Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). Segundo festejo de la feria de San Isidro. Corrida de toros. Lleno de «No hay localidades».
Se lidiaron seis toros de Garcigrande, de presencia y juego desigual. Destacó el quinto, de nombre Valentón, premiado con la vuelta al ruedo.
Morante de la Puebla: silencio tras aviso y pitos.
Emilio de Justo: ovación y dos orejas.
Tomás Rufo: oreja y silencio.
Emilio de Justo salió a hombros.
La tarde comenzó con una rotunda ovación de reconocimiento a Emilio de Justo por el percance sufrido en esta plaza hace poco más de un año, y terminó con el extremeño saliendo a hombros en pago, quizás, a aquella frustrada tarde, y a su disposición frente al encastado quinto, un toro premiado con el vuelta al ruedo, al que plantó cara con más arrebato que limpieza, y con el que logró descolgarse de hombros por momentos, y en otros, capear el huracán de embestidas y del viento, reinante y molesto toda la tarde.
La faena bien habría valido una oreja y media por lo realizado, pero la espada quedó caída, y el doble trofeo se antojó generoso. Si al menos hubiera caído arriba… El caso es que De Justo se encontró con su destino -la puerta grande- por lo ya citado. Antes, en el codicioso segundo, Emilio quiso pero no siempre consiguió clavar las zapatillas en la arena.
Tomás Rufo demostró que tiene hambre. Quería que la tarde fuese suya viendo que el primero de Morante no sirvió, y que la faena de Emilio de Justo al segundo se había desinflado. Y comenzó de rodillas por el pitón derecho para, a continuación, brillar al natural, firme y encajado, rente a un ejemplar de menguado fondo. Además, como dejó una buena estocada a la primera (la mejor, de largo, de la tarde), se llevó una oreja. Sin embargo no logró redondear triunfo en el sexto aunque lo intentó con denuedo. Con un ambiente a la contra por la segunda oreja concedida a Emilio de Justo, el toledano se justificó sin premio tangible.
Morante nada pudo hacer ante su lote, de nulas posibilidades. Bueno, sí, podría haber hecho más: tirarse a matar mejor. Otra vez será.
