Auténticos campeones

Julia Yébenes Villarrubia de los Ojos
Fran, Roberto, Sergio y José / Elena Rosa

Fran, Roberto, Sergio y José / Elena Rosa

Cuatro de los diez coprotagonistas de la película 'Campeones', de Javier Fesser, narran su experiencia en el cine en el transcurso de una visita a unas colonias de verano en Villarrubia de los Ojos

Sinceros, accesibles, afectuosos y entregados. Así son cuatro de los diez coprotagonistas de la película ‘Campeones’, el fenómeno cinematográfico de la cartelera española del año, que ha arrasado y traspasado la pantalla.

Los tres millones de personas que han conocido en secuencias la historia de un equipo de baloncesto de dispacacitados intelectuales, con una moraleja aplastante como es la ruptura de prejuicios ante cómo se desenvuelven en la sociedad, han visto lo que en realidad son estos chicos: jóvenes totalmente normales con capacidades diferentes.

Roberto (Román), Fran (Paquito), José (Juanma) y Sergio (Sergio) han participado esta semana en ‘Los sonidos del arte’, una actividad para despertar los sentidos, en el marco de unas colonias internacionales de verano en Villarrubia de los Ojos, organizadas por el Ayuntamiento, en la que han demostrado que son auténticos campeones.

Dan la importancia justa a la repercusión del filme, y, con más visibilidad y peticiones en la calle para hacerse selfies, siguen con sus quehaceres habituales, como son el trabajo y la convivencia en los centros ocupacionales o pisos tutelados donde viven.

Comentan con total naturalidad y transparencia la satisfacción que les produjo superar la fase de casting entre 600 aspirantes, cómo fue el trabajo en el rodaje, con el apoyo incondicional del director Javier Fesser y de los protagonistas Javier Gutiérrez y Athenea Mata, y cómo se enfrentan a nuevos proyectos para colaborar en la radio o participar en nuevas películas.

Los cuatro 'Campeones' se divierten en Villarrubia / Elena Rosa

Los cuatro 'Campeones' se divierten en Villarrubia / Elena Rosa

Roberto Chinchilla, de 36 años, es en la pantalla Román, el mejor jugador del conjunto, que muestra un rechazo continuo al entrenador por la frustración que le produjo el fraude del equipo español en los Juegos Paralímpicos de 2000 en Sidney, tras demostrarse que tan sólo dos jugadores (él era uno) tenían algún tipo de discapacidad intelectual.

En su vida real, este joven afectado por el Síndrome de Bourneville, que, según relata él mismo, causa tumores benignos en el cerebro provocando distintos grados de afectación, es el tercer capitán del Club Valcude de baloncesto de Alcobendas, con el que acudirá en octubre al Campeonato de España en Mojácar (Almería).

Chinchilla tiene unos recuerdos ordenados y una narración fluida, en la que asegura la experiencia de rodar fue “maravillosa”, con un Fesser “magnífico como director y persona”, y un “fantástico” Javier Gutiérrez, que alguna vez les puso las pilas para motivarlos. “En la escena final de la playa en Huelva, nos dijo que no íbamos a probar ni las gambas ni el jamón, si no nos aprendíamos el guión”, rememora.

Sus ojos verdes brillan al señalar que “fuimos fuertes” y la secuencia salió perfecta.

También se ha sentido muy a gusto en la master class de saxofones de Villarrubia, “con una acogida maravillosa” y un entorno “ideal” para el rélax en el Mirador de la Mancha. Por ello, da un 200% “a la alcaldesa y a la gente tan magnífica y simpática”.

Chinchilla trabajará en teatro en octubre, avanza, para perfeccionar la técnica como actor y “mi tono de voz”, así como desde septiembre empezará a colaborar en un coloquio sobre discapacidad y deporte en la Cadena Ser norte de Madrid.

Fran Fuentes, madrileño de 52 años, también ha disfrutado “mucho” de su estancia en Villarrubia de los Ojos. Con su entrecortado habla y desbordante simpatía subraya la “buena experiencia”, en la que podido dibujar con pintura sus sensaciones sobre un óleo en blanco inspirado por el sonido de saxofones.

De la misma muestra, se muestra encantado con la percusión y con la visita colectiva de los cuatro ‘campeones’, su nueva familia.

Sufre Síndrome de Down y es Paquito en el filme. Trabaja en un centro ocupacional envasando en cajas paquetes y colonias, y vive desde hace cinco años en un piso tutelado donde, según cuenta su hermana, organiza la ropa y pone la lavadora.

José de Luna muestra su simpatía a lanzadigital / Elena Rosa

José de Luna muestra su simpatía a lanzadigital / Elena Rosa

José de Luna no tiene miedo al agua, aunque Juanma, a quien encarna en la película que le ha hecho famoso, supere un trauma con la ducha. Precisamente, este actor con Encelopatía recuerda la impactante escena en la que vence a sus miedos, porque “fue a las 8 de la mañana con agua fría” y duró “cinco horas”.

Tiene 33 años, imagen de bonachón y está satisfecho por haber superado las pruebas para participar en la película entre 600 candidatos. “Fue impresionante” y “una buena experiencia”, con un final que, a su juicio, “hace que la gente cambie el chip”.

También respalda la moraleja final, sobre todo “para los colegios y para los casos de bullyng que hay con personas discapacitadas”.

A este usuario del centro ocupacional de Aspadir en Rivas (Madrid) le gusta la música, y de vez en cuando acude a conciertos, como el de Joaquín Sabina y Serrat.

Olmos es amante de los tatuajes / Elena Rosa

Olmos es amante de los tatuajes / Elena Rosa

Sergio Olmos es de los más jóvenes del elenco y sufre Discapacidad Psíquica Intelectual, lo que no le impide trabajar en lo que más le gusta, la jardinería.

Comparte un piso tutelado con ocho personas, trabaja en un centro ocupacional en Arganda del Rey y también como jardinero en el Ayuntamiento de Madrid.

Sobre su personaje, Sergio, ese joven que perdía la mirada en un punto fijo tras un espasmo, “me lo preparé a rajatabla”, sostiene. “No podía pestañear y al principio no lo conseguía, aunque al final lo hice”,  principalmente “por los consejos del director” y otros truquillos.

Como sus compañeros, se ha encontrado “muy a gusto” en Villarrubia, asegura, por estar “en el campo y en plena naturaleza”, ya que “me gustan mucho más que la playa”.

Valora los beneficios de una película que “ha ayudado a dar un paso adelante”, y que ha servido para que “la sociedad entienda que las personas con discapacidad  somos capaces de superar retos”.

“Quién iba a penar que íbamos a salir en la gran pantalla”, se pregunta este joven de 29 años, a la vez que comenta la sensación de “vergüenza” que sintió al verse cuando acudió al cine junto a sus padres y amigos.

También muestra su sensibilidad en los tatuajes que lleva grabados en el cuerpo, sobre todo en el dedicado a su abuelo con el lema ‘Desde el cielo, tus ojos me guían’, a quien estaba muy unido y que murió hace un año.

María Rocha Alises, de 23 años y de Villarrubia de Los Ojos, pertenece a la asociación local ‘A tu lado’, colaboradora en la organización de las colonias, y destaca su disfrute al “jugar con los instrumentos de percusión y los saxofones”.

Esta trabajadora del Centro Social del Consistorio villarrubiero que sufre Síndrome de Down, asegura que tras las vacaciones, le gustaría seguir aprendiendo música, mientras practica el baile como una de sus principales aficiones, sobre todo con cantantes como Carlos Baute y David Bustamante.