Almagro y la ‘cuarenta y cinco’, o la irresistible ascensión de 45 años de Festival

Joaquín Muñoz Coronel Ciudad Real
Corral de Comedias de Almagro

Corral de Comedias de Almagro

Estamos en Almagro en las fechas previas al Festival Internacional de Teatro Clásico Español (en la edición 45 dicen que digamos...). Un Festival, que tanto está haciendo por el desarrollo de la cultura, el turismo y la economía en la ciudad, y que “progresa adecuadamente”. Tal vez aún mejor de lo que podría haberse esperado hace 45 años cuando, como lo harán en este 2022, se lanzaron las I Jornadas de Teatro Clásico al aire, y se divulgaron unas bases que pretendían lograr lo que, finalmente, se ha conseguido con creces.

Cierto es que la evolución que en estas décadas ha sufrido Almagro, sólo puede entenderse bajo la óptica y desde la perspectiva del descubrimiento del Corral de Comedias el 29 de mayo de 1954. El único Corral de Comedias que sigue hoy, tal y como era en el siglo XVII. No es, por tanto, comparable con el famoso The Globe, de Londres, donde Shakespeare representaba sus obras. Aquel espacio teatral se incendió en el s. XIX, y las dos guerras mundiales se cebaron en sus muros. Cierto es que actualmente debe andar ya por la tercera reconstrucción, que nada tiene que ver con el edificio original.

Queda bien claro que en sus actuales muros nunca se sintió la emoción de la escena, ni el pálpito de tantos actores de renombre, que pusieron voz y gestos al inmortal William Shakespeare… Muy al contrario que en nuestro Corral de Comedias, cuyas piedras y maderamen conservan el latido de tantos cómicos de la legua, y pícaros y señoronas y buscavidas y caciques, protagonistas de más de un ‘pollo’, en una época en la que no era fácil encontrar un pollo que echarse a la boca.

MONUMENTO NACIONAL

Una vez descubierto el Corral en 1954 (celebrado profundamente el hecho, y efectuada su restauración por vía de urgencia) fue declarado Monumento Nacional del 4 de marzo de 1955. Con unas dimensiones limitadas, porque en su origen ocupaba 622 m2, algo más del doble que en la actualidad. El clérigo Leonardo de Oviedo, descendiente de una familia de origen judío, desembolsó en 1628 nada menos que 5000 ducados -una fortuna de la época- para ampliar, transformar y convertir el Mesón del Toro en el Corral de Comedias. Algunos de los datos que conocemos, se deben a las investigaciones de Mª Concepción García de León Álvarez.

Desde aquella primera representación en 1629 (a cargo de la compañía de Juan Martínez, una de las doce compañías “de Título” existentes), pasó nuestro Corral por muchas vicisitudes. Entre ellas, con la prohibición de los Corrales (s. XVIII), se convierte en el Mesón de la Fruta. Mediado el siglo XIX ya era la Posada de las Comedias. Y es en 1950, cuando en el transcurso de unas obras, se descubre una baraja española del principios del XVIII. De la mano del alcalde, Julián Calero, y del gobernador civil, José María del Moral, se encadena la historia más cercana y más noble del Corral.

Ya tenemos el hecho innegable de que el Corral existía desde el XVII. Y su hallazgo e importancia corren como la pólvora, dando lugar a las Jornadas de Teatro iniciadas por la actriz Josita Hernán (originaria de Alcázar de San Juan), que traía alumnos del Conservatorio de París para actuaciones en el Corral de Comedias. Algo más tarde, a finales de los años 60, Televisión Española comienza a recoger en Estudio 1 diversas obras de teatro realizadas en espacios naturales. Unas producciones que dinamizaban las zonas elegidas para las grabaciones -con estancias de una semana para el equipo de grabación y actores-, y entre las que por méritos propios se encontró incluida de inmediato, la hermosa población de Almagro.

UN CORRAL ÚNICO

Por lo tanto, es el Corral de Comedias de Almagro, el único del mundo que sigue cumpliendo a la perfección, la función –nunca mejor dicho- para la que fue concebido. Un auténtico lujo para los ciudadrealeños, que observamos con orgullo cómo actores y estudiosos de todo el mundo acceden al Corral con un fervor y una admiración casi religiosos. Ya decía el inefable escritor viajero Víctor de la Serna, que “para entrar en Almagro habría que santiguarse para no contaminar ni hollar la paz, la armonía y el silencio que se adueña de sus calles…”.

Menos en la canícula de julio. Entonces, casi todo está permitido… La cultura, la alegría, el consenso, la amistad, el amor, la felicidad, la auténtica way of life vive en Almagro… Entonces, como aquel prisionero del viejo romance “que ni sé cuándo es de día, ni cuándo las noches son”, son 24 horas en sesión continua, anhelando disfrutar el momento siguiente, sin abandonar la amargura del instante ya consumido. Menos mal que Almagro en su Festival siempre es un hecho recurrente. Bajado el telón, once meses después volverá a producirse el milagro. Tal vez sean otros ojos más enrojecidos, algo más miopes, mucho más curtidos y bastante más experimentados, los que se fijen en  las tablas y en esos seres maravillosos, casi etéreos, que pululan entre sus candilejas…

Provocándonos risas y penas, pero siempre emociones ¿Alguien sería capaz de dudarlo?

