El año que Valdepeñas fue sede internacional de la viña y el vino

Ángel López Sánchez
Cartel de las XXXIV Fiestas del Vino de Valdepeñas, en 1987 / Lanza

Cartel de las XXXIV Fiestas del Vino de Valdepeñas, en 1987 / Lanza

La Oficina Internacional de la Viña y el Vino, formada por representantes de 34 países vitivinícolas, eligió a Valdepeñas como sede internacional de la viña y el vino. En 1987, los lemas elegidos fueron 'El conocimiento de la uva' y 'La naturaleza del vino'

Las Fiestas del Vino de 1987 (han pasado 32 años), que fueron las de la XXXIV edición, tuvieron un significado especial, ya que la Oficina Internacional de la Viña y el Vino (OIV), integrada por aquel entonces por las representaciones gubernamentales de treinta y cuatro países vitivinícolas, entre las que naturalmente se encontraba España, decidió elegir el año 1987 como Año Internacional de la Viña y el Vino.

Pronto se pusieron en marcha el Ayuntamiento de esta ciudad y el entonces Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valdepeñas, para solicitar que nuestra ciudad fuera sede internacional de la viña y el vino, y así se concedió en el mes de junio, otorgando a Valdepeñas su patrocinio. El lema elegido fue ‘El conocimiento de la uva’ y ‘La naturaleza del vino’.

Fue por tanto en el aspecto meramente festivo la Oficina Internacional de la Viña y el Vino la protagonista ese año de nuestras fiestas, es decir, no hubo ningún país invitado, sino la ya citada Oficina Internacional.

La primera piedra en la nueva sede de la DO Valdepeñas

Aquel año, el de 1987, se colocó la primera piedra de la nueva sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valdepeñas. Los actos institucionales se celebraron un jueves día 3 de septiembre. La recepción de autoridades incluyó las representaciones de la Oficina Internacional de la Viña y el Vino en el Ayuntamiento. Se izaron las banderas, se procedió a la coronación oficial de la reina de las fiestas, en este caso Ana Belén Ruiz Pérez, y su corte de honor, Cristina Romero, Mariola Pérez, María Teresa Prieto, Juani Camacho, María Asunción Cózar y Rafaela Ramos (hoy esto está en desuso).

Hubo salutaciones de las distintas autoridades y pregón a cargo del representante de la Oficina Internacional de la Viña y el Vino. Se hizo público el fallo del Jurado del Premio Internacional de Poesía Juan Alcaide. El Grupo Fermento bailó la ‘Jota de la vendimia’ y hubo pisá de los primeros frutos, incluyendo la ofrenda del primer mosto a Nuestra Señora, la Santísima Virgen de Consolación.

Folclore, arte y acto en Bodegas A7

Las fiestas se iniciaron el miércoles día 2 de septiembre. Los fuegos artificiales se instalaron en la Avenida Primero de Julio. Antes se celebró un concierto de las bandas de música de La Solana, Bolaños de Calatrava, Almagro y Valdepeñas (Maestro Ibáñez) que participaron previamente en un pasacalles.

La noche del jueves día 3 se celebró el primer festival de bailes regionales en el escenario de la plaza de España. El viernes día 4 la verbena en la plaza de España contó con la actuación de la orquesta Odesa, y los jardines del Motel Meliá El Hidalgo acogieron la Cena de Gala. Ya el sábado día 5, Alaska y Dinarama estuvieron en la plaza de toros y en la plaza de España actuó la orquesta Danubios.

Ya el domingo día 6, entre otras actividades incluidas en el programa destacó el acto que en Bodegas A7 protagonizó el desaparecido periodista Matías Sánchez-Carrasco Calabria. También se celebró, ya en este caso por la tarde, el desfile de carrozas por la Avenida Primero de Julio (aquellos tiempos del cuplé). Hubo bailes regionales en la plaza de España y de nuevo actuación de la orquesta Danubios.

El día 7 de septiembre, además de torneos deportivos, se celebró la ofrenda de flores y frutos a la Virgen de Consolación, patrona de Valdepeñas, y concluida la misma y en el escenario de la plaza de España se celebró un festival flamenco.

Como es natural el día 8 de septiembre fue festivo, dedicado a la patrona, y como antes era tradicional se inauguró la Exposición Nacional de Artes Plásticas, y hubo por la tarde una novillada en la que actuaron el novillero valdepeñero Joaquín Romero y Félix-Jesús Rodríguez, de Alamillo.

La procesión se celebró a partir de las ocho de la tarde, y una vez que la Virgen de Consolación retornó a la iglesia y fue celebrado el besamanos, se procedió a la clausura de las fiestas.
Así al menos es como se recoge en el programa de actos que por aquel entonces editó la Delegación local de Festejos.