguimos una línea clara, trabajamos con la máxima profesionalidad y, afortunadamente, contamos con lista de espera para seguir realizando obras”.