Y todo por una pequeña instalación que, siendo el menor de los espacios teatrales de esta ciudad del teatro, es, sin embargo, el Sancta Sanctorum de los espacios teatrales que en el mundo han sido. Pero éste es el centro sobre el que pivota el teatro clásico mundial. En grandeza, antigüedad y exclusividad no nos gana nadie. Y mucho menos desde 2018 en que el nuevo director, Ignacio García, se empeñó en añadir al Festival Internacional de Teatro Clásico, el gentilicio “Español”. Obras de autores españoles para el disfrute no sólo de españoles, sino también de los numerosos foráneos que por aquí recalan en julio.

QUÉ ES EL FESTIVAL

El Festival de Almagro es el mayor centro mundial de creación teatral y pensamiento de los siglos XVI y XVII en el mundo hispano, lo que se conoce por nuestros Siglos de Oro. El Renacimiento y el Barroco supusieron un periodo de fertilidad para la cultura y la lengua española, y edificaron una visión del mundo, una estética y una retórica riquísimas, únicas en la historia. Considerado como el certamen más importante del mundo, se trata de una cita cultural ineludible que tiene lugar cada mes de julio en la localidad monumental de Almagro, declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1972. He aquí un festival único que puede verse durante 25 días en más de una veintena de espacios.

Almagro es el centro del pensamiento barroco, una Reserva Natural del Siglo de Oro, única en su género y variopinta en sus manifestaciones: la comedia, el drama, el auto sacramental, la mística, la picaresca, la lírica, la pintura, la música y la danza se suman en los escenarios para conmover, divertir, subyugar, fascinar y hacer pensar a los miles de espectadores que acuden del municipio, de la comarca, del país y del mundo para demostrar que Calderón, Lope, Tirso, Sor Juana Inés y Fray Luis siguen siendo la cúspide de nuestro pensamiento y nuestro teatro.

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro no es solo un lugar de exhibición, sino también de encuentro entre creadores, profesionales y especialistas en teatro barroco, ya sean profesores, investigadores, críticos, directores, actores, productores, escenógrafos, dramaturgos, periodistas especializados, técnicos o gestores. A través de su heterogénea programación, este evento de carácter internacional atiende a todo tipo de públicos, de procedencias y edades de lo más diversas.

Comprometido con el pasado, el presente y el futuro del teatro en España, en cada una de sus ediciones se esfuerza en la búsqueda de nuevos lenguajes y en la incorporación de otras disciplinas artísticas para representar, desde la escena contemporánea, a los autores del Barroco. Durante el Festival se organizan cerca de un centenar de representaciones, encuentros internacionales y acciones culturales y pedagógicas en espacios escénicos de toda índole, como plazas, claustros al aire libre o teatros a la italiana, así como espacios multidisciplinares, para contribuir a la dinamización del espacio urbano a través de la cultura.

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro apoya y contribuye al cuidado de las tradiciones, además de valorar y ensalzar el legado histórico, pero también se muestra como una ventana abierta a nuevas propuestas, siempre desde la excelencia, como una manifestación cultural de referencia a nivel internacional.

EL KILÓMETRO CERO

Veamos el ya lejano origen del Festival. Es allá por 1978, siendo Rafael Pérez Sierra Director General de Teatro y Espectáculos del Ministerio de Cultura, cuando se convocan en Almagro las primeras Jornadas de Teatro Clásico Español: una reunión de personalidades y expertos en diferentes campos del ámbito teatral, desde la crítica hasta la creación poética. Con el fin de sincronizar la escena y el mundo académico, al tiempo que dar continuidad a las representaciones estivales que tenían lugar en el Corral de Comedias.

Revitalizando, sobre todo, el teatro clásico español, y salvándolo del rechazo del público y de la crítica progresista. Por otra parte, el descubrimiento del Corral de Comedias, edificio restaurado entre los años 1953 y 1962 y declarado Monumento Histórico-Artístico en 1955, sería un hecho fundamental para situar la celebración de las Jornadas de Teatro Clásico en Almagro.

Paralelamente a la celebración de las Jornadas, en el Corral de Comedias se llevaron a escena las siguientes representaciones: Medora, de Lope de Rueda, por la compañía de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD); La estrella de Sevilla, de Lope de Vega, dirigida por Alberto González Vergel; y El despertar a quien duerme, de Lope de Vega, bajo la dirección de José Luis Alonso; además de Las danzas españolas de los siglos XVI, XVII y XVIII, dirigidas por Gregorio Paniagua.

El éxito del programa fue de tal magnitud, que un año después nacería el Festival de Teatro Clásico de Almagro. Y pasearían por los escenarios almagreños lo más florido de los autores barrocos de España, Italia, Francia, e Inglaterra.

LA DÉCADA 1980 – 1989

Aunque el emblemático Corral de Comedias fuese el eje en torno al cual giraban la mayoría de las representación del Festival, en 1980, cinco de los quince espectáculos programados, se repartieron por otros espacios escénicos diferentes. La celebración del tricentenario de la muerte de Calderón de la Barca en 1981, dotó al Festival y a las Jornadas de una mayor significación, aumentando considerablemente el número de espectadores.

Ya en 1982 se diseña la estructura del evento que ha llegado hasta nuestros días, dándole una mayor entidad y proyección internacional al Festival. Se configura un Patronato, se nombra por primera vez a un director profesional que se encarga de la gestión del evento –César Oliva– y el certamen empieza a denominarse Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.

En 1984, con la creación del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM), y gracias a la implicación del Director General de Música y Teatro, José Manuel Garrido, y a una mayor participación de las instituciones regionales y locales, el Festival recibe un impulso económico definitivo.

