“Estar en el Hospital de Tomelloso no es un inconveniente para la investigación”

Francisco Navarro Tomelloso
El doctor Alfredo Lucendo durante la entrevista

El doctor Alfredo Lucendo durante la entrevista

Alfredo Lucendo, jefe del servicio de Digestivo del Hospital General de Tomelloso obtuvo en días pasados una beca concedida por la Asociación Castellana de Aparato Digestivo (ACAD) al mejor proyecto de investigación de la especialidad. La beca está dotada con 4.000 euros y consiste en un estudio, dirigido por Lucendo y coordinado desde el hospital tomellosero, para el control de la dieta sin gluten en pacientes celiacos.

Aprovechamos para hablar con el doctor Lucendo —un referente de la medicina digestiva—  sobre la beca, la enfermedad celiaca, la investigación en el Hospital de Tomelloso y, como no, de la situación del propio centro.

Pregunta: —Parece ser que las enfermedades alérgicas y, sobre todo, las alergias alimentarías han aumentado en los últimos años.

Respuesta: —Es cierto que de unos años a esta parte las enfermedades alérgicas, o mejor dicho, con base inmunológica, han aumentado. El sistema inmune, que está ahí para protegernos de infecciones y tumores, a veces se descontrola y ataca a cosas que no son necesariamente infecciones o tumores.

Cada vez hay más enfermedades alérgicas, más alergias alimentarias, más enfermedad de Crohn, más artritis reumatoide y espondilitis anquilosante. Es decir, cada vez hay más enfermedades de base inmunológica.

P: —¿Y a qué es debido ese aumento?

R: —No se sabe por qué. Hay algunas hipótesis que tratan de explicarlo. Está la de la de la higiene que dice que antiguamente el sistema inmune tenía que luchar contra las infecciones, que eran la principal causa de muerte, una vez que las hemos eliminado con antibióticos e higiene, el sistema inmunológico no sabe reconocer los agentes perjudícales. Eso facilita la posibilidad de  equivocarse. Ambientes extremadamente higiénicos —comemos alimentos esterilizados, los niños toman todo estéril— son perjudiciales para enseñar a tu sistema inmune a diferenciar lo que es ajeno y potencialmente agresivo de lo que es ajeno pero que es inocuo.

¿Solamente por la higiene? No, ha habido muchas más cosas pero parece que este factor tiene un papel central. La ventaja es que hemos dejado de morirnos de enfermedades infecciosas y el inconveniente es que hemos empezado a tener otro tipo de enfermedades que causan una importante carga para los pacientes y para los sistemas sanitarios, porque son dolencias crónicas.

Dentro del aparato digestivo están la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa que antes eran enfermedades infrecuentes y que hoy día son absolutamente habituales. En un hospital pequeño como es este y en un área sanitaria de 70.000 habitantes, el año pasado se diagnosticaron 22 pacientes adultos con enfermedades de infección intestinal. Eso es una barbaridad. Se trata de pacientes nuevos que sufren una enfermedad que va a persistir durante toda su vida con lo que eso supone para el sistema sanitario y para ellos. Lo bueno es que la enfermedad de Crohn ya no es lo que era hace unos años, es un diagnóstico y una pastilla al día.

P: —Y la enfermedad que nos ocupa, la celiaquía, ¿también ha aumentado?

R: —La enfermedad celiaca ha existido desde tiempo remotos, hay una descripción de ella en el año 200. Hasta después de la II Guerra Mundial no supimos lo que era el gluten, pero la enfermedad ha existido siempre. Antiguamente, la celiaquía era de número de casos por cien mil habitantes, después fue casos por diez mil, luego casos por mil y ahora hablamos de que hay uno o dos casos por cada cien habitantes. Eso es una barbaridad, eso significa que si vas en un autobús, al menos uno de los pasajeros es celiaco. Y subiendo.

¿Qué ha pasado con el gluten? O con la leche y los huevos para que hace unos años su consumo no tuviese ninguna consecuencia y que hoy día produzcan enfermedades en una proporción tan alta de pacientes.

P: —Hace poco su equipo ha recibido una beca de Asociación Castellana de Aparato Digestivo con respecto a la celiaquía…

R: —Actualmente, la enfermedad celiaca es fácil de diagnosticar. El problema es que ese paciente tiene que seguir una dieta sin gluten toda su vida, algo que resulta muy complicado en un mundo en el que toda la comida está procesada. Los celiacos necesitan un seguimiento estricto de la dieta sin gluten, está demostrado que si los pacientes lo siguen consumiendo tiene complicaciones en la enfermedad, osteoporosis, anemia, síntomas digestivo, riegos de linfoma intestinal, infertilidad… Necesitan tener una adherencia completa a la dieta para estar sanos y tener una adecuada calidad de vida.

