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Los cuidadores del parque

El Parque de Gasset, parque público, cuidado y mantenido por empleados públicos está en todo su esplendor en estas fechas. Las lluvias de los meses pasados o incluso las lluvias de mayo mantienen este espacio público ya con más de un siglo de historia con un excelente cuidado.

El año pasado nos asustábamos al ver talar una serie de árboles del conjunto, en mal estado o con condiciones visuales y paisajísticas que demandaban una renovación. Este año hemos visto la ahoyadora (nombre extraño) como un gran sacacorchos realizar agujeros en numerosos lugares del parque. Y en ellos se situaban decenas de nuevas plantaciones ahora ya no comentadas por ciudadanos y concejales de cualquiera de los grupos municipales. Y han estallado de vida brotando con sus nuevas formas, llenando el Parque de Gasset de ramas nuevas y hojas recién nacidas. Y está bien valorar y reconocer las cosas que, en nuestra ciudad, están bien conservadas y cuidadas.

 

La jardinería pública y equipada

Los nuevos equipamientos de los operarios municipales nos permiten ver cómo, con una celeridad que no teníamos hace pocos años, las praderas de césped se siegan, se recoge el material cortado y se mantienen en perfectas condiciones. La jardinería de los operarios municipales pública y de calidad funciona en el Parque de Gasset y se desarrolla en el trabajo de cada día. Porque en este espacio verde de la ciudad, lo esencial son las personas que lo cuidan en todo momento. La presencia de ese carro que lleva una cesta con un mástil largo resulta sorprendente en este entorno, pero es él el que mantiene activas y en perfecto funcionamiento las fuentes del conjunto.

El parque de Gasset tiene afortunadamente un conjunto de espacios para el agua en diferentes localizaciones y de distinto diseño y calidad. La entrada del recinto tiene una fuente alargada con surtidores verticales que crean una imagen atractiva del recinto. En el espacio de “la Talaverana”, la fuente central cambiada y renovada en sus figuras, en sus revestimientos cerámicos pero que mantiene una cierta memoria del lugar.

En los laterales de uno de los paseos, las esculturas del cura de los bichos (José María de la Fuente) del escultor García Coronado y la Primavera de López Salazar con dos pequeños estanques con plantas acuáticas e intento de peces en alguna ocasión. Y junto a ella la gran fuente que en sus orígenes era cibernética y musical pero ahora, afortunadamente, es solo agua blanca con sus surtidores y formas en movimiento.

La fuente de la escultura de Gasset con la restauración de la imagen algo desproporcionada mantiene la imagen del nombre del parque. Probablemente una pátina a la cabeza de la figura mejoraría la imagen global y el conjunto. Otra fuente delante de los arcos de hormigón blanco completa la imagen de esta zona con sus olivos y la pradera de césped. Y en la ampliación del parque, la cascada que baja desde la Biblioteca al nivel del paseo central con sus colores azul piscina. Pero, sobre todo, el mantenedor de las fuentes que limpia las hojas que caen, revisa las instalaciones y las conserva en funcionamiento día a día.

Un mantenimiento que exige la presencia de los operarios de limpieza, prácticamente de forma continuada recogiendo papeles, hojas, botellas y restos que ayudan a darnos cuenta de la necesidad de mantener limpio el espacio entre todos. El carro de la limpieza con su escoba saliente, las bolsas de recogida y el operario que recorre pacientemente los paseos y rincones de los ochenta mil metros cuadrados es todo un referente de la vida de este pequeño respiro verde de la ciudad que empieza su actividad en horas de madrugada. Pequeñas reformas o ampliaciones como la realizada en la zona de paseo de los animales donde se ha elevado la altura de la valla exterior, mejorado el suelo de arena y las papeleras para recogida de bolsas. Detalles que van cualificando un espacio verde que necesita cuidado y mantenimiento continuo.

Labores de mantenimiento en el Parque de Gasset de Ciudad Real/D. Peris

 

Un espacio lleno de vida y actividad

Los espacios arquitectónicos y especialmente los ámbitos públicos muestran la calidad de su diseño y de su ejecución con el uso de estos. Espacios vacíos, infrautilizados, no apreciados por los ciudadanos son una buena muestra de los errores de sus proyectos iniciales. Y el parque de Gasset, en esa mezcla de estilos tradicionales, en elementos singulares incorporados al mismo mantiene una presencia y una actividad permanente en sus diferentes espacios. Ciudadanos que simplemente pasean, descansan o leen en sus diferentes ámbitos.

Las zonas infantiles o el espacio diseñado como pista de coches están repleto de alumnos a los que la policía municipal instruye en las normas de circulación. Espacios útiles que se mantienen vivos como lo prueba la presencia constante de escolares en estas fechas primaverales o en el otoño haciendo deporte, jugando, o simplemente aprendiendo de sus especies vegetales.

Otros espacios y elementos aparecen olvidados e inútiles como el campo de minigolf que permanece nuevo sin haberse utilizado o la pretensión del ajedrez en el pavimento. Espacios que merecería la pena replantearse en esos usos que se han demostrado inútiles. Pero sobre todo espacios que se mantienen se conservan y mejoran por el cuidado de las personas que trabajan en ellos. Los espacios verdes son lugares especiales en los que el tiempo y el cuidado deben mantenerse de forma continuada según los ritmos que marcan las estaciones y la climatología.

 

Escultor que saca formas del árbol seco

A esa actividad se ha sumado en los últimos meses la labor del escultor que saca del árbol seco las formas de don Quijote y Sancho Panza. Meses de trabajo que él ya calculaba, aunque tenía la duda de saber cómo estaría la madera en el interior del árbol hueco y ya seco. Pero el tiempo había realizado perfectamente su labor y a pesar de su final la madera muestra su fuerza y su calidad en todo su grosor generando las formas de la escultura que va surgiendo en sus detalles día a día. Curiosos que observan su trabajo, escolares a los que les explica qué es una gubia y cómo trabaja.

El Parque de Gasset es un espacio vivo que se trasforma con el paso de los años porque sus elementos esenciales son seres vivos que crecen, se adaptan a las condiciones del clima y van llegando a su final en ocasiones. Y en esa vida vegetal adornada con referentes de esculturas de pequeñas piezas de arquitectura, lo esencial sigue siendo la vida de las personas que realizan su trabajo de mantenimiento y que lo conservan en perfectas condiciones para el uso y disfrute de todos.