A su vez, e impulsada por el Festival, nace la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), con el fin de seguir regulando la puesta en escena de los autores del Siglo de Oro. Desde el primer momento, Festival y Compañía se dan la mano con unos objetivos comunes y un mutuo reconocimiento: ambos se complementan y trabajan juntos con coherencia y pasión por los clásicos.

En 1986, el proyecto puesto en marcha por Adolfo Marsillach se consolida y, tras dos años de representaciones en el Claustro de los Dominicos y ocho más en el escenario habilitado en la Plaza de Santo Domingo, la CNTC establece su sede veraniega en el espacio Hospital de San Juan a partir de 1994.

Gracias a la existencia del Festival, en 1989 Almagro se establece como sede del Museo Nacional del Teatro, un espacio de referencia dedicado a la historia del teatro, situado en la Plaza Mayor de la localidad manchega. Su inauguración coincide con la 13ª edición del Festival, bajo la dirección de Andrés Peláez Martín, con una exposición temporal dedicada al Teatro en la España del Siglo de Oro. Desde 2004, el museo se encuentra ubicado en los Palacios Maestrales.

DÉCADA 1990 – 1999

Las ediciones 13ª y 14ª del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que se celebraron en los años 1990 y 1991, fueron asumidas por un nuevo director: Francisco José Mayans. Y 1992, por razones obvias, fue un año de grandes celebraciones en toda España, cuando el Festival de Almagro inauguraba director para su 15ª edición, el albaceteño Juan Pedro de Aguilar.

De Aguilar fue el impulsor de un nuevo concepto de festival, mucho más espectacular, que llevó a cabo durante tres ediciones, y que supuso un año más tarde de su nombramiento, un salto cuantitativo, puesto que la cita alcanzó una media de 20.000 espectadores. Igualmente fueron impulsadas nuevas actividades paralelas, como presentaciones de libros, lecturas dramatizadas, los Encuentros Internacionales de Almagro, con José Monleón al frente, o conciertos de bandas de música en la Plaza Mayor, entre otras experiencias.

En 1994, la Compañía Nacional de Teatro Clásico inaugura su sede fija en Almagro, en el solar del antiguo Hospital de San Juan. Durante 1995 se llevan a cabo diversos cambios en el mapa teatral y cultural de España, puesto que cambia la dirección del INAEM, que asume Elena Posa y, en consecuencia, se produce el nombramiento de Amaya de Miguel como nueva directora del Festival, que coincide con Carmen Alborch al frente del Ministerio de Cultura.

El equipo organizativo del certamen en su 18ª edición se renueva en su totalidad. Entre otros profesionales, se contrata a Francisco Leal, que asume la dirección técnica, con quien sigue contando actualmente el Festival, al tratarse de un profesional imprescindible para el buen desarrollo del certamen.

En 1997, el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro cumple 20 años de la mano de Luciano García Lorenzo, quien dirige el Festival hasta el año 2004, coincidiendo con su 27ª edición. En esta etapa se amplían los días dedicados al certamen, que abarcan cuatro fines de semana, con el fin de atraer a más público. En 1997 se cuenta con unos ingresos de taquilla de 55 millones de pesetas y se dispone de un presupuesto de 35 millones de pesetas.

Entre otros hitos, Luciano García Lorenzo fomenta el diálogo entre investigadores, profesores y creadores de las artes escénicas, aumenta el número de compañías extranjeras programadas, e invita a participar a jóvenes directores que pudieran aportar una mirada contemporánea sobre los clásicos. Además de crear la sección “Trasnochando” y de llevar a cabo diferentes publicaciones.

DÉCADA 2000 – 2009

El Festival se ha internacionalizado progresivamente hasta alcanzar un alto grado de excelencia, poniendo a disposición del público un mapa diversificado y cosmopolita de miradas clásicas y contemporáneas sobre el teatro Barroco universal. Un logro al que ha contribuido la creación en 2011 de la Fundación Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que, además de dotar al Festival del imprescindible marco jurídico del que carecía, facilita su participación en circuitos internacionales y el apoyo de nuevas instituciones nacionales e internacionales, gracias a la firma de nuevos convenios.

Por otra parte, desde la Fundación se han creado dos certámenes internacionales que a día de hoy son reconocidos a nivel mundial: el Certamen Internacional Almagro Off (destinado al apoyo de los directores noveles con la creación contemporánea, y a la promoción de nuevos lenguajes y de propuestas innovadoras con respecto a los clásicos), y el Certamen Internacional Barroco Infantil, creado para favorecer la creación escénica de obras dramáticas destinadas a público infantil.

DÉCADA 2010 – 2022

Hemos podido constatar que, en las ediciones más recientes, acude cada año al Festival una media que supera los 50.000 espectadores. Tanto  para asistir a representaciones y disfrutar de exposiciones, como de eventos, entregas de premios, talleres, conferencias, encuentros, jornadas y otras actividades.

El Festival ha realizado en estos años, importantes labores de rehabilitación y recuperación de espacios emblemáticos de la ciudad, para la puesta en valor de su Patrimonio Histórico-Artístico. Actualmente utiliza cerca de una veintena de espacios diferentes para representaciones, encuentros, exposiciones, talleres u otros eventos. Y gracias al Festival Internacional de Teatro Clásico, la ciudad de Almagro se transforma en un gran teatro del mundo, cobrando vida y luz barroca, e impregnando cada rincón de emociones, cultura, sabiduría y versos…

En definitiva, el Festival ha sido y sigue siendo, un motor fundamental para la revitalización del teatro clásico. Su fortaleza, su continuidad y la línea ascendente de su trayectoria a lo largo de cuatro décadas, han hecho del certamen uno de los más emblemáticos e importantes del mundo en su especialidad. Hasta el punto de convertirse en un referente y un punto de encuentro ineludible de creadores, estudiosos y públicos de muy diversas edades, nacionalidades e inquietudes.

