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Tierra, agua y cielo

La esfera es una forma geométrica singular por muchas razones. Una superficie cuyos puntos equidistan de un centro interior. Una forma cuyas secciones que pasan por el centro son circunferencias cuyo radio es la distancia del centro a los puntos exteriores. Una forma perfecta igual desde todos los puntos de visión. Una forma de sentidos amables con sus superficies redondeadas que se prolongan indefinidamente en todas las direcciones y que retornan sobre si en el recorrido por sus líneas. Una forma que se construye con la precisión de la geometría y la calidad de sus texturas amables en su superficie.

Y por ello ha sido una geometría con profundas significaciones simbólicas en la arquitectura, en las artes y en los sistemas decorativos. Una forma que requiere un espacio vacío en su entorno y que establece una rotunda presencia en su relación con los demás elementos que puedan existir en su proximidad. La forma completa de su exterior requiere el vacío de su entorno. Tafuri publicaba su libro “La esfera y el laberinto” en el que analizaba como las diferentes piezas conocidas de la historia del arte se quieren unir para componer una totalidad. Y así en ese ejercicio de análisis de la historia seguía las experiencias de Piranesi o de Boullée con sus formas rotundas hasta llegar a las vanguardias de la arquitectura de los años sesenta. Una aproximación a la realidad global con la esfera como símbolo.

El cielo y la tierra

En la Facultad de Derecho de Ciudad Real está la instalación ‘Tierra, agua y cielo en Castilla-La Mancha’, de la malagueña afincada en Ciudad Real, Pilar Muñoz Bayo.

El edificio, concebido como cinco unidades independientes, tiene elementos de paso y acceso entre ellos para permitir su funcionamiento autónomo y una buena comunicación. Uno de estos pasos situado entre el Paraninfo y el aulario situado a su derecha es el ámbito donde se ha realizado la instalación. Un espacio de gran altura con dos frentes acristalados de acceso desde el paseo principal y desde la parte posterior del edificio. Un espacio con los paramentos laterales revestidos de la piedra caliza de la fachada que se prolonga hacia el interior con la presencia de pilares metálicos que suben hasta la parte superior para soportar la losa de la cubierta de estas zonas, independiente de la cubierta de cada uno de los módulos del edificio.

En un montaje sutil se han colocado cuatro tensores desde los pilares metálicos y en su centro una malla de hilo de nylon apenas visible desde donde se cuelgan las esferas. Un conjunto de piezas que parecen flotar en el aire suspendidas de hilos invisibles a diferentes alturas y con diferentes tamaños. Un conjunto de formas que se separan de los paramentos laterales creando su propio espacio, definiendo en sus formas esféricas, que conviven unas con otras, un complejo entramado de relaciones y tamaños. Formas situadas a diferente altura que conforman un conjunto con visiones diferenciadas cuando se observan desde diferentes puntos de vista.

La convivencia de la arquitectura y el arte

Durante la historia de la arquitectura la convivencia de la obra construida con otras artes ha sido una constante importante. Cómo conseguir que las aportaciones de diferentes artistas acaben conformando una unidad, una realidad conjunta rica. Un proceso que en diferentes momentos de la historia se ha planteado con especial intensidad. También hay ocasiones en las que la arquitectura se convierte en mero soporte de pretendidas actuaciones artísticas. Últimamente asistimos a numerosos inventos de pinturas de paramentos que se utilizan por artistas gráficos como base de sus obras y que no consideran ni los condicionantes de la arquitectura preexistente ni las necesarias relaciones a establecer entre ellas.

Por ello, en este caso, hay que resaltar que la presencia de la instalación de las esferas en el ámbito arquitectónico elegido establece un diálogo enriquecedor para ambos. Las formas rotundas con su escala, sus colores, su posición, parecen pensadas para este ámbito arquitectónico. Un espacio de paso, de comunicación, visible desde diferentes perspectivas que permite a la forma libre de las esferas su visión total y que tiene la escala suficiente para albergar el conjunto de las piezas que integran el conjunto. Los fondos trasparentes de los frentes, las paredes de piedra de los laterales dialogan y se relacionan en un excelente contraste entre ellos.

El discurso de las esferas

En su obra, Muñoz Bayo, muestra a través de esferas su día a día, lo que siente y ve, rodeada de encinas y la naturaleza, y donde los colores y la luz son su fuente de inspiración. Un trabajo que para la propia autora destaca por “la propia armonía de las esferas que siempre son proporcionadas sin importar su tamaño”. Esferas construidas en papel maché y sobre las que se van dibujando formas y colores de especial belleza. Un volumen rotundo conseguido con la acumulación de piezas de papel que van conformando la base sobre la que se insertará el color. En la instalación que se presenta en la Facultad de Derecho las esferas con sus colores y dibujos van representando esos espacios que cambian desde el cielo a la tierra. La esfera superior en color azul oscuro repite en toda su superficie el cielo estrellado que se sitúa así en la parte más alta de la instalación con elementos luminosos que parecen brillar sobre el fondo. Diferentes tamaños de estrellas van creando una sensación especial en este espacio celeste esférico.

El cielo como ámbito de vida de diferentes especies aparece en una de las esferas inferior en la que sobre un fondo azul intenso se sitúan las aves que recorren en torno a los círculos de la esfera ese camino infinito que siempre vuelve sobre sí mismo. Esferas de colores azules que quieren simbolizar la presencia del agua. Y en la parte inferior de esas esferas el remate que cierra el círculo de la forma que nunca se termina en su recorrido. En ese punto, las esferas comienzan a aproximarse a la tierra y se convierten en elementos de colores ocres que en esa forma indefinida parecen simular las imágenes abstractas que tenemos de los planetas. Los colores que se hacen diversos sobre la superficie parecen simular la topografía de esos volúmenes planetarios. Ocres de diferentes tonalidades que marcan el paso del cielo al agua y la tierra

La esfera situada en la posición inferior de colores rojizos con dibujos de árboles cuyos troncos parecen nacer del vértice inferior de la esfera y que rodean la forma y nos sitúan ya en el entorno del territorio cercano, del lugar cotidiano del que cuelga una pequeña esfera que en sus rótulos nos recuerda espacios naturales próximos con valores naturales singulares. Esferas aisladas en los rincones incorporan rótulos, mensajes de texto que se añaden a la visión global de la instalación central. Encuéntrate en tu corazón siempre va contigo, Saluda, Piensa con el corazón…dicen los rótulos de una de las esferas. Un conjunto de elementos que conforman una unidad que dialoga entre los diferentes elementos y que establece un discurso de relación rico con el entorno en el que se han situado en esta ocasión.