Este sábado se cumplen 38 años de la riada del 1 de julio en Valdepeñas

Maite Guerrero Valdepeñas
Los efectos de la riada del 1 de julio en Valdepeñas / Lanza

Los efectos de la riada del 1 de julio en Valdepeñas / Lanza

La tragedia se cobró la vida de 22 personas, provocó más de una treinta de heridos leves y hubo cerca de 2.000 millones de pesetas en daños materiales

Valdepeñas vivió el 1 de julio de 1979 uno de sus peores días, con la riada que costó la vida a 22 personas, dos de ellas niñas, y provocó más de una treinta de heridos leves y cerca de 2.000 millones de pesetas en daños materiales. El suceso fue consecuencia de un fuerte aguacero de cuatro horas y media de duración, que se inició a las 15.10 horas y acabó a las 19.45 horas. Se calcula que cayeron 150 litros de agua por metro cuadrado. Este sábado se cumplen 38 años de aquella tragedia y Lanza ha hablado con Eduardo Merlo, el escritor de “Riada de 1979. La tragedia de un pueblo”, ejemplar que recoge lo más destacado de lo que la ciudad vivió entonces.

El libro es un trabajo periodístico de recolección de datos a través de la prensa de los artículos publicados en días posteriores a la riada, así como de la información de los archivos (actas municipales, Ministerio de Gobernación…) y una muestra de algunos de los testimonios de los testigos más directos.

Merlo indica que “Valdepeñas fue el foco informativo a nivel nacional. La riada fue un domingo y el lunes no había periódico. Estaba “La hoja de los lunes”. Así los primeros días la noticia se publicó de manera pequeña y después hubo más información gracias, sobre todo, al delegado de Lanza en Valdepeñas, Ramón Fernández. Por Lanza se enteró El País y el suceso ocupó las portadas de todos los periódicos el martes (El País, ABC, Diario 16, La Vanguardia…)”.

El Ayuntamiento de Valdepeñas inauguró en 2016 una escultura mural en homenaje a las 22 víctimas de la riada en la Avenida Primero de Julio. En 2009 el Consistorio también realizó una exposición conmemorativa en la que, además de rescatar imágenes de las trágicas consecuencias de la riada, se mostraban las medidas tomadas por las administraciones en los últimos años para evitar este tipo de catástrofes.

Pregunta. ¿Por qué te decidiste a escribir este libro?

Respuesta. Yo nací en 1983 y no viví la riada, pero en Valdepeñas es muy conocida y siempre que llueve, la gente mira en el Canal (Avenida Primero de Julio) a ver qué pasa. Tiene miedo de que se repita. En los años 90 se hundió parte del Canal por la zona de la policía local. Por eso me interesó el tema e investigué y hablé con familiares de los fallecidos. Abrir sus recuerdos fue muy emotivo.

En el libro hago un recorrido por las riadas de las que se conserva documentación, algunas con muertos, como la del siglo XIX. Casi todas se han dado en la misma zona. Los valdepeñeros se amotinaron después de una de ellas para que se solucionase el problema y el tema generó controversia.

Cuando el alcalde Rafael Martínez de Carnero tapó el Canal para hacer un bulevar, se dijo que podía ser peligroso. Después se levantaron puentes en el Canal hacia el Parque del Este. Ahora esa zona está controlada y la preocupación está en la parte norte de Valdepeñas, donde se ha construido dada la expansión demográfica y antes había un antiguo arroyo. Hace unos años se inundó esa zona.

Es de destacar el interés del Equipo de Gobierno por solucionar los problemas para evitar una posible riada con el Plan de Tormentas. A los políticos no les dan mucho rédito estas actuaciones, pero son importantes y el ayuntamiento lo está haciendo bien.

P. ¿Qué destacarías de la riada?

R. La ausencia casi absoluta de políticos. Acabó la dictadura y los políticos estaban presos de los despachos. El único político destacable que vino a Valdepeñas fue el ministro de Obras Públicas, Sancho Rof. Si la riada tuviera lugar hoy en día, con 22 muertos, dos de ellos niños y el desastre que causó, vendría el presidente de la Junta, el presidente del país y varios ministros. Fue una catástrofe importante. En aquella época la Casa Real mandó un telegrama de apoyo.

También me llama la atención el apoyo de los medios de comunicación. ABC hizo una edición especial y los fondos fueron para las víctimas de la tragedia de Valdepeñas. Hubo mucha solidaridad. Ayuntamientos como el del País Vasco y países como Francia enviaron ayuda. La gente se quedó sin nada y muchos les ayudaron.

Por ejemplo, Rocío Jurado hizo un concierto a beneficio de Valdepeñas, al igual que otros artistas de la época.

Esquina entre las calles Seis de Junio y Cristo de Valdepeñas tras la riada / Lanza

Esquina entre las calles Seis de Junio y Cristo de Valdepeñas tras la riada / Lanza

P. ¿Y qué resaltarías de la parte de testimonios?

R. En cuanto a la parte de testimonios, destacaría los más duros, los de las víctimas directas, como el de una persona que intentó ayudar a su madre que quedó atrapada y que vivía en la calle Zarzas. Sacó fuerzas de donde pudo, fue por el agua fría y por el lodo, pero no consiguió salvarla. El relato de cómo sacó fuerzas es desgarrador. También el caso de una niña que se ahogó en su casa y no la pudieron salvar. Se te ponen los pelos de punta.

Por otra parte, en los testimonios está esa muestra de solidaridad de los valdepeñeros, que abrieron sus casas. A veces una tragedia saca lo mejor de nosotros mismos. La gente arrima el hombro. Eso es algo positivo.

También este suceso supuso la modernización de Valdepeñas. Muchas zonas se quedaron arrasadas y hubo industrias que desaparecieron, como la fábrica de sulfurosos que había donde ahora está la Fonda de Alberto. Las casas antiguas desaparecieron y ahora el Canal es una de las zonas más modernas de Valdepeñas. Supuso un antes y un después a nivel urbanístico.

Cuando hay una tragedia también hay cosas positivas, como el aprendizaje. Ahora Valdepeñas es más consciente del problema que puede suponer el agua.

Asimismo hay que resaltar la actuación del entonces alcalde Esteban López Vega, un alcalde que supo defender los intereses del pueblo. Consiguió movilizar a efectivos de los pueblos de alrededor, a una zodiac de la Base de Almagro, consiguió que viniera dinero a Valdepeñas, hizo unos pisos para los afectados, modificó el pueblo y generó un barrio que no existía.

Los ciudadanos achicando agua tras la riada de Valdepeñas de 1979 / Lanza

Los ciudadanos achicando agua tras la riada de Valdepeñas de 1979 / Lanza

P. ¿Destacarías alguna curiosidad más?

R. Sí. Que la riada pudo haber sido mayor. En aquella época los niños iban al cine y había sesión doble en el cine parque. Pero al ser primero de julio, comenzó el horario de verano y retrasaron una hora la sesión del cine, con lo que la riada no pilló a los 100 niños que podrían haber asistido a la sesión, que podrían haber fallecido, ya que la zona se inundó.

La riada fue consecuencia de que cayó mucha agua en poco tiempo y se acumuló en varios arroyos como en la zona de lo que es hoy el Auditorio. Además, el Canal hizo de presa y, al caerse, el agua fue con más fuerza por la calle Zarzas y Bataneros. Fue como un tsunami. Se lo llevaba todo. En algunas zonas el agua llegó a dos metros y medio de altura.

Uno de los coches que se llenó de agua en la riada / Lanza

Uno de los coches que se llenó de agua en la riada / Lanza