“En Valdepeñas el pueblo entero es el ágora de las fiestas”

Jesús Martín, alcalde de Valdepeñas

Jesús Martín, alcalde de Valdepeñas

Arrancan las LXV Fiestas del Vino de Valdepeñas y el alcalde de la localidad, Jesús Martín, ya está listo para “sufrirlas” y que, de este modo, los ciudadanos puedan disfrutarlas. Casi un centenar de actividades hay convocadas en los diez días de unas fiestas que este año contarán con un logo y escenario nuevos y en las que se continuará afianzando la celebración de actividades de toda índole en diversos puntos de la ciudad. En esta entrevista sobre las últimas fiestas de la presente legislatura, el primer edil valdepeñero también repasa asuntos de actualidad, como su satisfacción por el nombramiento de Nuestro Padre Jesús Nazareno como Señor de la Vendimia, el intenso esfuerzo inversor en el municipio con casi medio centenar de proyectos en marcha y la consolidación de Valdepeñas como museo al aire libre.

Pregunta.- ¿Cómo se presentan las Fiestas del vino?

Respuesta.- Para el que quiere vivirlas de puta madre, para los que tenemos que estar pendientes, las sufrimos. Así que estas fiestas vienen para que las disfruten los ciudadanos y las sufran los políticos. Después de tantos años curiosamente uno tendría que estar más tranquilo, pero la verdad es que cuanto más conoces las cosas, más sabes los problemas o incidencias que se pueden dar y eso te genera hasta más inestabilidad. Pero bueno, estamos tranquilos.

Creo que tenemos unos buenos equipos formados de otros años y, por otro lado, las Fiestas de Valdepeñas las hacen los ciudadanos y nunca mejor dicho, nosotros sólo ponemos programa y logística. Van a ser diez días de fiestas y hay un programa con casi un centenar de actividades, así que échale hilo a la cometa. Eso significa que si el Ayuntamiento tuviera que generar ese programa con tantas actividades, ni tendría recursos económicos ni humanos. Esas actividades las convocan los diferentes colectivos de la ciudad, que a su vez ya no sólo han aprendido a convocar el evento, sino también sobre las medidas de seguridad, la logística, los aparejos…

Hay cosas nuevas porque hemos querido también esponjar la plaza y que todo no sea en la plaza, con lo cual hay actividades culturales en el teatro auditorio y el autobús turístico que dio muy buen resultado el año pasado visitando la parte más noble de la ciudad y enseñando los museos y el yacimiento del Cerro de las Cabezas, entre otras. Además este año estrenaremos logo y escenario. En estos días Valdepeñas casi duplica si no lo supera su población oriunda, porque mucha gente de fuera viene a ver los suyos y se traen también a amigos para que conozcan lo nuestro de aquí, más aquellos nos visitan por el nombre que tiene de la ciudad.

P.- ¿Cómo han evolucionado las fiestas desde su primer año como alcalde?

R.- Ten en cuenta que el que hace catorce años no había nacido, ahora tiene catorce años. Por lo tanto hay casi un cambio generacional y si miras para atrás y ves la experiencia empírica, han cambiado. Han cambiado porque son menos eclosión de encuentro y más en actividades. La gente antes salía a la calle a ver que había, y ahora salimos a ver lo que hay, que no es igual, antes salías a la improvisación y ahora a lo que realmente te gusta de todo lo que es el programa.

Se han hecho también de alguna manera más individualistas. Antes lo que eran las peñas de los carros, que fue toda una eclosión en Valdepeñas, pues ahora han pasado a un segundo plano porque la generación que los puso en marcha tenía entonces 18 años y ahora tiene 40 y niños. Las nuevas generaciones no se han incorporado a ese impulso porque tienen nuevos lenguajes y buscan espacios más libres, no tan programáticos. En ese sentido se han hecho más individualistas, pero es verdad que siguen manteniendo la esencia: las fiestas de Valdepeñas están en la calle. Es cierto que todas las fiestas están en la calle, pero normalmente se convoca a un ágora, y en Valdepeñas el ágora es el pueblo entero. La Plaza de España sigue siendo el corazón, pero desde los últimos años la gente joven ha huido un poco de allí y la plaza se ha quedado para gente de 40 en adelante, es decir, para aquellos que pusieron las peñas en pie, porque sus hijos se van ahora a la zona del convento y buscan más la música dj, la música del momento.

