Joaquín Parra: “Nos hemos acomodado a los bajos precios”

Carlos Moreno Tomelloso
Joaquín Parra

Joaquín Parra

El responsable de comunicación de Verum y autor de la guía Wine Up analiza la vendimia y las perspectivas del sector


Día atrás  nuestros lectores conocían que ya está disponible para su descarga gratuita la edición nº 16 de la guía de vinos monovarietales Wine Up! 2020  con más de 1.400 vinos procedentes de prácticamente todas las zonas productoras de España. Joaquín Parra es el autor de este magnífico trabajo en el que acerca el mundo del vino al gran público y demuestra sus grandes  conocimientos sobre un mundo que le apasiona.

Joaquín Parra, un socuellamino afincado desde hace veinte años en Tomelloso, es también una pieza importante en los engranajes de Bodegas Verum, entidad que sigue abanderando una decidida apuesta por la calidad. En la empresa de la familia López Montero se encarga de la comunicación,  el marketing y muchas más cosas un hombre que, como se podrá comprobar en esta entrevista, rompe tópicos y  ofrece interesantes reflexiones sobre el complejo mundo del vino.

Nos recibe en las instalaciones de su empresa en la calle Churruca. La luz de los últimos días del verano entra a borbotones por las amplias lunas del local. En el cristal se ha grabado la frase, “God save the wine” cuya traducción es Dios salve al vino y que viene a dar una idea de la implicación de Joaquín con el mundillo. El local guarda una agradable sorpresa en su sótano donde Joaquín cuida con mimo una colección de unas ocho mil botellas y tres mil marcas diferentes. Llama atención la original decoración y unos contraluces que recuerdan a los de las tradicionales cuevas de Tomelloso. Desde luego estamos en el lugar ideal para hablar de vino.

-¿Cómo se presenta la vendimia para Bodegas Verum?

-Es una vendimia que nos obliga a una exigencia máxima, como otras. Elaborar vinos de calidad implica estar muy encima de cómo va madurando la uva, la selección o elegir adecuadamente las fechas de vendimia. A esto hay que añadirle los protocolos de seguridad que necesariamente tiene que haber por la pandemia,  mucho más en nuestro caso porque todo lo que se vendimia en Verum es a mano. El año para las bodegas será complicado.

-Los enólogos hablan de una uva de mucha calidad que permitirá elaborar muy buenos vinos, ¿no es así?

-La uva viene con buena calidad si se vendimia bien. Ayer cayeron algunas gotas y para el fin de semana hay previsiones de lluvia, con lo cual empezaremos a tener ya algunos problemas. Cuando  buscas calidad, antes ha habido que realizar un trabajo   para que la uva llegue sana: el riego justo, vendimia en verde para quitar carga a la viña, separar los racimos, en definitiva, un metódico trabajo en el campo que son los que te acaban dando esa calidad.

-Una producción que se puede calificar de normal, buena calidad, pero el problema está en los precios que trae de cabeza al sector…

-Al trabajar con viñedos propios a Verum no le afecta, aunque evidentemente todo lo que pase en el sector nos acaba afectando de una manera u otra. A finales de marzo publiqué un artículo anunciando lo que podía pasar. Aquí rige la ley de la oferta y la demanda. Si hay un exceso de oferta y hay poca demanda los precios se hunden. Lo que ocurre es que al riojano si le pagan a cuarenta la uva que antes le pagaban a setenta, sigue viviendo. Pero aquí el problema es que la uva que te pagaban a cuarenta te la pagan a veinte y entonces te han fastidiado. Y no se trata solo de esta campaña, sino de ver lo que puede pasar en la siguiente. Hasta febrero la salida del producto iba siendo más o menos normal, pero en tres o cuatro meses se ha descabalado todo. Si nos tiramos un año en esta situación de consumo, la situación puede ser mucho peor. Por tanto, hay que ir anticipando algunas soluciones.

-Verum ha puesto unos excelentes vinos y aguardientes en el mercado ¿están preparando alguna nueva novedad?

-Las novedades suelen ser el secreto mejor guardado y esas primicias se las dejo a Elías. Pero solo hay que ver la trayectoria de Verum para comprobar que la bodega nunca deja de sorprender y así seguirá siendo. En el plano personal y profesional, y a pesar de trabajar externamente con ellos, me siento muy satisfecho del crecimiento que he experimentado con la bodega y su proyecto.

-¿Cómo se siguen desarrollando los proyectos que Verum ha emprendido en Argentina y Francia?

-El proyecto de Francia lo lleva Altosa, que aunque como Verum es propiedad 100% de la familia López Montero, tiene una gestión completamente separada. En cualquier caso hablamos de un coñac de primerísima calidad que está obteniendo muchos reconocimientos internacionales. La familia ha puesto su conocimiento y experiencia en la elaboración de los mejores destilados de uva.

Con respecto a Argentina es un proyecto que nace de la familia, pero con Elías como protagonista. Hay una historia detrás y una experiencia previa de Elías elaborando vinos en el hemisferio sur, concretamente en Suráfrica. Después de un accidente que lo tuvo unos meses convaleciente, se fue gestando este proyecto, esa amplitud de miras y junto a sus hermanos, decidieron poner en marcha el proyecto “VERUM by Verum” junto a una bodega en La Patagonia Argentina. Es un proyecto que está dando muchas alegrías y que sin duda, lo seguirá haciendo con otros vinos además de “María Victoria”, un homenaje a su madre.