A lo largo de estas cuatro décadas y pico, un total de diez directores de prestigio han asumido el reto, el compromiso y la responsabilidad de dirigir el Festival: César Oliva, Rafael Pérez Sierra, Francisco José Mayans, Juan Pedro de Aguilar, Amaya de Miguel, Luciano García Lorenzo, Emilio Hernández, Natalia Menéndez e Ignacio García.

MÁS FESTIVALES

Es el de Aviñón, un festival de artes escénicas fundado por Jean Vilar en 1947, considerado como el más antiguo y célebre de Francia y uno de los de mayor tradición y raigambre en Europa. Cuyas representaciones tienen lugar también en julio. En 2013 sumaban un total de 15 escenarios que, si bien algunos son salas de teatro, aprovechan en su mayoría espacios no convencionales como claustros de conventos, gimnasios de institutos, jardines, museos y hasta una antigua cantera abandonada a 15 km de la ciudad: la Carrière de Boulbon, que se utilizó por primera vez en 1985 para las representaciones del Mahábharata de Peter Brook.

Aviñón, lo recuerdo perfectamente, fue durante un tiempo el desiderátum para algún que otro director de Almagro. Incluso soñaba García Lorenzo con llegar en Almagro al presupuesto de 100 millones de pesetas que ya disfrutaba el Festival francés. Hoy estamos cerca de los tres millones de euros, sin contar con lo que costaría la participación de la CNTC, que viene “gratis et amore”. Pero nótese, 15 espacios en Aviñón.

Pues bien, hasta la pequeña ciudad almagreña, de menos de 10.000 habitantes, ha superado ya esa cifra. Hemos contado hasta 22 los espacios que se han visto o se ven animados por los cómicos en estos 45 años de celebración. Sin mencionar la extraordinaria aportación efectuada varias temporadas, por algunos de los patios más hermosos y señoriales de Almagro. E incluso el Patio del Mesón del Corregidor (“Trasnochando”), o la bodeguita del Parador de Turismo (“Encuentros”).

Sin embargo, no sólo existen los Festivales de Aviñón y de Mérida, cada uno en su género. En España en verano tenemos otros festivales de teatro clásico español, como el del Siglo de Oro de Almería, el Clásico de Cáceres, los Clásicos en Alcalá, el de la vallisoletana Olmedo, o el de la onubense Niebla.

EL PRINCIPAL HITO

Aún así, por encima de todos sobresale el Festival de Almagro. Por su trayectoria, su consolidación, el epicentro de la península donde su celebra, el conjunto de monumentos histórico-artísticos que incluye y, sobre todo, por ser el único lugar en el que existe una joya tan valorada internacionalmente como el Corral de Comedias. Pero si un hito –el principal hito, que dio origen a todo lo demás- fue el descubrimiento del Corral de Comedias, otros hechos han marcado de forma indeleble la historia del Festival. Se trata de la inauguración, en 1993, del Hospital de San Juan.

La Diputación de Ciudad Real, siendo su titular el almagreño Francisco Ureña, adoptó la decisión de convertir lo que había sido un antiguo hospital de la Orden de Calatrava, en el espacio más moderno, mejor dotado y con mayor número de asientos. Tras su utilización como bodega cooperativa, esta sabia decisión lo convirtió en el Teatro Hospital de San Juan. Y como quiera que la Compañía Nacional de Teatro Clásico estuvo desde el principio ligada a la ciudad, nada mejor que ubicar a los de la CNTC en ese espacio, que parece haber sido creado a propósito para ellos.

Algunas de las mejores obras, y los más cualificados montajes, han tenido el Hospital como escenario. Notables las escenografías que el recordado Cytrynowski creaba en colaboración con Marsillach. Ambos tienen hoy una placa en el patio de entrada. ¡Y aquella Silvia Marsó en el papel de La Gran Sultana…!  Ciertamente, es el único espacio creado expresamente para hacer teatro con las exigencias técnicas actuales. Y aún hoy se intuye la presencia de los desparecidos Adolfo y Carlos, cuyos pasos parecen resonar en el extraordinario patio de butacas, y cuyos nombres desafían los años, grabados para siempre en el patio del teatro.

VARIOS HITOS MÁS

Pero hay otros hitos en esta travesía 45 años. El apoyo constante de la Universidad de Castilla-La Mancha y su Instituto Almagro. Las Jornadas que cada año se celebran por espacio de tres días, ganan en prestigio, profundidad y difusión, siendo como es –no debemos olvidarlo- que son estas Jornadas las que dieron origen al Festival, y no a la inversa. En este sentido, el antiguo Palacio de Valdeparaíso, recuperado igual que el Hospital por la Diputación de Ciudad Real, ha venido como anillo al dedo para este tipo de encuentros. De tal forma que el patrimonio arquitectónico de Almagro, lejos de disolverse, ha ido creciendo sin cesar. Ésta es otra de las causas que ha venido a sumar.