En ese sentido sí han cambiado, se han hecho distintas, aunque siguen siendo unas fiestas con un reclamo importantísimo en toda la comarca, la comunidad y España. En cierta medida se han encorsetado, diría que se han aburguesado. Antes eran como más proletarias y hace años eran más aristocráticas, porque estaba aquello de las reinas y reyes y las cenas oficiales y demás, y todo eso se perdió. Este país lleva cuarenta años de Constitución Española, una generación y media que ha ido buscando sus propios ámbitos de libertad y de formas de expresarse que son diferentes respecto entonces. Eso está claro.

Jesús Martín, alcalde de Valdepeñas

Jesús Martín, alcalde de Valdepeñas

P.- El próximo año hay elecciones, ¿serán sus últimas fiestas como alcalde?

R.- Este año es la última legislatura, así que el alcalde actual cierra ciclo. El año que viene veremos quien lo abre y eso lo tienen que decidir las urnas. Por lo demás, no quiero dar una respuesta, porque si la diera estaría mintiendo y mintiéndome. Hasta Navidad no voy a tomar la decisión que considere que debo tomar. Decisión que por otra parte no es unilateral. Para ser alcalde hacen falta tres condiciones: una que el sujeto quiera, otra que el partido lo postule y, por último, que el pueblo lo vote. He sido alcalde durante estas legislaturas porque el partido me ha seguido postulando, porque ha considerado que era la persona adecuada, y ahora sería de un egoísmo que no me voy a permitir el tomar una decisión unilateral. Así que cuando se acerque el tema de la lista hablaré con los responsables de mi partido y veremos entre lo que me apetece o no, entre lo que cree que deba ser o no el partido y llegaremos a una conclusión que yo acataré. Pero hoy cualquier cosa que dijera podría ser todo menos la verdad.

P.- Relacionado con el mundo del vino, seguirá un año más como presidente de la DO Valdepeñas…

R.- Esto sí que es verdad que es el peso de la responsabilidad. Se ha decidido un año más. En principio pedían dos y ha sido uno, porque yo lo pedí y así lo agradezco. El mandato que tenemos es que acabado este año se procederá a una renovación integral de todo el Consejo de la DO. Eso tiene ya carácter finito y es verdad que lo importante y lo que más problemas generaba ya está subsanado, ya hemos encontrado la paz y un mismo objetivo al que dirigirnos. Ahora se trata de dejar posar todo esto y dé los primeros frutos, como el ser la primera DO con una contraetiqueta va a referenciar la tipología del vino y su añada. Será un año más para ver materializado todo lo que intelectualmente hemos estado haciendo.

P.- Sobre temas de actualidad, ¿cómo surgió el nombramiento de Nuestro Padre Jesús Nazareno como Señor de la Vendimia?

R.- Lo sugirió la cofradía. Este asunto ha tenido una proyección que  me parece estupendo que la tenga. Yo soy agnóstico y con eso no me estoy excusando. Pero un político cuando llega a gobernar tiene que olvidarse de cuantos le votaron y cuantos no y debe gobernar para todos. Y en la medida que sea posible dar satisfacción a todos. Entonces la cofradía lo que elevó fue el nombramiento como patrón de la vendimia. Pero entendimos que patrona ya hay una en Valdepeñas: la Virgen de Consolación. Además poca gente sabe que también hay un copatrón: San Lorenzo. Entonces nombrar a otro patrón era como devaluar lo que ya había en valor y, sin embargo, la palabra señor, es la palabra del diccionario más distinguida. Es poco menos que un título. La palabra señor es el súmmun de la delicadeza, de la cortesía y de la diplomacia y le propusimos a la cofradía que, en vez de patrón de la vendimia, fuera Señor de la Vendimia. Ellos estuvieron encantados.