-Regresemos a la  Mancha que  casi siempre se ha asociado más a cantidad que a calidad, ¿esto ya es historia o todavía queda mucho camino por recorrer?

-Los datos hablan por sí solos. Este año se prevé una producción de 46-47 millones de hectólitros en España de los que entre 25 y 27 se producirán en Castilla-La Mancha, casi un 60% del total nacional sin embargo, este dato apenas guarda relación con el valor de ese vino y el número de botellas vendidas. Sí es cierto que cada vez va haciendo más bodegas que trabajan desde la perspectiva de la calidad, pero son un cinco o como mucho un diez por ciento del total (en volumen de producción). Y luego está el factor de la extensión territorial de la región que viene a ser diecinueve veces La Rioja lo que dificulta hablar de concentración de bodegas de gran calidad (que las hay). El problema es que la gente asocia el precio a la calidad. Para entendernos con un ejemplo: Marquinetti no puede vender sus pizzas al mismo precio que otras cadenas porque en sus productos hay un trabajo y una calidad que ampara ese precio. Si cobrara menos, no se valorarían todo lo que hay detrás en calidad y en innovación. En el vino ocurre exactamente lo mismo. Castilla-La Mancha sigue progresando, pero todavía falta mucho si miramos el precio medio de venta.

-Sin embargo, hay quien piensa que es muy complicado vender embotelladas grandes producciones…

-El vino a granel es necesario y las cooperativas son imprescindibles, pero no todo puede ir en el mismo saco (me refiero a hablar del sector del vino en ra región sin diferenciar). Las Denominaciones tienen que están para defender los productos de un territorio y con ello, generar valor. Con pena veo como los vinos de la D.O La Mancha y D.O. Valdepeñas están en el vagón de cola en cuanto a precio, siendo vinos con buena calidad en su mayoría. No podemos quedarnos fuera de un mercado en el que tanto interesa estar. Dicen que es imposible vender veinte millones de litros en botellas, pero yo digo que no es imposible. Lo hace Félix Soliss y García Carrión en España y en otros países también. Por ejemplo, la cooperativa Virgen de las Viñas tiene potencial para convertirse en una de las empresas vitivinícolas más importantes del mundo, imagínate la riqueza que generaría en el pueblo si todo se vendiera en botella (mano de obra, valor de la materia prima y hasta a nivel turístico). No dudo que están trabajando muy bien para ir creciendo en el mercado del vino embotellado, también han sacado una línea de vinos a un precio más alto por los que aprovecho estas líneas para felicitar, los he catado y me parecen muy buenos, les animo a seguir en este camino porque el éxito de la cooperativa, lo es de todo el pueblo, el éxito de cualquier bodega del pueblo, beneficia al nombre de Tomelloso y con él, al resto de bodegas. Sólo hay una frase que no me gusta oír, decir que es imposible vender todo embotellado. El granel que se vende, termina en una botella, un brick o un bag in box, es decir en un envase que multiplica el valor de la materia prima. Puede costar años, pero hay que trabajar pensando en que es posible. Hagamoslo!!

-El sector tiene el hándicap del preocupante descenso del consumo, ¿cómo se puede corregir esa tendencia y también conseguir que más capas de la población se apunten al consumo moderado del vino?

-Es interesante apostar por la diversificación de producto, elaborar vinos más asequibles en cuanto a gustos (no me refiero al precio) o menos ortodoxos por decirlo de alguna manera. Pero no hay que olvidar que el descenso del consumo obedece básicamente a una razón: la gente en las comidas no bebe vino porque después tienes que coger el coche y socialmente está mal visto, y me parece bien, lo del abuso, pero la gente se priva de una copa de vino y no de una cerveza o un chupito después de comer. En España nos hemos acomodado a los bajos precios aun elaborando mejores vinos año a año, es decir, hacemos mejor vino y lo vendemos igual o más barato. En nuestro país el consumo está muy por debajo de Francia y eso que los precios son mucho más bajos. Recupero un titular de una entrevista que realicé el año pasado a Jancis Robinson, la mujer más importante del mundo en esto del vino: Los restaurantes españoles tienen los vinos más baratos del mundo. Con esto venía a decir que ¿cómo nos van a tomar en serio los turistas extranjeros viendo vinos de 20, 30 o 40 euros que aquí nos parecen muy caros pero en otros países son casi impensables.

– Por último, hay voces que aseguran que falta cultura del vino en la zona, ¿considera que se ha ido avanzando en este aspecto?

-Tomelloso ha experimentado una clara mejoría. Y creo que a ello ha contribuido el concepto Verum para que la gente empiece a valorar y darse cuenta de que cuando pagas un poco más por un vino, lo disfrutas. Esto ha propiciado que los restaurantes se abran a vinos de otras zonas…al final la cultura del vino es un concepto que, erróneamente, trata de crear una corriente algo refinada en torno al vino que acaba siendo contraproducente para el consumo y que desde mi punto de vista ha sido perjudicial. El vino hay que disfrutarlo, y no necesariamente tienes que saber mucho. El vino es para descorcharlo, beberlo y disfrutarlo con tu gente más cercana. A partir de ahí tu puedes tomar interés en aprender y profundizar lo que quieras. La mayoría conducimos un coche y por eso no estamos obligados a saber de mecánica.