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Crónicas de la historia

El doctor López de Haro, médico de los mineros de Almadén

El hospital de mineros era por entonces el mejor en muchos kilómetros a la redonda. En una época en la que la Seguridad Social no existía, para disponer de un centro hospitalario de la calidad del de Almadén había que desplazarse a Ciudad Real, situada a unos 100 kilómetros, o Córdoba, a unos 130. En el hospital minero había dos médicos, ocho practicantes, seis subalternos y cuatro monjas. En 1936 se añadió un tercer médico, el doctor Matías Sanz Arenas, con la finalidad principal de luchar contra la tuberculosis, que había afectado, entre otros vecinos de la localidad, a ocho hijos de mineros

Hernandez