Hubo algún aquel en el pleno y como le comenté allí, esto lo pedía parte de la población. Mucha población en Valdepeñas es creyente y hay tradición por Jesús Nazareno Rescatado. Así que se reconocía de una manera simbólica esa fe. Entonces al que es creyente esto le gusta y lo quiere y el que no, pues no nos hace ningún daño. Al mismo tiempo se pone en valor parte de lo que también es nuestra esencia, que es la fe de los creyentes y el mismo Cristo que es una pieza patrimonio de la localidad muy importante. Este tema ha tenido una mayor proyección quizás porque soy socialista y quizás porque se hizo poco menos que por unanimidad, porque nadie se opuso. Pero no tenía más aquel que ese reconocimiento emotivo de poner en valor lo que valor tiene para los creyentes.

Jesús Martín, alcalde de Valdepeñas

Jesús Martín, alcalde de Valdepeñas

P.- Valdepeñas está inmersa en numerosos proyectos e inversiones, ¿queda alguna sorpresa para lo que resta de legislatura?

R.- Más yo no sé. No tenemos recursos humanos para llegar a tiempo, como se dice en el campo, para tantos tajos. Tenemos ahora mismo 47 proyectos en marcha, con 15,5 millones de euros en inversión y pusimos en el pleno el concurso para seguir tapando el Canal de la Veguilla y continuar con el boulevard de la Avenida Primero de Julio. También pusimos en marcha el tema de poder sacar el proyecto del paso subterráneo para conectar el barrio de San Pedro con el casco histórico. El tren ha sido siempre ahí una barrera como el muro de Berlín que tiene aislados a un buen número de vecinos. Lógicamente son todos proyectos muy lentos que no se van a materializar hasta dentro de dos años en el mejor de los casos. Son obras lentas y complejas. Lo bueno es que teníamos el dinero y lo estamos invirtiendo bien. Entonces yo, con que pudiera inaugurar antes de diciembre la mitad de los cincuenta proyectos ya me daba con un canto en los dientes. No obstante, la satisfacción es que, los inaugure yo o no, esos proyectos se acabarán porque se están ejecutando y tienen la financiación necesaria.

P.- Lo que recientemente sí se han inaugurado han sido creaciones artísticas que siguen con su idea de hacer de Valdepeñas sea un museo al aire libre, como la escultura del Yunque…

R.- Hemos hecho eso y una cosa muy potente que al que venga a Valdepeñas le va a sorprender. En el paso subterráneo de la carretera de Ciudad Real hemos creado un lienzo de 1.500 metros cuadrados con una pintura de Mondrian. Eso es una tarjeta de visita al pueblo del copón de la vela. Valdepeñas tiene una serie de identidades culturales magníficas. Aquí nació Bernardo Balbuena, Juan Alcaide, Gregorio Prieto, Francisco Nieva, Sagrario Torres y el mismo Paco Clavel, de referencia en el mundo del Pop. Además tiene la Exposición Internacional de Artes Plásticas más antigua del país, que se ha convertido en la única institución que ha obtenido la Medalla de Bellas Artes, que el Estado solo da a personas físicas. Representa la pinacoteca de pintura contemporánea más importante de Castilla-La Mancha y hemos sido invitados a Arco y otros eventos exclusivos.

Pero teníamos la sensación de que faltaba algo.  A los museos la gente va a la que va, por eso empezamos a poner en la ciudad esculturas de artistas de referencia. Es una manera de sacar el museo al aire libre y dar identidad a la ciudad. En esa línea ya sé que no podemos poner una escultura como el Desperado, de Ochoa, de 400.000 euros, pero sí piezas de menor cuantía, que no quiere decir que sean peores, porque es de necios confundir valor con precio. Ya hemos inaugurado el Yunque y el paso de Modrián, y me gustaría llegar a tiempo para poner en la entrada norte de la A-4 una escultura de J. Morgan. Es una Ñ doble que lleva en la tilde los colores de la bandera nacional, que pone en valor del alfabeto español, pero además España, Valdepeñas, y la viña, que tienen la ñ. Por lo tanto al mismo tiempo que creas identidad, creas belleza, cultura y sensibilidad en una ciudad: es el futuro.

Fíjate que siempre lo digo, los chavales jóvenes tienen su forma de expresarse y hacen pintadas. A veces es verdad que usan lienzos que no son adecuados. Pues en todos estos años no han hecho ni una sola pintada en ninguna de las esculturas. Eso es señal de que hasta la gente joven reconoce la belleza, se identifica con ella y la pone en valor no ensuciándola. Eso demuestra que se va por el buen camino.