De una economía a dos velocidades al liderazgo exportador del vino

Julia Yébenes Ciudad Real
Una embotelladora de vino de la provincia / Elena Rosa

Una embotelladora de vino de la provincia / Elena Rosa

La economía Ciudad Real ha pivotado, históricamente, sobre la industria agroalimentaria. Sin embargo, hace 75 años la agricultura y ganadería estaban empobrecidas frente al auge del sector industrial, lo que hizo que la provincia tuviera un desarrollo asimétrico, sobre todo en las cifras de población

La agricultura de secano y la ganadería han sido históricamente las principales fuentes productivas de la economía de Ciudad Real, aunque desde finales del siglo XIX y hasta los años 60 del siglo XX, estas actividades convivieron de manera asimétrica con la industria minera de Almadén y Puertollano.

La agricultura ha sido y es una de las principales actividades económicas de la provincia / Elena Rosa

La agricultura ha sido y es una de las principales actividades económicas de la provincia / Elena Rosa

Tal disposición sectorial hizo que la provincia creciera a dos velocidades, sobre todo durante los 80 años de auge de la actividad extractora en los que las curvas de población marcaron distancias entre los núcleos industriales y el resto del territorio ciudarrealeño, con un campesinado subyugado y empobrecido.

Sin embargo, no tardó en llegar la crisis del mercurio que, en el caso de Almadén, dejó lastrada su principal base económica en la década de los 70, y le llevó a vivir una fractura social de la que todavía hoy se recupera.

Sus 13.587 habitantes de 1960 son ahora un espejismo tras 15 años desde que el cierre (2003) del mayor yacimiento de mercurio del mundo dejara el padrón en mínimos, en la actualidad con 5.537 residentes.

Según la profesora del Grado de Antropología Social y Cultural en la UNED, Ana Isabel Trujillo, en Almadén ha faltado “un proceso de comunicación y explicación a los habitantes”, cuyos ancestros y los de toda la comarca siempre han estado vinculados económica y socialmente a la mina.

Tras la prohibición de la comercialización y producción de mercurio en territorio europeo, la propia empresa propietaria del yacimiento, Mayasa, inició en los 80 la explotación turística de su patrimonio y constituyó el parque minero.

Esta estrategia económica, aduce la investigadora, “no es la solución ni la alternativa” porque, de alguna manera, “se ha hecho en paralelo a la población”, para la que reclama infraestructuras de comunicación.

Por su parte, Puertollano ha tenido un desarrollo más prolongado de su industria, primero con la actividad de carbón y pizarra bituminosa, también a la baja tras más de medio siglo de producción por su baja rentabilidad, y seguidamente con una nueva línea económica orientada a la industria química.

Pero esta alternativa tampoco cumplió las expectativas de crecimiento, ante las exigencias medioambientales de la Unión Europea y el decaimiento de algunos proyectos, con la correspondiente caida del empleo.

Con todo, esta ciudad “ha conseguido mantener un punto desarrollo”, mientras que Almadén “se vio frenada por una causística determinada”, apunta la docente en su comparativa sobre las dinámicas de las dos poblaciones industriales de Ciudad Real.

En concreto, concluye que si Almadén vio caer al suelo su curva poblacional, Puertollano tampoco ha podido sujetar su padrón por encima de los 50.000 habitantes. En 1960 y 1970 llegó a ser el municipio más poblado de la provincia, con más de 53.000 habitantes, muy por encima de los 37.081 y 41.708 que registraba la capital, mientras que en la actualidad no alcanza los 48.500, 25.000 menos de los de Ciudad Real (75.340).

Empleo industrialUna de las características positivas del sector secundario es el empleo, frente al sector primario, mucho más infradesarrollado, y hace 75 años con mano de obra poco cualificada.

En este sentido, el INE recoge datos significativos: en 1967 había 337 industrias alimentarias en la provincia con 1.594 empleados; 231 de bebidas con una plantilla de 1.278 personas, mientras que 64 explotaciones mineras y canteras empleaban a 10.739 trabajadores.

En ese año, se extrajeron 24.490 toneladas de mercurio, con un valor de 18,9 millones de pesetas, y 971 toneladas de manganeso, con unos beneficios de 291.000 pesetas.

