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Elecciones UCLM: Luis Arroyo asegura que para elegir al rector se tiene que valorar al candidato y su programa no a quienes integran su gobierno

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Luis Arroyo, actual rector honorario de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), es una de las 29.519 personas de los diferentes colectivos que están llamadas a votar este jueves para elegir al rector durante los próximos 4 años y lo hará en su Facultad, en el campus de Ciudad Real. Arroyo sabe bien cómo son estos procesos electorales no en vano superó con éxito cuatro, que le auparon al sillón rectoral de la UCLM entre los años 1988 y 2004, dos de ellos como candidato único y el resto con contrincante, Miguel Panadero, en las primeras elecciones y Joaquín González Cuenca en las terceras.

Reconoce que  no hay un resultado claro en estas elecciones a las que concurren los catedráticos Miguel Ángel Collado y Julián Garde, quizás, asegura, porque en esta situación tan rara no se puede saber.  A su juicio, el resultado está abierto y no advierte un movimiento masivo a favor de un candidato u otro.

Lo primero que recomienda al ganador es que integre a los que no han ganado. “El que gana, gana, pero hay que integrar y no hace falta que sea el candidato que ha perdido, pero en la Universidad somos equipos. Incluso en épocas tan personalistas como la mía, decía que era lo que era porque, en el conjunto de la Universidad, solo en el profesorado había más de cien dedicados en cuerpo y alma a este asunto”, explica.

Arroyo se muestra convencido de que para elegir al rector se tiene que valorar al candidato y su programa de gobierno, no así el número de vicerrectores que vayan a conformar su equipo de dirección. “Eso no me gusta”, indica, para añadir que quien determina cómo son las cosas es el rector “y si tiene mucha gente no sabes si determina o no”.

En su opinión, académicamente no es elegante dar a conocer a los integrantes del equipo – como ha ocurrido en esta campaña-  ya que “te la juegas con el rector, lo demás se puede cambiar todos los días”.

Enriquecer a formación de los estudiantes

Preguntado por el momento que vive la universidad hoy asegura que el primer reto es hacer, “cervantinamente, de la necesidad virtud”, es decir, sacar partido a lo que “hemos aprendido, como es la enseñanza presencial y online para enriquecer aún más la formación de los estudiantes.

Este sistema, asegura, que tiene que seguir siendo presencial en su base, ofrece unas oportunidades de acción espectaculares. “Por ejemplo, cada semana doy una conferencia en algún país del mundo mientras antes iba a las que podía; pero este sistema te permite tener en clase, o en la de al lado, a personajes interesantísimos para la formación de los estudiantes. Entiende, por tanto, que se pueden enriquecer mucho tanto la docencia como los cursos de especialización que ahora pueden ser más accesibles, “ y a esto es a lo que llamo hacer de la necesidad virtud”.

Cambio en la extensión universitaria

Por otro lado, entiende que cambiar la extensión universitaria. Desde principios del siglo XX se incorporó a las tareas de la Universidad la transmisión a la sociedad de los conocimientos a través de la acción cultural, ofreciendo oportunidades impensables hasta entonces.

Explica que las exposiciones, por ejemplo, habrá que seguir haciéndolas pero nadie debería presentar una propuesta de exposición sin hacer una presentación digital con ciclos de conferencias añadidos. Hay que hacerlo todo nuevo. Ahí está el ejemplo del Museo del Prado que ha puesto en red más de 100 conferencias además de otras cuestiones artísticas

“Y todo eso,  la Universidad tiene que patrocinarlo, hacerlo y organizarlo y eso es una extensión universitaria propia de la era del Zoom”.

Reforma de la administración y la gestión universitaria

El rector honorario de la UCLM entiende, por otro lado, que es necesaria una reforma de la administración y gestión universitaria que ponga en valor las capacidades de los trabajadores públicos y elimine la burocracia y la gestión de papeles.

“Las normas para el gasto en la administración pública están hechas del rebote del caso Gürtel y para decir que luchaban contra eso han puesto unas normas en las que para comprar un libro tiene que haber uno que haga la petición, otro que la identifique y su coste, otro para el presupuesto y si éste está orientado a la compra, otro registrar, dar la orden de pago y pagar… Esto ha traído una gravísima pérdida de capacidad del personal de las bibliotecas que dedica su tiempo a la gestión de papeles y no a gestionarlas. Además, se pregunta ¿cómo es posible que todo el mundo pueda comprar cosas por internet y la universidad no?.

Proyectos con fondos europeos

Para Luis Arroyo, la Universidad de Castilla-La Mancha tiene por delante que hacer un gran esfuerzo y en muy poco tiempo, “según terminen las elecciones”, idear y para presentar proyectos a Europa con cargo a los fondos vinculados al COVID porque es el único sitio donde hay dinero y es fundamental conseguirlo.

“Y que no venga ninguno con cánticos y oraciones porque esta es un cuestión de pensar, de gestionar, de dirigir y de liderar con empresarios y con la Junta de Comunidades”, aclara.

Relaciones Universidad-Junta

En este sentido, Arroyo entiende que la Universidad tiene que protocolizar las relaciones con la Junta de Comunidades, “lo que quiere decir que hay que saber quién manda. Y si eso no se hace bien no habrá buen entendimiento con el gobierno”.

En referencia a Justo Zambrana con quien trató esta cuestión, Arroyo recuerda que una vez que fueron transferidas las competencias había que organizar las relaciones Universidad-Junta “para que no haya roces y sabemos que los ha habido. La Universidad tiene que llevarse bien con el gobierno, gobierne quien gobierne, aquí y en España, limar diferencias y para eso hay que ejercer el liderazgo,  ya que de lo contrario la convivencia se resiente, sostiene.

En referencia a las relaciones con el Gobierno regional durante el mandato de Cospedal, Arroyo recuerda que la” culpa de la situación la tiene que a nadie se le puede pasar por la imaginación que no se puede dañar a la universidad cuando se le rebaja el presupuesto a la mitad, en una legislatura.  Si hubiera habido otras gentes gobernando, aquello aunque no hubieran tenido dinero no lo habrían hecho así. Y  he visto como no eran capaces ni  la Universidad de explicar lo que pasaba ni el gobierno de entenderla”.

Hubo un tiempo de confusión –asegura- que luego parece que se aclaró con la firma del convenio de financiación, pero creo que después no ha ido bien. Tiene que ser rector el que no cree problemas y encuentre soluciones, concluye.

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