Como el Parador de Turismo. En un momento en el que la demanda turística sólo existía en el grado de potencia, el Parador (inicialmente de San Francisco, pero definitivamente de Almagro) apostó por la oferta. Esta oferta turística con una demanda inexistente, sentó las sólidas bases sobre las que posteriormente se han ido construyendo nuevas y numerosas ofertas. Desde aquel lejano veintiséis de septiembre de 1979 –en el inicio de las Jornadas-, una decena de directores han pasado por el establecimiento. Valentín Soria Capafons, que tuvo a su cargo la apertura, y cuyo acto inaugural  contó con la presencia de la Reina Sofía… José Muñoz Romera, José María López de Santos, José Muñoz Romera nuevamente, Alfonso Migallón Sánchez-Capilla, Pedro Carreño…

 Y algunas curiosidades. José Muñoz Romera entroncó directamente con Almagro en sus dos estancias, y dos de sus hijos encontraron pareja y casa en la ciudad. También el padre de familia reside en Almagro. A José María López y Alfonso Migallón los hemos tratado de cerca, y es unánime su respuesta acerca de que para el Parador, el Festival siempre fue una prioridad. El Salón Luis XV, la Sala de Juntas y diversas oficinas junto al patio de la fuente, estuvieron siempre al servicio del Festival, por indicación expresa o tácita de la Dirección de la Red.

Por cierto, en la Red de Paradores ejercía todo su saber un ilustre herenciano, Emilio Gómez-Calcerrada. Su puesto de responsable de restauración en la Dirección General de Explotación, se hizo muy patente y valorado en Almagro, cuando su agenda tenía siempre una cita para la planificación de las Jornadas Gastronómicas que, de forma paralela al desarrollo del Festival, tenían como escenario el patio de las cañas del Parador. Especialmente laborioso y complejo fue aquel año que las Jornadas Gastronómicas abordaron en cuatro semanas consecutivas, la cocina de los Clásicos griegos, Clásicos romanos, el Renacimiento y el Barroco. Absolutamente de premio…

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

Hoy, el Parador sigue aportando un número importante de habitaciones al Festival, incluso con clientes que reservan de un año para otro, y transcurrido el periodo de crisis ya casi olvidado, afronta un nuevo futuro de pronunciado ascenso. Aunque con ciertas restricciones de gastos, porque el actual director de Almagro, lo es también del Parador de Manzanares.

Con el paso de los años, unos espacios-monumentos se han incorporado a la nómina (Antigua Universidad Renacentista de Almagro, AUREA), mientras que otros la han abandonado. En el Convento de la Asunción Calatrava, los populares Dominicos ya dejaron definitivamente la ciudad de Almagro. Importante la labor realizada desde hace años, ofreciendo educación en régimen externo a los almagreños, y en régimen de internado a escolares venidos de distantes ciudades.

Un año aún cercano, el Convento se cayó del cartel de Espacios Escénicos. Se alegó que necesitaba una importante labor de limpieza y consolidación, y se cerró a la escena. Nunca hemos llegado a saber, ni a través de la Junta, ni mediante el Obispado de Ciudad Real, las verdaderas razones por las que dejaron de albergarse en el Convento de Dominicos las representaciones teatrales. Se dice que la joya arquitectónica “sufría” mucho con los preparativos, instalaciones, y con la asistencia diaria de cientos de espectadores…. No tenemos derecho a dudar de esa aseveración, pero…

Pero en ese edificio hemos asistido a momentos solemnes e históricos. Como un concierto en presencia de la Reina Sofía, en el VIII Centenario de la incorporación de la Orden de Calatrava al Císter. Y siendo Viceconsejero de Cultura el arquitecto ciudadrealeño Diego Peris, pudimos visitar completamente la intervención realizada en la majestuosa torre de la iglesia. También allí mismo, en el complejo, se presentó la aprobación de la Denominación de Origen Específica Berenjena de Almagro. Eran tiempos del consejero de Agricultura López Carrasco, y del alcalde almagreño Luis López Condés.

 VOLVIENDO A LA HISTORIA

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro es un acontecimiento cultural que tiene lugar en la ciudad de Almagro cada mes de julio. Está dedicado al legado teatral del Barroco español y en especial al Siglo de Oro, y además de las funciones de teatro, música y danza puestas en escena por compañías del panorama nacional e internacional, la actual Fundación del Festival organiza exposiciones, talleres, debates y certámenes paralelos, a lo largo de casi todo el mes de julio.

Pero no siempre fue así. Como veremos, estos encuentros eran –con el nombre de Jornadas de Teatro Clásico, con una duración inferior a la semana, sesiones de estudio y tres o cuatro representaciones en el Corral, que tenían lugar en el mes de septiembre.

En activo desde el año 1978, el Festival de Almagro pasó por una fase inicial de afirmación durante sus primeras cinco ediciones, dependiendo originalmente de la Dirección General de Teatro y Espectáculos del Ministerio de Cultura, y hoy del INAEM.

El autor de este texto se encontraba en la Plaza Mayor de Almagro con las autoridades, (en calidad de Corresponsal de la Agencia EFE, que acababa de abrir su Delegación en Castilla-La Mancha) cuando se produjo su alumbramiento el 20 de septiembre de 1978, a iniciativa del entonces Director General de Teatro y Espectáculos, Rafael Pérez Sierra, siendo Pío Cabanillas el Ministro de Cultura. Bajo el formato de Jornadas de Teatro Clásico, aquellas fueron las primeras.

Siendo  los ponentes, actores, directores, dramaturgos, críticos y personalidades, Fernando Fernán Gómez, José Hierro, Agustín García Calvo, Francisco Nieva, Alberto González Vergel, Juan Guerrero Zamora, Lorenzo López Sancho, Carlos Solórzano, Manuel Ángel Conejero, Luciano García Lorenzo…

 Ese año se representaron la “Medora” de Lope de Rueda en un montaje de la RESAD, y dos obras de Lope de Vega, “La estrella de Sevilla”, con dirección de Alberto González Vergel, y “El despertar a quien duerme”, dirigida por José Luis Alonso. Aunque también hubo un espectáculo musical: “Danzas españolas de los siglos XVI, XVII y XVIII”, extraordinario concierto dirigido por Gregorio Paniagua.