A los celiacos los vemos en las consultas, de manera regular, para comprobar que siguen una  dieta correcta y que no hacen transgresiones inconscientes de la dieta. Pero es muy complicado, además, pocas cantidades de gluten pueden, sintomáticamente, pasar desapercibidos.

P: —Es decir, no hay forma de detectar si el paciente ha consumido gluten

R: — Exacto, no hay buenas herramientas para hacer el seguimiento. ¿Cómo deberíamos hacerlo? Repitiendo endoscopias y biopsias todos los años, obviamente, ese no es el método. Hay que buscar alternativas. Existe una tecnología nueva, un invento español, que consiste en una prueba que permite detectar péptidos de gluten en las heces. Así, si el celiaco ha tomado gluten de forma involuntaria durante una semana, podemos detectar la proteína en la heces.

Esta técnica podría tener un lugar en el seguimiento de los celiacos una vez que están detectados y llevan una adherencia en la dieta.

P: —¿Y dónde entran usted y su equipo?

R: —Nuestro estudio viene a evaluar si esta técnica es fiable a la hora de hacer el seguimiento a los pacientes. Y si es fiable, asegurar que el intestino de ese paciente esta normal.

Se trata de un estudio a corto plazo, un año. Una parte de nuestro trabajo va a consistir en ver si esa prueba funciona y si, además, sería rentable sustituir lo que actualmente estamos haciendo por ella. El estudio lo hemos planteado nosotros, desde el Hospital de Tomelloso y coordinado desde aquí. Vamos a contar también con otros hospitales dado que hay que reunir un número muy amplio de pacientes celiacos para aumentar la representatividad y la potencia estadística de las pruebas.

P: —Usted doctor es un referente de la medicina digestiva, con un montón de publicaciones y reconocimientos, ¿se encuentra a gusto en un pequeño hospital de un pueblo de La Mancha? 

R: —Todo en la vida tiene sus ventajas e inconvenientes y hay que hacer balance. ¿En un sitio mayor? Te diluyes, en los grandes hospitales universitarios todo está fragmentado. Aquí tienes un control más extenso de tu especialidad, una especialidad grande que cubre muchas cosas  y nos permite mantenernos siempre actualizados. Eso es una ventaja.

Estar en un sitio pequeño no creo que sea un inconveniente para la investigación, se funciona mucho en red, a través de las nuevas tecnologías puedes compartir nuevos proyectos y protocolos. Pero sí supone mucho esfuerzo, además, el apoyo no es el de los lugares grandes. No hay detrás un instituto de investigación sanitaria, no hay fondos de investigación, ni una gran infraestructura. Pero eso no es lo esencial para la investigación, lo importante es tener ideas y la forma de llevarlas a cabo. A través de colaboraciones se puede acceder a las infraestructuras que aquí no tenemos. La financiación es muy complicada y aquí en Castilla-La mancha, probablemente, aún más.

P: —Usted ha estado en el Hospital de Tomelloso desde su nacimiento y ha aguantado en la plantilla del centro momentos complicados, ¿nos puede hacer un análisis de la situación?

R: —Uno de los principales problemas de este hospital y de todos los del Sescam ha sido la excesiva politización sanitaria. Ahora parece que hay vientos favorables y que nos dejan trabajar y reconocen nuestro trabajo. La dirección actual del centro ve con buenos ojos que se haga investigación, cosa que antes incluso nos reprochaban. A mí llegó a decirme un gerente que en lugar de “perder el tiempo investigando” por las tardes, quitase lista de espera.

El Hospital de Tomelloso ha pasado por momentos críticos, desde su nacimiento con amenaza de cierre, hasta que logramos independizarnos de Alcázar de San Juan.  Otro momento crítico fue durante la época del anterior Gobierno regional, donde tuvimos una dirección sin rumbo y sin un plan. No se sabía si el hospital iba a seguir abierto o si se iba a dar a una empresa privada. Esa fue una época terrorífica.

Ahora parece que las dificultades son otras, no hay una falta de apuesta por el hospital. Estamos en una época en la que es muy difícil contratar médicos, en Digestivo, por ejemplo, no hay paro. En el servicio tenemos una lista de espera  bastante contenida y hacemos pruebas para otros hospitales, hoy mismo estamos realizando endoscopias de Valdepeñas. Todavía nos permitimos el lujo de echar una mano a los demás.