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Fontanarejo

Fontanarejo es uno de los dieciséis pueblos históricos que forman los llamados Montes de Toledo. Se llamaba Hontanarejo de Arroba y posteriormente Fontanarejo de los Naranjos. Ya en el siglo XVI las Relaciones Topográficas de Felipe II hablan del municipio. Una localidad fundada en el siglo XV por tres hermanos llamados Martín, Aparicio y Pero Sánchez conformando el primer núcleo urbano que ocupa la zona del campo de Arroba. En estos momentos iniciales tenía de anejo a Navas de Aceyte y antes de la división provincial de Jaime de Burgos de 1833 pertenecía a Toledo.

La geografía

Está situado a 647 m. de altura y en una posición muy similar a Navalpino, aunque más elevado, concretamente en la solana de Sierra de Valdeja, en cuyo pie de monte meridional se extiende la depresión anticlinal de Arroba- Navalpino.
Situado al oeste de la provincia en una zona que ha tenido diferentes ocupaciones en épocas anteriores. Prueba de ello son los yacimientos de Morro del Castillo, El Castillejo, donde han aparecido restos de tumbas y cerámica de épocas ibérica, romana y árabe, y El Tarral de los Empredados, con restos de la edad de hierro y de la época romana. Territorios con presencias culturales documentadas que nos hablan de ocupaciones puntuales y ocasionales.

Los montes de Toledo conforman una gran estructura que de Este a Oeste tiene 350 Kilómetros de longitud con unos 50 de anchura media y definen el límite de la zona de La Mancha. Una estructura con numerosas poblaciones en la provincia de Toledo y un conjunto de municipios en la de Ciudad Real, entre los cuales se encuentra Fontanarejo. Una cadena montañosa que define la geografía del lugar y en cuyas laderas se localizan poblaciones que buscan su abrigo y la protección de su orografía.

La iglesia parroquial

Su iglesia parroquial, dedicada a san Felipe y Santiago, es del siglo XV y está ubicada en la parte más elevada del pueblo. Es de una sola nave con arcos ligeramente apuntados que se apoyan en soportes laterales o contrafuertes. El edificio tiene mayor altura en el ábside, que se separa de la nave longitudinal por un arco apuntado. Tiene cubierta a dos aguas con estructura de madera que, probablemente, sería la techumbre original y que se destruyó en la guerra civil.

La construcción se realiza con fábrica de mampostería con refuerzos de ladrillo en zonas puntuales. Las fachadas de la iglesia son de ladrillo y piedra irregular de sillarejo y verdugadas de ladrillo. Los colores de la piedra procedente del entorno próximo le dan la singularidad a esta arquitectura. El acceso se realiza a través de un arco de herradura en alfiz, con un pórtico delantero con arco de medio punto, construido en época posterior.
Tiene una custodia que preside la procesión del Corpus Christi, quedando oculta el resto del año, debido a que los vecinos temieron por su desaparición desde que estuvo presente en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.

La Custodia se atribuye a Alonso de Ávila o a la escuela de Enrique de Arfe. Está labrada en plata y tiene forma de templete romano con dos cuerpos rodeados de columnas con figuras humanas y capiteles corintios y sobre cada uno de los cuales reposan sentados unos ángeles. En torno a cada cuerpo cuelgan seis campanillas, siendo de color dorado las del cuerpo superior. En la base se sitúan medallones con la representación de los cuatro evangelistas y coronando la obra la cruz sobre el calvario.
El pueblo celebra sus fiestas patronales el 15 de agosto, ya que la Virgen de la Asunción es la patrona de la localidad. En el perfil general de la población con sus casas bajas y cubiertas inclinadas sobresale el volumen sobrio de la iglesia como imagen del conjunto.

El siglo XIX

La conformación del término municipal de Fontanarejo está unida a la ordenación de los montes de Toledo y su aprovechamiento. El 31 de agosto de 1827 se dictaba una Real Orden para enajenar la parte de los Montes de Toledo que no fuesen destinados a dehesas boyales, con el fin de recuperar para cultivos los muchos yermos poblados de espesa vegetación e improductivos para la agricultura, repartiendo entre los vecinos de los pueblos de los Montes estas tierras. Con este objetivo se mandaba disolver la mancomunidad de pastos, adjudicar a cada pueblo una dehesa boyal, señalar términos municipales a cada pueblo de los Montes y abolir el dozavo, definiendo un nuevo sistema de pago a Toledo.

Un documento que se inicia por el Ilmo. Sr Director General de Propios y Arbitrios del Reyno que ha recibido del Excmo. Sr. Secretario de Estado y del Despacho Universal de Hacienda la Real Orden. Con esta decisión, los Montes de Toledo se dividieron en dehesas, una de las cuales era la de Fontanarejo. El plano de Fontanarejo de 1829, con su dehesa, se conserva en el Archivo de la Diputación de Toledo.

La estructura urbana

Fontanarejo es uno de los pueblos de la Mancomunidad de Cabañeros que posee uno de los cascos urbanos más representativos de la arquitectura de la zona. En 1960 llegó a tener 1023 habitantes que han ido bajando de forma exponencial hasta los 265 actuales. El municipio, que tiene una superficie de 76,95 Kilómetros cuadrados cuenta, según el padrón municipal para 2017, con 265 habitantes y una densidad muy baja de 3,44 habitantes por Kilómetro cuadrado. Con 1361 hectáreas cultivadas el 84% se dedica al cultivo de herbáceos y el 16% restante al cultivo del olivar. Su producción se integra dentro de la denominación de aceite de los Montes de Toledo con la variedad cornicabra como específica de su producción.
Una estructura urbana singular, extensa, con esa gran manzana definida por las calles Iglesia, Fuente, Huertos, Empedrada y Cervantes que tiene un gran espacio libre en su interior. Y junto a ello su extensión al Este y Oeste. En su parte izquierda las calles Mendrugo, Empedrada y Alfahar con el ayuntamiento en su interior y su prolongación por la calle don Diego hacia el sur. Y a la derecha la calle Parras, Alcoba y Empedrada con manzanas de menores dimensiones que se extienden hacia el sur por la calle Goyanes. Agrupaciones de viviendas en manzanas irregulares, de dimensiones diferentes que parecen depositadas sobre el terreno de forma aleatoria. Probablemente esta configuración singular y esta forma de ubicarse en el terreno es una de sus características más peculiares.

La vista del pueblo desde la distancia muestra ese aspecto disperso e irregular de la población con sus edificios de una o dos plantas y el volumen de la iglesia como elemento predominante. Y al fondo, las montañas de un entorno natural con paisajes de especial belleza. Las elevaciones de Jarrey que llega a los 894 metros de altura o Cerro Rodrigo con 884 son sus referentes en el fondo del horizonte. Un lugar en el que el entorno natural cercano tiene recorridos y vistas con un atractivo especial.