LOS DIRECTORES…

En 1982, con el impulso del nuevo Director General de Teatro, José Manuel Garrido,  comienza a denominarse Festival de Teatro Clásico Español, creándose un Patronato para su dirección, con la participación del Ayuntamiento de Almagro, Diputación de Ciudad Real y Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Y es en 1984 cuando comienza a denominarse Festival Internacional de Teatro Clásico. Se profesionaliza con el nombramiento de un director dedicado full time al evento, y se consigue darle una proyección internacional. Desde su origen, la responsabilidad con sus pros y contras ha correspondido a los siguientes profesionales:

1.- César Oliva (1983-1985) (3)

2.- Rafael Pérez Sierra (1986-1989) (4)

3.- Francisco José Mayans (1990-1991) (2)

4.- Juan Pedro de Aguilar (1992-1994) (3)

5.- Amaya de Miguel (1995-1996) (2)

6.- Luciano García Lorenzo (1997-2004) (8)

7.- Emilio Hernández (2005-2008) (4)

8.- Natalia Menéndez (2009-2017) (9)

9.- Ignacio García (2018…)

Casi todos los nombramientos han sido breves, de dos o tres años. Pero de entre todos los responsables del Festival, sobresalen dos nombres:

1.- Luciano García Lorenzo, director durante 8 años. Este experto profesor universitario, que ya fue ponente y activista en los inicios de las Jornadas, y durante cuyo mandato se produjeron numerosas novedades, ha dotado de una poderosa imagen de seriedad y eficacia, y una gran proyección internacional al Festival.

2.- Natalia Menéndez, con 9 años como responsable, hasta el 2017… Ha dotado su gestión de una mayor transparencia, difusión y proximidad al espectador como exigen los tiempos, que ha conseguido el Festival más internacional por número de países participantes, y que, y esto no es una cuestión banal, ha logrado convertir las cifras rojas del festival, en otras negras mucho más creíbles e ilusionantes..

Entre los períodos menos recordados, se encuentran los breves espacios de Francisco José Mayans, Juan Pedro de Aguilar, Amaya de Miguel y Emilio Hernández, este último inmerso de lleno en lo que se ha venido en llamar crisis económica.

Los mandatos más prolongados fueron también los más fructíferos y la locomotora que ha hecho crecer el Festival. También se incrementaron los presupuestos y se volcaron los medios con su difusión. Además, se ha venido haciendo patente la colaboración de la empresa privada, que aún hoy se nos antoja escasa. Es preciso resaltar el papel de la ciudad de Almagro, ciudad enclavada en el corazón de La Mancha, y con cerca de diez mil habitantes, que pone al servicio del teatro clásico su espacio urbano, declarado Conjunto Histórico-Artístico.

De los diferentes espacios escénicos en los que se materializa el Festival (teatros, iglesias, patios, museos, plazas o ermitas), destacan el Corral de Comedias, redescubierto en 1954 y Monumento Nacional desde 1955; un edificio ejemplar de la arquitectura barroca, considerado el mejor conservado del Siglo de Oro español y utilizado como espacio teatral durante los siglos XVI y XVII. Y con él, la Plaza Mayor de Almagro, de origen medieval con perfiles nórdico europeos, y corazón de la villa.

… Y LOS PREMIADOS

Un aspecto que no se ha descuidado en Almagro, ha sido el de los premios y distinciones a quienes nos hacen felices en la escena. Cierto es que la decisión vino algo tarde. Desde finales de los 90 se venían celebrando en el local Ágora, en la acogedora y estrecha calle que conduce de Santo Domingo al Parador, los denominados “Premios Ágora”. Algún año tocó a quien esto escribe ser presentador, y hasta jurado. El local era muy recoleto, con un patio igualmente diminuto, que reventaba humanidad al término de las funciones de teatro.

Era el lugar obligado de jóvenes, actores, gente del teatro y amantes de la vida nocturna, y allí se entregaban en la madrugada, unos premios que tenían su aquél. Me consta que hubo algún intento de crear otros premios por ejemplo Premio Parador de Almagro. Pero existía un problema. Los numerosos patios del establecimiento, todos estaban rodeados de habitaciones. Allí era imposible celebrar ningún acto cuando los clientes dormían.

Pronto llegaría la solución. Desaparecido el local Ágora, la organización del Festival decidió que ya el Festival tenía empaque suficiente como para crear sus propios premios. Y así fue. Se pagaron los méritos y se reconocieron los esfuerzos de nuestros mejores cómicos y dramaturgos. Llegarían los Premios Festival de Almagro y otros, algunos años más tarde.

