Niños y dependientes participan en el Día de la Musicapacidad

Noemí Velasco Valdepeñas
Actividades de expresión corporal en el Día de la Musicapacidad / N. V.

Actividades de expresión corporal en el Día de la Musicapacidad / N. V.

La fundación Afim de Valdepeñas ha utilizado un año más la música como herramienta para promover la inclusión social de las personas con discapacidad. En el Día de la Musicapacidad las notas han evocado el recuerdo, la danza ha servido para expresar sentimientos y la poesía ha educado en valores

Las notas han viajado por el Centro Cultural La Confianza de Valdepeñas como hilo conductor para expresar las emociones y favorecer la inclusión en el sexto Día de la Musicapacidad organizado por la fundación Afim de Valdepeñas. Estudiantes del Colegio del Lucero han participado en la jornada junto a personas con discapacidad y usuarios de los centros de mayores.

La concejala de Bienestar Social, Vanessa Irla, acompañada de la delegada provincial de la fundación, Virginia Espinosa, ha destacado que la jornada respondía a uno de los principales objetivos del Consejo Local de las Personas con Discapacidad: “visibilizar a las personas con discapacidad y recordar que todos tenemos los mismos derechos y somos iguales.

Vanessa Irla, junto a Virginia Espinosa, en las jornadas del Día de la Musicapacidad / N. V.

Vanessa Irla, junto a Virginia Espinosa, en las jornadas del Día de la Musicapacidad / N. V.

Para la edil, todo vecino debería pasar alguna vez en su vida por esta jornada “entrañable” y así contemplar que “la música es inclusiva”, porque hace a todos “iguales”. Por eso el intercambio de capacidades entre los niños y personas dependientes ha sido fundamental en esta actividad donde ha sonado la ‘Danza del molinero’ de Manuel de Falla.

Educación en valores

Mayores en el Día de la Musicapacidad de Valdepeñas / N. V.

Mayores en el Día de la Musicapacidad de Valdepeñas / N. V.

En esta ocasión, la jornada ha incidido además en la educación en valores, según ha explicado Virginia Espinosa, para promover “la tolerancia, el respeto, la paz, la solidaridad, el compañerismo, y, lo más importante, la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad”.

Las melodías que han fluido del piano bajo los dedos del profesor Carlos Piñeiro han demostrado los beneficios terapéuticos y rehabilitadores de la música, que “sirve para expresar emociones, sentimientos”, que “evoca recuerdos”, y más con la ayuda de la expresión corporal de la profesora de ballet Alicia Fernández y de los versos de la poeta Juani García Torres.