Un grupo de mujeres ciudarrealeñas aprenden a defenderse ante la ‘violencia obstétrica’

Julia Yébenes Ciudad Real
Lorena Moncholí durante la conferencia que ha ofrecido en Ciudad Real / Clara Manzano

Lorena Moncholí durante la conferencia que ha ofrecido en Ciudad Real / Clara Manzano

La abogada valenciana Lorena Moncholí ha hablado de este fenómeno “desde un enfoque práctico y útil” en un acto organizado por el grupo de apoyo a la lactancia materna ‘Oro blanco’,

Una de las violencias hacia las mujeres más desconocidas, la relacionada con la atención médica a embarazadas y parturientas, está empezando a tener más calado, tanto a nivel social como jurídico, a través de expertas que están poniendo nombre a aquellas situaciones que las futuras madres viven como un acto intimidatorio.

La abogada valenciana Lorena Moncholí, una de las pocas especialistas en violencia obstétrica, ha hablado en Ciudad Real de este fenómeno “desde un enfoque práctico y útil”, dentro del marco de la “prevención jurídica” para así “evitar que ocurra”.

Ha sido en un acto organizado por el grupo de apoyo a la lactancia materna ‘Oro blanco’, donde ha apuntado consejos ilustrativos para que las mujeres que se sientan y se hayan sentido vulneradas en el trato sanitario puedan defenderse, incluso “hay sanitarios que en los paritorios se encuentran desamparados jurídica y éticamente”.

Público asistente a la charla / Clara Manzano

Público asistente a la charla / Clara Manzano

La violencia obstétrica es un término jurídico desconocido en España, a veces “molesto” pero “necesario y ajustado” para describir los hechos que suceden en establecimientos médicos, por la “repercusión que tienen en la salud de las mujeres y de los bebés”.

“Las mujeres no son conscientes y no le ponen ese nombre”, ha explicado Moncholí, a pesar de que “se sienten violentadas y de que afecta a su bienestar”.

Prácticas como la episotomía (incisión entre la vagina y el perineo) durante el parto, ha indicado la letrada, “son recurrentes y en muchas ocasiones innecesarias”, dado que, según datos publicados en 2015 por el propio Ministerio de Sanidad, el 42% de las mujeres que dieron a luz en centros públicos experimentaron esta actuación quirúrgica, frente al estándar de calidad fijado entre el 10% y el 15%.

“La episotomía salva vidas pero per se estrecha la vagina”, ha sostenido Moncholí, y se practica “por la forma de parir tumbadas, más cómoda para el personal médico”.

La abogada ha defendido la necesidad de que muchas mujeres que a posteriori reflexionan sobre la inseguridad y vulnerabilidad que han sentido en la atención durante el trance del embarazo y el alumbramiento “le pongan nombre”.

Es el objetivo que mueve a Moncholí a ofrecer charlas divulgativas entre diversos colectivos, desde su proyecto online Díkê como off line, con el fin de que “las mujeres sepan defender sus derechos en el momento y no tengan que reclamar después”.

A su juicio, el concepto de violencia obstétrica “no debería molestar a nadie” porque describe una realidad, y como tal se recoge en el ordenamiento jurídico de países como Argentina o Chile.

La medicalización en el parto, la patologización de la vivencia del embarazo, el parto o el puerperio o la falta de información y de consentimiento expreso ante actos médicos en esta etapa también se contemplan dentro de esta figura jurídica, que en España ya han denunciado “miles de mujeres”.

Y no sólo en la maternidad, también existe otro tipo de violencia, según la letrada, que la mujer sufre cuando padece enfermedades como las cardíacas, “que son diagnosticadas con síntomas de hombres”.