La Orquesta Sinfónica Verum vuelve a ser profeta en su tierra

La OS Verum cosechó una gran ovación

La OS Verum cosechó una gran ovación

La formación dirigida por Miguel Romea cosechó un rotundo éxito este jueves con su XII Concierto Benéfico de Navidad

La Orquesta Sinfónica Verum volvió a ser profeta en su tierra con el XII Concierto Benéfico de Navidad. Con el título de “Navidades Bohemias”, la formación dirigida por Miguel Romea y acompañada por la soprano Carmen Solís, ofreció este jueves un fantástico recital que unió la música vienesa y española cosechando un sonoro éxito del público que casi llenó el Teatro Municipal de Tomelloso,

Tomelloso tiene la suerte contar con una de las mejoras orquestas sinfónicas privadas del panorama musical español. Y esa fortuna es posible gracias al empeño de la familia López Montero, propietaria de la bodega que da nombre a la formación. Con el concierto de este jueves, la formación ponía fin a una gran emporada que le ha llevado a Teatro Euskalduna de Bilbao, al Reina Victoria de San Sebastián o  a colaborar con La Fura del Baus. El presidente de la OS Verum, José Antonio López Montero, adelantó en su tradicional saludo antes del concierto que el próximo año la formación debutará en el Teatro Real.

Y es que el Concierto Benéfico de la OS Sinfónica Verum es el evento cultural de la Navidad de Tomelloso. Doce años de música y generosidad para aliviar la carga de quienes peor lo pasan. En esta ocasión la entrada del recital va a ir íntegramente al programa de apoyo a las personas en riesgo de pobreza y exclusión de la Embajada de España en Angola, el Hospital Vall d’Hebron y Acnur; así como al proyecto Iglesia en Tomelloso que integra a las parroquias de la ciudad.

El concierto comenzó con una declaración de principios de lo que nos esperaba. Los de Romea ofrecieron el Preludio de La Revoltosa, de Chapí, levantando el ánimo del respetable desde el primer compás. La noche continuó con elegancia del Vals del Emperador, de Strauss hijo, ejecutado con maestría por la OS Verum. El director se dejó llevar por la marcial distinción de la pieza compuesta con motivo de la visita del Káiser Guillermo II de Alemania a Francisco José I, en Austria.

Viena dio paso a La Mancha y a la soprano Carmen Solís con la Romanza de Sagrario de “La Rosa del Azafrán”. Continuó la archiconocida y deportiva Trisch Trasch Polka del joven Strauss con Romea tirando con garbo de sus músicos cual si del ascenso al Tourmalet se tratara.  Otra vez hacía su entrada en el escenario Carmen Solís para ofrecernos, en esta ocasión, la muy castiza Romanza de Paloma de “El barberillo de Lavapiés”, de Chapí.

Una soberbia interpretación del Intermedio de “La Leyenda del beso” dio paso a un pequeño respiro con la romanza Sierras de Granada de “La Tempranica” de Giménez, contenida y bien interpretada por la soprano. El concierto siguió engarzando la música vienesa y española y la orquesta atacó la obertura de la opereta “El Murciélago” de Johan Strauss hijo. Siguió otra celebre pieza zarzuelista, el celebrado Fandango de “Doña Francisquita”.

XII Concierto Benéfico de la OS Verum / F. Navarro

XII Concierto Benéfico de la OS Verum / F. Navarro

Solís salió de nuevo al proscenio para sorprender al público con La Petenera de “La Marchenera”, de Moreno Torroba. Otra imperecedera obra española, el Intermedio de “la Boda de Luis Alonso”, de Giménez, de ritmo endiablado encandiló al respetable que seguía el compás con los pies. El programa acabó con una magistral interpretación del vals por antonomasia, el archiconocido “Danubio Azul”, de Strauss Junior.

El público premio a la orquesta Verum y a la soprano Carmen Solís con una soberbia ovación y los músicos correspondieron con  una propina a la altura de los aplausos. El primero de los bieses fue el archiconocido y navideño Adeste fideles. Siguió la soprano con la maravillosa Tarántula de “La Tempranica” («Ay, ay, ay/ ¡Malhaya la araña/ que a mí me picó!»). La Verum siguió con sus regalos y nos ofreció un impagable presente, nade menos que la Pizzicato-Polka de los hermanos Strauss. Tras las felicitaciones de Romea, que deseó al público salud y un 2019 fantástico, el concierto concluyó, esta vez sí, —como diría el llorado José Luis Pérez de Arteaga— con la Marcha Radeztky.