Una despedida personal para afrontar el complicado duelo por un fallecimiento durante el confinamiento

Mensajes de cariño y de recuerdo / Elena Rosa

Mensajes de cariño y de recuerdo / Elena Rosa

La psicóloga Eva Yangüela aconseja aceptar las emociones, realizar una despedida personal, afrontar el dolor lógico por la pérdida y, cuando se pueda, si se desea hacer un acto social de despedida sustitutivo del tradicional velatorio y entierro.

El duelo por el fallecimiento de un ser querido siempre es duro. Ahora, en el nuevo panorama de aislamiento y distanciamiento social, es un duelo todavía más complicado al no poder seguir, desde el punto de vista antropológico, sus fases normales: el cuerpo del fallecido es trasladado rápidamente para su cremación o inhumación y no están permitidos los velatorios del cuerpo.

Como explica la psicóloga Eva Yangüela esta situación puede provocar secuelas entre los seres queridos, al dejar en ellos la sensación de que no han podido despedirse de forma adecuada.

En este sentido considera que ante la imposibilidad del acto social de velatorio y entierro, es recomendable afrontar la pérdida realizando una despedida personal. “Nadie es un superhéroe y tenemos que aceptar y afrontar el dolor por la muerte”.

El duelo forma parte de la vida y se agrava al no poder realizar estos actos sociales que son tan importantes para la sociedad. Así, Yangüela aconseja que en esta despedida personal en confinamiento se puedan escribir cartas al difunto o hacer algo que le gustara al fallecido, como por ejemplo leer un cuento. Estas acciones no desquitan de, una vez finalizado este periodo de emergencia sanitaria, celebrar actos sociales para recordar al difunto, como una misa.

Sobre todo incide la psicóloga en que el no poder acompañar al ser querido en sus últimos momentos, no significa que no debamos sintamos dolor. “Hay que aceptar las emociones, realizar una despedida personal, afrontar el dolor lógico por la pérdida y, cuando se pueda, si se desea hacer un acto de despedida”.

Cada persona afronta la pérdida de formas diferentes. En este sentido para Yangüela lo más importante es no generar un duelo patológico y sentirse enganchado al sentirse que no se ha despedido. No hay que mantener el dolor arrinconado, en la medida de lo posible hay que compartirlo, hablarlo y, aunque ahora no es momento de abrazos, abrazarse virtualmente a las personas queridas.

“Es importante compartir el dolor, escribir si se quiere sobre el mismo y ser conscientes de que el dolor es normal”, afirma la psicóloga, que subraya que el duelo que no se expresa es el más preocupante. Al respecto, manifiesta que no sólo ahora en este periodo, sino que en general ante cualquier situación problemática es positivo hablar con un psicólogo porque permite ordenar ideas en momentos duros y obtener claves para alcanzar el bienestar.

También indica Yangüela que puede ser hasta positivo realizar un acto social en honor del fallecido después, con unos familiares recuperados del trauma inicial y que durante velatorios y entierros en época de normalidad se encuentran en estado de shock.

En este sentido indica que es importante sentir que el duelo se va cerrando y hacer lo que al difunto le hubiera gustado. Y, sobre todo, la psicóloga invita a recordar que la persona fallecida “siempre estará contigo”.