Towanda Rebels advierten en Ciudad Real de las trampas de la pornografía: no hay deseo mutuo y se humilla a las mujeres

Julia Yébenes Ciudad Real

Teresa Lozano y Zúa Méndez han hablado de ‘La pornografía, escuela de puteros y proxenetas’ en las II Jornadas Contra la Trata y la Prostitución / Clara Manzano

Teresa Lozano y Zúa Méndez han hablado de ‘La pornografía, escuela de puteros y proxenetas’ en las II Jornadas Contra la Trata y la Prostitución,

La normalización de la cultura de la violación, de la mano de una potente industria pornográfica que diariamente atrae a miles de niños y adolescentes en todo el mundo es uno de los grandes paradigmas del patriarcado, que las activistas de Towanda Rebels han desmontado hoy en Ciudad Real. Se trata de una de las manifestaciones más desiguales entre los géneros, han dicho, pues evidencia “los estereotipos históricos entre hombres y mujeres, donde ellos satisfacen sus deseos y ellas los colman”.

Teresa Lozano y Zúa Méndez han hablado de ‘La pornografía, escuela de puteros y proxenetas’ en las II Jornadas Contra la Trata y la Prostitución, y con su mirada rebelde y radical (desde la raíz) han diseccionado los roles adquiridos en el ámbito de las relaciones sexuales, aprendidos en las filmaciones pornográficas producidas para hombres.

Towanda rebelds han vendido ejemplares de su libro / Clara Manzano

Towanda rebelds han vendido ejemplares de su libro / Clara Manzano

Las autoras del libro #HolaGuerrera (Aguilar) han sellado mensajes como que “la pornografía es la propaganda de la prostitución”, ya que ofrece contenidos que están al alcance de niños de incluso 8 años, que conforman un modelo de vida para los hombres difícil de esquivar. “Es casi imposible que los jóvenes no vean pornografía”, han sentenciado, a la vez que han avisado de “las trampas que nos venden”.

“Nos dicen que es sexo, pero para que haya una relación tiene que haber un deseo mutuo, y aseguran que es ficción, que no es cierto porque las personas que salen tienen esas relaciones, muy humillantes y con abusos continuos hacia las mujeres, según testimonios de ex actrices porno”, han comentado.

Por ello, Lozano y Méndez han avisado de este faz escondido en un doble discurso: “vemos cómo nos dicen que el feminismo y la igualdad son necesarios en la sociedad y que aumenta el empoderamiento femenino, mientras que por otra parte lanzan el mensaje de que se puede humillar y maltratar a las mujeres siempre que haya sexo”.

Desde su perspectiva abolicionista y más allá de la vulneración que supone la filmación, prostitución, mercantilización o venta de los cuerpos de las mujeres, “hay que hablar de por qué los hombres creen que pueden usarlas sin tener en cuenta su deseo y porqué se nos vende como sexo lo que es violencia contra las mujeres”, se han preguntado.

Ambas activistas han abogado, tal y como hace la filósofa Ana de Miguel, a “pensar y repensar” el contexto cultural impuesto en el ámbito sexual entre hombres y mujeres, promovido de manera desigual a través de una industria “que mueve millones y es de las más lucrativas”.

Ellos también son víctimas a su modo de un mensaje que los educa en la sexualidad y que no es nada transgresor, pues los invita, según Towanda Rebels a consumir un tipo de sexualidad “cada vez más humillante y denigrante, difícil de replicar con las mujeres que quieren, y que pratican con ‘otras'”.

“Desde los 8 años nos están diciendo lo que tenemos que querer, quién tenemos que ser y cómo comportarnos en las camas” en unas imágenes en las que “vemos los roles de toda la vida esterotipados, el hombre es el que desea y ejercita su placer”.

Y por ello es preciso que los hombres sean más proactivos a la hora de revisar sus conductas como género, pues “son los que más violan, matan y violentan, y los que consumen mayoritariamente pornografía”. A su juicio, “deberían tomar parte activa, tomar compromiso, y no contentarse con no hacerlo y ser pasivos”.