Plaza de toros de Sevilla. Se lidiaron cuatro toros de Hnos García Jiménez y dos -el primero como sobrero y tercero- de Olga Jiménez, bien presentados. Destacaron segundo y tercero, número 13, Filósofo, de 520 kilos, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Lleno de «No hay billetes».
Morante de la Puebla, ovación tras petición y oreja.
Alejandro Talavante, silencio y silencio.
Emilio de Justo, dos orejas y silencio.
Miguel Murillo saludó en banderillas.
Otra gran tarde de toros la vivida ayer en Sevilla, con una faena incomprendida de Morante en el primero de la tarde, y otra de orfebrería torera en el cuarto; una actuación desdibujada de Talavante con un lote de triunfo grande de la casa Matilla, y un Emilio de Justo que «aseguró» frente a un toro de vacas lidiado en tercer lugar. Pudo haber intentado conseguir el indulto, pero se fue a por las orejas, toda vez que el uso de la espada fue el adecuado. El extremeño rozó la Puerta del Príncipe.
Morante dejó alguna verónica suelta marca de la casa en el recibo al sobrero, un toro que fue fuertemente castigado en el caballo y al que citó en corto en la muleta, logrando algunos derechazos con el sello especial de este torero. Así fue toda la faena, tanto en el toreo zurdo como al natural: salpicada de muletazos excelentes y templados que despertaron los oles del tendido. Faena de momentos bellos que coronó de estocada. Hubo petición de oreja, que el presidente no concedió con notable enfado del torero, que fue ovacionado.
En el cuarto, Morante toreó de capa con soltura en el recibo dejando algunos buenos lances, igual que en el quite. Comenzó la faena de muleta con la montera calada y mostrando una caligrafía exquisita en los primeros muletazos. Morante estaba a gusto y hasta inspirado, toreando de forma exquisita hasta que el toro se agotó. Hubo una serie final que inició tirando la montera al toro que puso precioso broche a su labor. Mató de estocada y esta vez sí fue premiado con la oreja.
Talavante firmó un bonito recibo de capa al segundo de la tarde, toreando con los pies juntos. Comenzó la faena de rodillas templando muy bien al toro, que se desplazó bien. La primera serie diestra fue ligada y la siguiente al natural tuvo un muletazo muy largo. La faena siguió creciendo de forma natural, como si Talavante jugara con la buena embestida del toro de Matilla. Todo fue naturalidad y clarividencia, sin vender nada, una faena de premio que emborronó con el reiterado fallo con la espada.
El sexto manseó en los primeros tercios y no fue claro en la muleta. Talavante se empleó con la zurda sacando buen rendimiento del toro, metiéndolo en la muleta en una labor con mucho mérito al no ser claro el de Matilla. Apuró todas y cada una de las embestidas en una faena de mérito que de nuevo estropeó con la espada.
Emilio de Justo no pudo lucirse de capa en el tercero, que le propinó una tremenda voltereta cuando lo llevaba al caballo. Se recompuso, brindó al público y firmó un magnífico comienzo de faena por doblones, sobresaliendo los del pitón izquierdo. Fue un prólogo de lujo para lo que vendría después. Aprovechó la excelente embestida del toro para dar series compactas y ligadas por ambos pitones. De Justo toreó siempre por abajo, con profundidad y temple, construyendo una faena redonda y maciza, sin fisuras. Cuajó al excelente toro Filosofo de Olga Jiménez, que fue premiado con la vuelta al ruedo. Mató de gran estocada y fue premiado con dos orejas.
Tampoco hubo lucimiento de Emilio de Justo con el capote en el sexto, un toro que llegó a la muleta sin fuelle y que no permitió al extremeño redondear su triunfo. Lo intentó sin resultado ante un animal desfondado y sin emoción. Mató de estocada y fue silenciado.
FOTOS: ARJONA / PAGÉS