Situación crítica

Durante la postguerra, época en la que nació Lanza, Ciudad Real registró una situación socioeconómica delicada, tanto por su insuficiente desarrollo empresarial y un marcado déficit comercial (había un bajo nivel de exportaciones por el aislamiento político y económico), como por la pérdida demográfica.

El éxodo de ciudarrealeños hacia el extranjero o a comunidades como Cataluña, País Vasco o Madrid fue imparable en la provincia desde 1960 hasta los primeros compases de la democracia, en la década de los 80.

Para muestra, un botón: en 1960 se contabilizaban 583.948 habitantes en el territorio provincial y veinte años después 468.327, similar a la de una década posterior (468.707).

Un trabajador en la cooperativa 'El Progreso' / Elena Rosa

Un trabajador en la cooperativa 'El Progreso' / Elena Rosa

Industria vínica

Fue en los duros años 40 cuando la provincia inició el desarrollo de un pujante tejido vitivinícola, aunque con un planteamiento conservador y anclado en una mentalidad precaria que apostó por los grandes volúmenes y dejó al margen la cualificación y diversificación de los vinos.

Este enfoque capó muchas posibilidades a la hora de competir en los mercados internacionales, a la vez que originó el retraso que todavía arrastra esta industria provincial a la hora de posicionarse en terceros países.

No supo aprovechar el potencial impulsado desde finales del siglo XIX, que hizo de Ciudad Real fuera la provincia con más industrias de Castilla-La Mancha, sobre todo en localidades como Tomelloso, con potentes alcoholeras. Por ejemplo, en 1946 había inscritas en este municipio 173 bodegas, el 15% de toda la provincia.

En esos años, según datos del INE, en el sector de agricultura, la entonces Castilla-La Nueva, que abarcaba las provincias de Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Madrid y Toledo, registraba con una superficie de cereales de 1.221.566 hectáreas, 409.635 de viñedo, 301.885 de olivar y 21.596 de huerta.

De la misma manera, el catastro vinícola de 1978 recogía que el 75% de viñedos se concentraban en los municipios de Tomelloso, Daimiel, Socuéllamos, Villarrubia de los Ojos, Manzanares o Valdepeñas, entre otros.

Una línea de embotellado / Elena Rosa

Una línea de embotellado / Elena Rosa

Fue precisamente en ese periodo de postguerra cuando nacieron numerosas cooperativas y denominaciones de origen vinícolas de la provincia. En concreto, en la década de los 50 se fundaron la embotelladora de Bebidas Espumosas en Villarrubia y la Cooperativa Nuestra Señora de las Nieves en Almagro, además de Bodegas Galiana (1953), Nuestro Padre Jesús del Perdón en Manzanares (1954), o Cristo de la Vega en Socuéllamos.

En 1961 fue constituida la cooperativa Virgen de las Viñas (1961), además de Santa Catalina (1966) en La Solana, Señorío de Los Llanos (1972) en Valdepeñas, Vinícola de Castilla (1976) en Manzanares. La propia DO Mancha se creó en 1973.

Dos etapas

La economía provincial vivió dos etapas diferenciadas, según recoge Miguel Pardo, profesor de Economía de la UCLM, en ‘La Cámara de Comercio, 100 años de actividad económica en la provincia’, la primera desde la década popularmente conocida como la de los años ‘del hambre’ hasta el cierre de la de los 70, que se caracterizó por un aumento de las plantaciones, con 252.900 hectáreas provinciales, el 52% de la superficie regional.

El cultivo atrajo a mano de obra barata y estuvo acompañado de una política de apoyo a las cooperativas.

En la segunda parte, entre 1981 y 2012, en opinión de Pardo, se redujo la extensión de viñedo gracias a la reestructuración varietal -todavía vigente- incentivada por fondos europeos contemplados en la Política Agraria Común (PAC).

Laboratorio de Vinícola de la UCLM, que ha contribuido a la a modernización de las bodegas / Elena Rosa

Laboratorio de Vinícola de la UCLM, que ha contribuido a la a modernización de las bodegas / Elena Rosa

También intervinieron las nuevas técnicas de cultivo, la modernización de las bodegas y la creación de cooperativas de segundo grado orientadas a la comercialización exterior del vino de calidad para así obtener más valor añadido.

