Lanza Digital

“La búsqueda de trabajo genera unas situaciones sociales que estamos obligados a atender”

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Lanza tomelloso llega al albergue de Cáritas que gestionan el Ayuntamiento, que se encarga del alojamiento y Cáritas que presta los servicios de comida, ropero y ducha. Tere Requena, presidenta de Cáritas, y varias voluntarias preparan la comida a los temporeros que se encuentran en su centro ubicado entre las calles Oriente y Tordesillas. Por allí anda también Antonio López que se dirige a la cooperativa a por  los melones que hoy serán el postre de la comida.  A las dependencias de acogida llegan más personas, mientras que en el ropero también se registra una importante actividad. De unos alambres cuelgan prendas de ropa lavadas. Es la estampa diaria de un albergue, en el que se intenta hacer lo más digna posible la estancia de los temporeros que llegan a la ciudad.

Personas de diversa procedencia y condición que buscan trabajo en esta época de vendimia. Son cerca de las once la mañana y el albergue está vacío. En la alargada sala de las literas pasa la mopa una empleada de limpieza.  Algunos de los temporeros estarán en los tajos, otros seguirán buscando trabajo, algo que entraña su dificultad por la creciente mecanización de la vendimia.

Tere Requena explica que el comedor se abrió ya el pasado 2 de julio, “porque vimos que había mucha gente y el 2 de agosto abrió sus puertas el albergue del Ayuntamiento. Las cincuentas plazas del albergue están cubiertas, mientras que al comedor acude una media de 30 o 32 personas”. Según explica la directora de Cáritas, la mayoría de las personas que ocupan el albergue son de origen marroquí, aunque también hay senegaleses, de Gambia y algunos españoles. Cáritas ofrece los servicios de ducha, ropero y comedor. Las personas que llegan reciben un vale para cinco días de comidas, aunque en el albergue pueden estar más tiempo. El servicio de duchas lo aprovechan también personas que se han asentado en algunas naves del extrarradio de la ciudad.

“Desgraciadamente, son pocos los que encuentran un trabajo duradero”, asegura Requena. “Mucha gente está aquí desde que se abrió el albergue. Algunos se van temprano a sitios como la plaza, pero lo que encuentran es para unas cuantas horas o en días discontinuos”. En un espacio en el que conviven cincuenta personas siempre puede surgir algún conflicto, pero Teresa Requena cree que el comportamiento está dentro de los cauces considerados normales. Todas las tardes, Natalia, la orientadora laboral ofrece un servicio de asesoramiento.

Una de las tareas más complicadas es la previsión de la comida. “Normalmente, si un día comen 25 personas, calculamos que entrarán otras cinco o seis y preparamos para treinta dos o treinta y cinco. Siempre de los cincuenta, suelen desayunar treinta y cinco y más o menos la misma cantidad aparecen en la comida”. Cerca de 25 personas atienden a los temporeros.

La solidaridad de Tomelloso

La directora del Centro Municipal de Servicios Sociales, Vicen Romero, elogia la solidaridad de Tomelloso “una ciudad que lleva atendiendo a los temporeros desde hace muchos años. El Ayuntamiento siempre ha estado presente y ha contado con el apoyo de diferentes instituciones como Cáritas o en algún momento las monjas del Asilo. Esa tradición continúa y desde hace varios años tenemos un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y Cáritas, a través del  cual nos repartimos las tareas de atención a los temporeros”.

La campaña de atención a los temporeros empieza ya antes del verano, en mayo, y  finaliza en octubre. “El albergue estará abierto desde el 1 de agosto hasta el 16 de septiembre. “Ha estado lleno desde los primeros días, y como siempre, las situaciones son diversas, -explica Romero-. Podemos decir que el noventa por ciento de las personas que están en el albergue están trabajando, aunque son trabajos intermitentes, sin continuidad, van a lo que les va saliendo y eso les impide planificar su alojamiento. “La búsqueda de trabajo genera unas situaciones sociales que estamos obligados a atender”. Vicen Romero nos cuenta que muchas personas que vienen a Tomelloso no dejan rastro “y es difícil de contabilizar. Hay un asentamiento en naves que impiden realizar una contabilidad exacta, además de las personas que vienen y están en la viviendas de otras personas”.

Los trabajadores sociales realizan la labor de acogida por las tardes, además de otras personas que realizan labores de conserjería, que está contratado con Cadisla, vigilancia y limpieza. En el roce diario de los trabajadores con los temporeros, algunos de éstos cuentan sus vivencias  y experiencias personales, “aunque hay gente más abierta que otra. Hay personas que se expresan y se abren más, pero en cambio hay personas que tienen más dificultad con el idioma o que simplemente no están dispuestas a contar sus experiencias vitales”.