PREMIOS FESTIVAL DE ALMAGRO

  1. Royal Shakespeare Company
  2. Francisco Ruíz Ramón
  3. Miguel Narros
  4. Comèdie Française

PREMIOS DE LAS ARTES ESCÉNICAS CASTILLA LA-MANCHA

  1. Miguel Narros y Andrea D’Odorico
  2. José María Flotats
  3. Antonio Gades
  4. Fundación Teatre Lliure

A partir de 2005, el Premio Festival de Almagro,  y el Premio de Artes Escénicas de Castilla-La Mancha, se unifican en los

PREMIOS CORRAL DE COMEDIAS

  1. Lluis Pasqual
  2. Julieta Serrano
  3. Ana Belén
  4. Adriana Ozores
  5. Carlos Hipólito
  6. José Sacristán
  7. Concha Velasco
  8. José Luís Gómez
  9. Julia Gutiérrez Caba
  10. Schaubühne de Berlín
  11. Compañía Nacional de Teatro Clásico
  12. Nuria Espert
  13. Francisco Nieva
  14. José Carlos Plaza
  15. Declan Donellan y Nick Ormerod, fundadores de la compañía Cheek by Jowl
  16. Norma Aleandro
  17. Vanessa Redgrave
  18. Michel Piccoli

HOMENAJES

2022. Helena Pimenta

2021

2020

2019.Manuel Canseco, director teatral

2018.Juan Pérez Cornejo, iluminador

  1. Arturo Querejeta, Joaquín Notario y Pepa Pedroche
  2. José Nieto
  3. Vicente Fuentes
  4. Ángel Fernández Montesinos
  5. Javier Artiñano
  6. Andrés Peláez
  7. José Manuel Garrido
  8. César Oliva
  9. Ángel Fernández Montesinos
  10. Rafael Pérez Sierra
  11. José Tamayo
  12. Isidora Aguirre y Elio Berhayer
  13. Alberto González Vergel

LA 45 EDICIÓN

-Para este 45 Aniversario del Festival, del 30 de junio al 24 de julio, Almagro contará con más de 50 espectáculos y la vuelta del aforo completo

-La 45ª edición será feminista, americanista, inclusiva y accesible

-El Festival contará con 17 montajes internacionales y 37 nacionales de 55 compañías procedentes de 10 países y 12 comunidades autónomas

-Uruguay, el país invitado, llega con 4 espectáculos: Semíramis, versión de La hija del aire, de Calderón; ConstanteGóngora estuvo aquí y El perro del hortelano

-Lluís Pasqual recogerá el Premio Corral de Comedias y la directora Helena Pimenta será la homenajeada de esta edición

El 45º Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro comienza el 30 de junio, y recupera su esplendor, sus espacios, sus aforos completos, la experiencia de vivir otras vidas en cualquier rincón del municipio tras la pandemia. Este año se acoge al verso de la escritora uruguaya Ida Vitale: “Ser en la noche un ser como en el día”, para ir bajo su lema y vivir con luz en la oscuridad, y convertir las noches veraniegas almagreñas en una gran fiesta.

Esta edición tendrá un marcado carácter feminista, americanista, inclusivo y accesible, que imbuirá los más de cincuenta espectáculos programados en el Corral de Comedias, la Plaza Mayor, AUREA, el Teatro Adolfo Marsillach, la Casa Palacio de Juan Jedler (Patio de Fúcares), el Teatro Municipal y la Casa Palacio de los Villarreal (Palacio de los Oviedo).

EDICIÓN COMPLEJA

Entre el 30 de junio y el 24 de julio, Almagro afronta, según su director, Ignacio García, la que quizá sea “la edición más compleja, más variada en cuanto a los orígenes de las producciones”. Procedentes de diez países, destaca la presencia de América Latina, con Uruguay como país invitado.

Podrán verse, además, montajes de Chile, Argentina, Colombia, Guatemala, por primera vez en el festival, México y Estados Unidos. Además, Almagro contará con compañías del Reino Unido, Italia y Costa de Marfil. España aportará espectáculos de 12 comunidades autónomas, de las que Galicia es la comunidad invitada.

La entrega del Premio Corral de Comedias a Lluís Pasqual abrirá el 30 de junio esta 45ª edición, cuyas representaciones teatrales comenzarán ese mismo día en el Teatro Adolfo Marsillach con Adolfo Marsillach soy yo, homenaje al actor, autor y director teatral español, con dirección del director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), Lluís Homar.

La CNTC estará presente, además, con El Diablo Cojuelo, versión de Juan Mayorga de la novela de Vélez de Guevara para la compañía de payasos Rhum & Cia; El burlador de Sevilla, coproducción del CNTC con el Festival Grec, y Lo fingido verdadero, dirigido, de nuevo, por Lluís Homar.

URUGUAY, PAÍS INVITADO

Este año, Almagro tendrá a Uruguay como país invitado. El director del festival, Ignacio García, explica que es una “manera de agradecer su acogida a grandes exiliados del teatro español como José Estruch y Margarita Xirgu que dejaron una estela y una herencia impagable en la manera de expresar el verso”. El país suramericano traerá títulos emblemáticos del repertorio del Siglo de Oro como SemíramisEl perro del hortelano o El príncipe constante, junto a compañías como la Comedia Nacional, El Galpón o la visión sobre Góngora que establecen Gustavo Espinosa y Carlos Rehermann. A todo ello le suma la “gentileza” del artista HOGUE (Horacio Guerriero), que ha realizado la imagen del cartel del festival.

GALICIA, COMUNIDAD INVITADA

Como comunidad invitada, Galicia sigue, de este modo, la senda abierta por el festival para descentralizar el canon eminentemente castellano del Siglo de Oro, y compartir las lenguas cooficiales y los acentos de otras teatralidades clásicas. A través de coproducciones realizadas bajo el amparo del Centro Dramático Galego, la comunidad gallega presentará En trobar xace entendementoEstrela do día, de Quico Cadaval, sobre las Cántigas de Santa María de Alfonso X.