A lo largo de todos estos años, la vocación vitivinícola de la provincia se ha puesto en valor debido a su proyección económica, paisajística e idiosincrática, y su industria ha conseguido los mejores vinos certificados, gracias a procesos de elaboración respetuosos con el entorno que comienzan en las viñas, y técnicas cada vez menos invasivas que incorporan el valor del territorio a sus caldos.

Uno de los hitos que ha disparado la comercialización de vino provincial fue la creación de la Feria Nacional del Vino (Fenavin), impulsada por la Diputación provincial, un encuentro con nueve ediciones, la última en 2017 con 411.0000 contactos comerciales, tras crecer en en 111.000, con 108.074 personas acreditadas, 52.613 de ellas profesionales.

Exportaciones

Pero donde el vino ciudarrealeño ha encontrado más rentabilidad ha sido en las exportaciones, que lideran los resultados regionales y los ingresos en la provincia.

En 2017 batió todos los récords, con 355 millones de euros contabilizados dentro de la cartera de bebidas de todo tipo, excepto zumos, que alcanzó 583,2 millones y un crecimiento del 11,6%.

Fue el gran impulsor del comercio exterior provincial del pasado ejercicio, que por primera vez superó los 2.000 millones (2.072,6) de euros en beneficios, un 14,7% más que en 2016 (1.807,3).

El aumento de las ventas en terceros países de vino de las bodegas y cooperativas provinciales subió entre 2001 y 2017 de 99,2 millones a 355 millones, 37 más que en 2016.

Pero tanto el sector vinícola en particular como el agrícola y ganadero en general han estado marcados por la llegada de la Política Agraria Común (PAC) a finales de los 80.

Hay voces que denuncian una dependencia excesiva de las subvenciones, que podrían peligrar en la nueva reforma hasta 2020 que actualmente se negocia. Temen que se aplique el 5% del recorte que se habla, que en el caso de Ciudad Real podría afectar a las rentas de los 45.000 perceptores de estas ayudas europeas.

Otros sectores

A tenor de la actividad agroganadera han surgido en la provincia, precisamente por el apoyo financiero de Europa, nuevas actividades económicas en el ámbito turístico, bien con recursos para el entretenimiento y el descanso (alojamientos y hoteles rurales), como en el ámbito cinegético, otro gran yacimiento de empleo, que se proyecta con la organización de ferias específicas como Fercatur.

Diversidad

Con el vino como puntal, el mapa del tejido empresarial ciudarrealeño ha ido reflejando una evolución productiva muy diversa desde el punto de vista sectorial, al irse adaptando a las demandas sociales.

En 2017 había en la provincia 30.404 empresas, la mayoría autónomos (17.581) y pequeñas empresas (9.854), el 30% de comercio, hostelería, restaurantes y reparaciones, otro 18% de construcción, auxiliares y sidero, un 5% de transportes y un 2% de productos alimentarios y bebidas.

Este balance refleja un dinamismo impulsando por infraestructuras de comunicación como el AVE.
Precisamente, el ferrocarril ha sido desde mitad del siglo XIX un elemento vertebrador de la provincia, con su presencia en Alcázar desde hace un siglo y, posteriormente, en la capital y Puertollano tras la inauguración de la línea de alta velocidad en 1992.

La recuperación económica y el desarrollo social también se consiguió en la provincia, según el profesor de Historia de la UCLM Francisco Alía, en base a tres ejes: la capital como polo de atracción de empresas y oportunidades, los complejos industriales de Almadén y Puertollano, y el impulso económico relacionado con la industria agraria en la amplia comarca de La Mancha.

El aeropuerto

De la misma manera, desde que a mediados de los 90 se planteara la construcción de un aeropuerto, el sector empresarial vio una oportunidad para la dinamización de la economía y la creación de empleo, unos objetivos sin cumplir por el funesto desarrollo que ha tenido esta infraestructura, todavía en proceso de venta desde que la empresa promotora fuera declarada en el año 2010 en concurso de acreedores.