La Toffana, escrita por la novelista Vanessa Monfort a partir del juicio histórico contra una mujer acusada de facilitar, en el siglo XVII, un veneno a otras mujeres para que se deshicieran de sus maridos; A barca do Inferno, sobre la obra homónima de Gil Vicente, y Arte sen guión, una propuesta que investiga e indaga en la posibilidad de la existencia de un teatro medieval en gallego del que no existen obras escritas. La propuesta gallega ha sido canalizada a través de la Axencia Galega de Industrias Culturais (Agadic) y el Centro Dramático Galego.

EL FESTIVAL EN DATOS

El festival estrenará 26 montajes de 55 compañías, de los cuales 17 son estrenos absolutos y 9 estrenos nacionales. El número total de funciones asciende a 96. Almagro contará de nuevo con una presencia importante de la creación femenina: 7 autoras del Siglo de Oro y 23 autoras contemporáneas, y en el caso de las directoras serán 22 entre los más de 50 espectáculos de esta edición. Además, doce comunidades autónomas presentan sus montajes en el festival: Madrid (16), Castilla-La Mancha (7), Galicia (4), Extremadura (2), Andalucía, Asturias, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Islas Baleares y Murcia.

ESTRENOS ABSOLUTOS

Si la pandemia obligó a recortar el número de estrenos el pasado año, en 2022 el Festival amplía considerablemente las primicias teatrales, con un total de 17 estrenos absolutos y nueve en España.

El Corral de Comedias acogerá los estrenos de Puñados de fuego. La Xirgu en el exilio, un recuerdo radiofónico a la actriz exiliada en Uruguay tras la guerra civil española; Lope, la comedia por llegar, sobre dos actores que esperan la comedia que les dará la fama que ansían; y Eufrasia, una actriz de comedias, la historia real de la intérprete del Siglo de Oro Catalina Hernández.

En el Teatro Adolfo Marsillach se estrenará Adolfo Marsillach soy yo, homenaje al inolvidable hombre de teatro, primer director del Centro Dramático Nacional.

En AUREA, Constante, adaptación de El príncipe constante, de Calderón; La Toffana, basada en una novela de Vanessa Monfort; y Semíramis, visión uruguaya de La hija del aire, de Calderón. Otros tres estrenos tendrán lugar en la Casa Palacio de los Villarreal; dos musicales: Oír la música querida, por la banda municipal de Almagro y En la selva del amor, y El perro del hortelano, teatro del teatro a partir de la comedia de Lope de Vega.

La Casa Palacio de Juan Jedler acogerá los estrenos de La verdad, giro teatral a Las mocedades del Cid, y Mazías, la poesía mata, de Francisco Bances, un poco conocido dramaturgo del Siglo de Oro.

El Teatro Municipal ha programado los estrenos de Góngora estuvo aquí, un experimento teatral en torno a la novela La galaxia de Góngora, del uruguayo Gustavo Espinosa; Cielo Calderón o La vida es sueño según Lorca, evocación de teatro itinerante La Barraca y la representación de la obra de Calderón; Oliva, recreación de la vida de la filósofa manchega Oliva Sabuco, La Malcasada, de Lope de Vega, y Marrano, un cuento de la Inquisición.

Los estrenos en España son los de Don Juan. Los muertos no están muertosLa celosa de sí misma, ambas en el Corral de Comedias; El amor enamorado, en AUREA; La vida es sueño, en la Casa Palacio de los Villareal; y Mirar a los mirones y En perseguirme, mundo, qué interesas en la Casa Palacio de Juan Jedler.

HOMENAJE A HELENA PIMENTA

El Festival dedica un homenaje a una figura relevante del teatro español, la directora Helena Pimenta, que, según recuerda Ignacio García, hace ya tres décadas que llegó por primera vez a Almagro con la compañía Ur y El sueño de una noche de verano.

En los ocho años en que fue directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico fortaleció de una manera muy clara los nexos entre esta y el Festival de Almagro, “llevando a las cotas más altas la presencia de la compañía nacional en la historia del festival”, afirma el director.

LATINOAMÉRICA

La destacada presencia americana, con 14 montajes, 5 de ellos de Uruguay, incluye desde En perseguirme mundo, qué interesas, que aporta Teatro de Babel de México con una visión vanguardista del teatro clásico, hasta La vida es sueño. Versión musical, de La Calderona de Chile, diálogo entre la obra de Calderón y acontecimientos del presente, como el estallido social vivió recientemente en el país andino o la pandemia. De Argentina procede La celosa de sí misma, y de Guatemala, El Popol Vuh.

También contará el festival con la visión de los clásicos desde Estados Unidos con La vida es sueño, por la compañía Teatro Círculo. Desde Colombia llega Amo y criado, y de México Andantes con Cervantes, el pasacalles Amor: Laberinto para cuerpos y pantalla y Juanita, la Fénix vengadora vs hombres necios.

CONCLUSIÓN

… No se puede pedir más. O tal vez sí… Que la tormenta que abrió algunos de los últimos festivales (2016, 2017…) no se persone este año…. Obligó a cambiar el acto de entrega del Premio Corral de Comedias a Concha Velasco, del propio Corral hasta el Teatro Municipal. Pero volvió a ocurrir con José Sacristán el año siguiente.

Y bien sabemos lo que es pasar calor en el Corral… Y también frío en el Hospital… Pedimos ayuda a la AEMET para que esta celebración del XLV Aniversario transcurra entre cifras máximas y mínimas soportables y normales para esta época del año. Si las temperaturas son buenas, seguro que los corazones estarán pletóricos. Como siempre desde hace décadas, estaremos en el Festival. ¡Nos vemos en Almagro!